Selección prenatal del sexo

PANORAMA

En la actualidad, “faltan” más de 140 millones de mujeres en todo el mundo. Este es el resultado de la preferencia de los hijos y la selección del sexo con sesgo de género, una forma de discriminación.

Desde los años noventa, algunas zonas han visto hasta un 25 % más de nacimientos masculinos que femeninos. El aumento de la selección del sexo es alarmante, ya que refleja la persistentemente baja posición que ocupan las mujeres y las niñas. El desequilibrio de género a que esto da lugar también tiene un efecto nocivo en las sociedades. Este fenómeno ya ha sido vinculado al incremento de casos asociados a prácticas de violencia sexual y trata de personas.

El UNFPA hace un llamamiento para dirigir la atención a este problema a escala mundial, y acelera su acción con vistas a desarrollar programas y políticas que pongan fin a todas las formas de discriminación, incluida la selección del sexo con sesgo de género.

¿Cómo sabemos si se está practicando la selección del sexo?

La selección del sexo con sesgo de género puede medirse mediante el índice de masculinidad al nacer, una comparación entre el número de hombres y de mujeres que nacen en un determinado período. El índice de masculinidad al nacer que se considera normal en términos biológicos oscila  entre 102 y 106 hombres por cada 100 mujeres. Cuando nacen muchos más hombres que mujeres, es señal de que se está practicando una selección del sexo. Se han observado proporciones muy desviadas, de hasta 130 hombres por cada 100 mujeres.

El informe Estado de la población mundial 2020 establece que más de 140 millones de mujeres se consideran desaparecidas debido no solo a la selección sexista prenatal del sexo, sino también a la selección posnatal.

Historia de la selección del sexo

La selección del sexo no es una práctica nueva. Los datos censales de la India, por ejemplo, revelan un desequilibrio en los índices de masculinidad entre los neonatos de principios del siglo XX. Estas disparidades casi siempre reflejan una preferencia por un hijo de sexo masculino.

En el pasado, la preferencia por un hijo de sexo masculino podía tener como resultado el abandono o la muerte de las lactantes. Sin embargo, desde principios de los años ochenta, los futuros padres han podido identificar el sexo de sus fetos gracias a ecografías y otras técnicas de reconocimiento prenatal, de tal forma que aquellos que prefieren tener hijos varones pueden acordar la práctica de un aborto cuando el feto es de sexo femenino. Este hecho ha acelerado los desequilibrios en los índices de masculinidad al nacer en ciertas regiones del mundo. Hoy en día, la selección del sexo con sesgo de género puede ocurrir antes de que se determine el embarazo, durante el embarazo o después del parto, mediante el infanticidio o el abandono infantil.

En la actualidad, la selección prenatal del sexo puede tener lugar antes de que se establezca un embarazo (por ejemplo, la determinación y selección del sexo antes de la implantación, o la "clasificación de espermatozoides" para la fertilización in vitro) o durante el embarazo. embarazo (aborto selectivo por sexo).

Es importante señalar que aunque la tecnología ha permitido otro método de selección del sexo, no es la causa fundamental del problema. En aquellos lugares en que no se observa preferencia por los hijos varones, la disponibilidad de estas tecnologías no da lugar a tendencias de selección del sexo con sesgo de género.

La selección de sexo posnatal también continúa; se mide por el exceso de mortalidad entre las niñas y las niñas, lo que refleja la discriminación y el abandono persistentes contra las niñas.

Causas y consecuencias

La preferencia por un hijo de sexo masculino es una expresión del bajo valor que se otorga a las mujeres en cierta comunidades, y con frecuencia refleja el carácter discriminatorio de ciertas prácticas y tradiciones socioeconómicas. En algunos países, solo los hijos varones son beneficiarios de las herencias y solo ellos pueden atender a los padres ancianos, realizar ritos funerarios y llevar el nombre familiar. Por su parte, las hijas son consideradas una carga, especialmente cuando se exige una dote cuantiosa para que puedan casarse.

Estas tradiciones ejercen una enorme presión sobre las mujeres para que tengan hijos varones. Algunas mujeres pueden ser incluso víctimas del abandono o de la violencia si tienen hijas en lugar de hijos. Los estudios han revelado que las niñas no deseadas pueden sufrir desatención o la privación de oportunidades, lo que para las madres es un desincentivo aún mayor para no tener hijas, pues no quieren verlas sufrir. La preferencia por un hijo de sexo masculino afecta la vida sexual y reproductiva de las mujeres, y tiene repercusiones en su salud y supervivencia.

La selección del sexo también tiene unas consecuencias que pueden considerarse de gran alcance.

En China y la India, es posible que hombres que quieran casarse no lo consigan; a este respecto, ya hay indicios de que esta "reducción del matrimonio" puede tener importantes consecuencias sociales. Esta situación se ha relacionado con el incremento de casos asociados a prácticas de violencia sexual y de trata de personas. También se ha observado un aumento de las "novias transfronterizas": mujeres y niñas que migran o que, víctimas de una red de trata de personas, son enviadas a zonas donde hay un menor número de mujeres que de hombres. Estas mujeres probablemente no hablen el idioma local y, además, es posible que reciban una intensa presión para traer al mundo hijos de sexo masculino.

Solución: la igualdad de género y empoderamiento de las mujeres

Algunos países han prohibido o restringido el uso de las tecnologías modernas con fines de selección del sexo. Sin embargo, muchas veces es difícil exigir el cumplimiento de estas prohibiciones, lo que tiene como resultado la demanda clandestina de las citadas tecnologías.

Es posible que sea más efectivo abordar la causa fundamental de la selección del sexo, es decir, la desigualdad de género, y además podría reportar beneficios a la sociedad en su conjunto. Cuando las mujeres y niñas gozan de autonomía, contribuyen a que sus familias y comunidades sean más saludables y productivas, y mejoran las perspectivas de las generaciones futuras. Para cambiar los comportamientos, es esencial tener conciencia de los valores y los aportes de las mujeres.

Asimismo, también es necesario contar con un sólido compromiso político y medidas a nivel de la comunidad. El acceso a la educación y a los servicios de salud reproductiva favorece el empoderamiento de las mujeres, y tiene un efecto positivo sobre su salud, productividad y condición social. La aplicación de otras políticas también puede ser importante. Así, por ejemplo, la aprobación de leyes que reconozcan a las hijas el derecho a heredar propiedades puede ser indicativa de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Estos esfuerzos han sido efectivos en varios países y comunidades. En la República de Corea, por ejemplo, un movimiento de mujeres, junto con el desarrollo económico y las reformas legales de las leyes de género desigual, ha ayudado a normalizar el desequilibrio de género.

La respuesta del UNFPA

Durante más de 20 años, el UNFPA ha puesto en marcha campañas contra este fenómeno, dando la voz de alarma sobre la preferencia de un hijo de sexo masculino y ayudando a las redes comunitarias a luchar contra la selección del sexo con sesgo de género. El UNFPA dirigió acciones en asociación con la Organización Mundial de la Salud hasta desarrollar y emitir en 2011 la pionera declaración política para todo el sistema de las Naciones Unidas sobre esta materia.

En marzo de 2017 y con financiamiento de la Unión europea, el UNFPA presentó el Programa Mundial para Prevenir la Preferencia por los Hijos Varones y la Selección del Sexo con Sesgo de Género, que es la primera iniciativa mundial de este tipo. El Programa colaborará con los gobiernos y socios locales para recopilar datos sobre desequilibrio en los índices de masculinidad al nacer en Asia y el Cáucaso, y diseñará intervenciones que tengan como base los derechos humanos y que estén orientadas a la igualdad de género. 

Muchos gobiernos ya están colaborando estrechamente con el UNFPA para hacer frente a la preferencia de los hijos varones. Como ejemplo, en la India, las distintas colaboraciones entabladas con el poder judicial, el sector sanitario, las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley, los medios de comunicación, investigadores y miembros de la comunidad —incluidas organizaciones religiosas— han tenido como resultado un buen número de buenas prácticas que merece la pena compartir.

En el mismo sentido, el UNFPA dio su apoyo a la recopilación y el análisis de datos sobre el índice de masculinidad al nacer en Viet Nam, lo que reveló índices de masculinidad muy desviados. Gracias a estos datos se pudo asegurar que a partir de entonces este problema pasase a formar parte del programa político. En Armenia, Albania y Azerbaiyán, el UNFPA está trabajando con los respectivos gobiernos para llevar a cabo una investigación a escala nacional sobre la materia. Por otra parte, también se están poniendo en marcha campañas públicas para lograr combatir las actitudes tradicionales contra las niñas.

Actualizado el 27 de julio 2020

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