La capacidad
de decisión
es la clave

Como mínimo, el 6 por ciento

Ese es aproximadamente el porcentaje de mujeres del mundo que tienen un embarazo no intencional cada año.

El hecho de que las sociedades toleren estas tasas tan altas plantea una pregunta incómoda:

¿Hasta qué punto valoran estas sociedades el potencial de las mujeres más allá de sus capacidades reproductivas?

En la Facultad de Medicina. La República Federativa del Brasil, 46 years old

La información que tengo sobre la reproducción la adquirí mientras cursaba estudios universitarios. Nigeria, 37 years old

En la Escuela de Enfermería. Trinidad y Tabago, 65 years old

La primera conversación normal que mantuve sobre sexo y anticoncepción ocurrió después del nacimiento de mi primer hijo, en la consulta de una ginecóloga altamente cualificada y responsable, que también me dio recomendaciones, por primera vez, sobre métodos anticonceptivos eficaces y seguros. Ucrania, 39 years old

En la universidad y en el trabajo, aunque nunca he recibido capacitación centrada completamente en esta esfera. México, 35 years old

En la escuela, la universidad, la televisión e Internet. Nepal, 23 years old

La información que llega a los adolescentes y los jóvenes es imprecisa y perturbadora. Tanzania, 53 years old

Muchas personas creen en viejas supersticiones. Jordania, 44 years old

Casi todos los jóvenes que conozco en el Sudán tienen dificultades, así como las personas no casadas de todas las edades. Sudán, 31 years old

Las personas de mi entorno reciben información falsa plagada de estereotipos; los responsables de proporcionarles información no tienen la capacitación adecuada. Benin, 24 years old

Nota: A finales de 2021, se publicó un cuestionario informal que cumplimentaron 60 personas de alrededor de 30 países. Las respuestas que aquí mostramos se han reproducido parcialmente y editado para mayor claridad.

TODOS DEBEMOS ESFORZARNOS MÁS.

Debemos replantear el discurso sobre estas cuestiones e instar a los encargados de formular políticas, las comunidades y nuestros asociados a que den prioridad a la autonomía corporal. En vez de culpar y humillar a las mujeres y las niñas por tener un embarazo no intencional, deberían luchar para garantizar que las mujeres y las niñas estén empoderadas para evitar estos embarazos.

Debemos robustecer nuestros sistemas de salud y educativos, que tienen la obligación desde el punto de vista de los derechos humanos de facilitar información precisa sobre la reproducción y la anticoncepción. Las personas jóvenes merecen ser educadas y estar facultadas para expresar sus objetivos y elecciones, al tiempo que se les tiene que inculcar el respeto hacia los de su pareja.

Debemos lograr que los anticonceptivos sean accesibles y asequibles, y estén disponibles en diferentes formas acordes a los distintos usuarios.

Debemos invertir en investigaciones que nos permitan conocer mejor las causas y consecuencias de los embarazos no intencionales e impulsar tecnologías anticonceptivas que despejen las dudas de las mujeres respecto a los efectos secundarios y amplíen las opciones disponibles para los hombres.

Debemos afrontar el problema de los sistemas judiciales, los cuales, con demasiada frecuencia, no castigan a los perpetradores de violencia sexual y coacción, con lo cual las personas supervivientes deben cargar con el estigma tanto de las relaciones sexuales no deseadas como de las consecuencias de un posible embarazo.

Alza la voz.

Alza la voz.

Comparte conocimientos. Defiende tus derechos y los de los demás.

De esta manera estaremos más cerca de lograr un mundo en el que todos los embarazos sean deseados y todas las personas disfruten de la plena realización de sus derechos y su potencial.

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