En los contextos de crisis humanitarias, sean provocadas por conflictos, cambio climático, desastres naturales o emergencias de salud pública, con suma frecuencia se descuidan las necesidades de salud sexual y reproductiva, y esto trae consigo consecuencias devastadoras. Sin acceso a atención prenatal, parto seguro y atención obstétrica de emergencia, las embarazadas enfrentan complicaciones que ponen en peligro sus vidas. Las mujeres y las niñas corren mayor riesgo de sufrir violencia y explotación sexuales, así como mayor vulnerabilidad a la infección por el VIH, pero suelen quedar excluidas de los servicios esenciales de protección. Muchas pierden acceso a la planificación familiar, lo que las deja en mayor riesgo de embarazos no planificados en condiciones peligrosas. 

El UNFPA, la agencia de salud sexual y reproductiva de las Naciones Unidas, se encuentra sobre el terreno antes, durante y después de las crisis, trabajando con gobiernos, organizaciones no gubernamentales locales (muchas de las cuales son dirigidas por mujeres) organismos de las Naciones Unidas y otros socios para garantizar que los servicios de salud sexual y reproductiva y la prevención y respuesta a la violencia de género estén integradas en la respuesta humanitaria.

En todo el mundo, el UNFPA capacita a trabajadores de la salud, despliega equipos móviles de salud, instala tiendas médicas de emergencia temporales y entrega equipo, suministros y kits de higiene esenciales de salud reproductiva donde más se necesitan.

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