El territorio palestino ocupado
En todo el territorio palestino ocupado, millones de personas sufren las consecuencias de más de dos años de conflicto. Esto se suma a décadas de ocupación y ciclos recurrentes de violencia, junto con severas restricciones a la circulación. La reciente escalada del conflicto en Oriente Medio ha agravado aún más la situación humanitaria.
En Gaza, el alto el fuego que entró en vigor en octubre de 2025 redujo las hostilidades inmediatas y ofreció cierto alivio a las mujeres y las niñas, pero la mayor parte de la población ha perdido sus hogares o negocios en la guerra. Muchos servicios esenciales como hospitales, centros de salud y escuelas han resultado dañados o destruidos. El cierre de la mayoría de los cruces fronterizos hacia Gaza y las duras restricciones a la entrada de mercancías, incluidos suministros médicos cruciales, hacen que la asistencia sanitaria que llega a una población en extrema necesidad sea muy insuficiente.
Con unas 50.000 mujeres embarazadas y hasta 180 partos diarios en Gaza, la necesidad de una atención materna de calidad sigue siendo urgente; sin embargo, solo alrededor de un tercio de los hospitales siguen funcionando, aunque sea parcialmente. La grave escasez de camas hace que, a menudo, las mujeres sean dadas de alta apenas unas horas después de someterse a intervenciones importantes y regresen a tiendas de campaña en campamentos de desplazados superpoblados donde enfrentan un mayor riesgo de sufrir complicaciones e infecciones.
Al mismo tiempo, los riesgos para la seguridad de las mujeres y las niñas son alarmantes, pues se ha producido un aumento de las denuncias de violencia de género, matrimonios infantiles y explotación. Las familias que han perdido sus hogares, sus medios de subsistencia, su privacidad y su seguridad luchan por sobrevivir y recuperarse; una situación que ha provocado una crisis psicológica profunda y creciente.
En la Ribera Occidental, la vida cotidiana de los palestinos se ve gravemente interrumpida por el aumento de los cortes de carretera y los puestos de control israelíes, una inseguridad cada vez mayor y la creciente violencia de los colonos. En todo el territorio, las familias se ven obligadas a abandonar sus hogares y se les impide repetidamente el acceso a servicios esenciales, incluso a las 73.000 mujeres embarazadas.
A través de clínicas móviles y servicios de partería en los centros de atención primaria, el UNFPA sigue prestando servicios médicos y de salud reproductiva a las personas desplazadas. El UNFPA también gestiona espacios seguros para mujeres y niñas con el fin de proporcionar tratamiento médico y asesoramiento a las sobrevivientes de violencia. El UNFPA está preparado para ampliar sus operaciones humanitarias y de recuperación, pero necesita que se financie íntegramente su llamado, así como un acceso humanitario seguro y sostenido para lograr sus objetivos.
Actualizado el 26 de marzo de 2026