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Las trabajadoras sexuales enfrentan riesgos de infección por el VIH y obstáculos para la atención

30 Noviembre 2019
Author: UNFPA
Las trabajadoras sexuales son sumamente vulnerables a la violencia basada en el género, el VIH, la discriminación y otros peligros. © Tomislav Georgiev/UNFPA MK
Las trabajadoras sexuales son sumamente vulnerables a la violencia basada en el género, el VIH, la discriminación y otros peligros. © Tomislav Georgiev/UNFPA MK

SKOPJE, Macedonia del Norte - Como trabajadora sexual transgénero, Lila Milic ha soportado muchos maltratos, y no se siente segura al procurar atención y protección en un lugar que debería ser refugio seguro para todos: el centro de salud.

"Una vez, cuando tenía 24 años, al regresar a casa tres clientes interceptaron", relató recientemente al UNFPA en Skopje, la capital de Macedonia del Norte, "me empujaron violentamente en su auto y abusaron de mí, tanto mental como sexualmente".

Tenía demasiado miedo para denunciar a sus agresores con la policía. 

"Aún más alarmante fue que tuve que ir a hacerme un examen médico para confirmar que había sido violada", explicó. "No quería hacerme el examen porque no confiaba en los médicos".

La Sra. Milic comparte su relato para sensibilizar sobre la necesidad de protección contra la discriminación.  © Tomislav Georgiev/UNFPA MK

El domingo 1º de diciembre es el Día Mundial del SIDA, que fomenta la toma de conciencia sobre la pandemia mundial de VIH. Trágicamente, las personas más vulnerables a la enfermedad a menudo enfrentan mayores obstáculos para la prevención y tratamiento.

En el ámbito mundial, el riesgo de adquirir el VIH es 21 veces mayor entre las trabajadoras sexuales en comparación con la población general. El riesgo es 22 veces mayor entre los hombres que tienen sexo con hombres, y 12 veces mayor entre las personas transgénero. Sin embargo, para esas poblaciones vulnerables el acceso a los servicios de salud se ve limitado por el estigma, la discriminación y el miedo. 

Obstáculos para la atención

De los 2 millones de habitantes de Macedonia del Norte, alrededor de 3.600 han reallizado labores como trabajadoras sexuales, de acuerdo con la investigación realizada en 2014 por el Fondo Mundial de Lucha Contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria en conjunto con el Ministerio de Salud. En opinión de expertos, los números actuales podrían ser incluso mayores.

El trabajo sexual aumenta la vulnerabilidad a una variedad de problemas de salud sexual y reproductiva (incluidas las infecciones de transmisión sexual [ITS], la violencia de género y el embarazo involuntario) pero los servicios de salud a menudo están fuera de su alcance.

"En la sociedad, las trabajadoras sexuales son consideradas delincuentes y personas inmorales, y esto conduce a la estigmatización y la discriminación contra ellas en el sector de la salud, así como en otras esferas de la vida", explica Borce Bozinov, presidente de STAR-STAR, una organización que aboga por los derechos de las trabajadoras sexuales. 

A casi una cuarta parte de las jóvenes trabajadoras sexuales le han sido negados los servicios de salud debido a su ocupación, según una encuesta de 2017 llevada a cabo por STAR-STAR, una organización asociada al UNFPA. Más del 63 % declaró que, a causa del miedo y la desconfianza, necesitaban que alguien les acompañara cuando iban a recibir atención médica.

Más del 90 % dijo que recibe servicios de salud para el VIH, las ITS y otros problemas sexuales y reproductivos a través de organizaciones de la sociedad civil, las cuales gozan de su confianza debido a su discreción y su atención libre de prejuicios. Sin embargo, podrían enfrentar problemas si requieren cuidados más complicados de los servicios de salud pública.

"Todavía somos invisibles en los centros de salud pública", asegura la Sra.
Milic al UNFPA. © Tomislav Georgiev/UNFPA MK

La Sra. Milic recordó el momento exacto en que dejó de confiar en el sistema de salud pública de Macedonia del Norte.

"Estaba caminando en el parque un día con una amiga, también trabajadora sexual, cuando de repente enfermó y perdió el conocimiento. Llamé a una ambulancia que nos llevó al hospital", relató. "Los médicos actuaron bien hasta que se enteraron de nuestra profesión. Entonces llamaron a un ginecólogo para determinar si mi amiga tenía lesiones en los genitales, y realizaron pruebas del VIH y de ITS sin su permiso, pero no examinaron su estado general de salud para determinar la causa de su enfermedad".

Rápidamente las pusieron bajo el microscopio. "En poco tiempo, todo el personal del turno de noche se había enterado de que había trabajadoras sexuales en el hospital. Nos sentimos incómodas e inseguras. Se nos quedaban mirando todo el tiempo. Hasta el día de hoy no he vuelto a usar los servicios de salud pública".

Necesidad de formación

Las organizaciones de la sociedad civil, con el apoyo del Ministerio de Salud, están trabajando para aumentar el acceso de las trabajadoras sexuales a la atención médica, incluso mediante la distribución de preservativos y la prestación de servicios de asesoramiento y pruebas del VIH, pero persisten importantes lagunas.

Más de tres cuartas partes de las jóvenes trabajadoras sexuales encuestadas afirmaron que necesitan servicios de salud mental. También indicaron que los médicos generales no son fácilmente accesibles para ellas.

Para atender estas necesidades, el UNFPA ha colaborado con otros organismos de las Naciones Unidas para crear la denominada "herramienta de aplicación de las trabajadoras sexuales", un manual de capacitación para trabajadores comunitarios y profesionales de la salud para ayudarles a cubrir de manera sensible las necesidades de las trabajadoras sexuales y de hombres que tienen sexo con hombres. 

Estas capacitaciones están marcando la diferencia. Los grupos de la sociedad civil incluso han creado un registro de profesionales de la salud que han sido capacitados, ya que las trabajadoras sexuales se sienten más cómodas si estos las atienden.

Las trabajadoras sexuales tienen el derecho humano básico de acceso a los
más altos estándares de salud. © Tomislav Georgiev/UNFPA MK

"No hay necesidad de revelar su condición social u ocupación cuando se procura atención de salud; cualquier paciente podría ser portador del VIH o la hepatitis C", indicó Olivera Ristevska, enfermera en una institución de salud pública que recibió capacitación. "Eran talleres bastante prácticos en que aprendimos más acerca de cosas como la terapia antirretroviral, que reduce el riesgo de transmisión del VIH".

La capacitación también debe abordar las prácticas discriminatorias, tales como el uso de dos pares de guantes quirúrgicos al realizar exámenes ginecológicos a trabajadoras sexuales, agregó el Sr. Bozinov.

Una cuestión de derechos humanos básicos

"Todas las trabajadoras sexuales tienen el derecho humano básico de acceso a los más altos estándares de salud", aseveró Aphrodita Shalja, Representante Auxiliar del UNFPA en Macedonia del Norte. "Los servicios de salud deben adaptarse a las necesidades de esta comunidad, y las trabajadoras sexuales deben ser tratadas como dirigentes en la definición de sus propias necesidades de servicio".

Aun así, todavía quedan muchos desafíos por enfrentar.

"Todavía somos invisibles en los centros de salud pública, y los profesionales de la salud no saben cómo manejar a las trabajadoras sexuales", dijo la Sra. Milic. "Debemos trabajar en la sensibilización de los profesionales de la salud para poder utilizar sus servicios sin miedo al estigma y la discriminación".

                                                                                                      – Irena Spirkovska