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La pandemia aumenta la vulnerabilidad de las personas con discapacidad

12 Mayo 2020
Author: UNFPA
El UNFPA está trabajando con las autoridades pakistaníes para actualizar una aplicación que brinda asistencia de emergencia a las personas en riesgo de violencia, incluidas las mujeres con discapacidad. © UNFPA Pakistán
El UNFPA está trabajando con las autoridades pakistaníes para actualizar una aplicación que brinda asistencia de emergencia a las personas en riesgo de violencia, incluidas las mujeres con discapacidad. © UNFPA Pakistán

NACIONES UNIDAS, Nueva York/FRANCISTOWN, Botswana, RAWALPINDI, Pakistán – Incluso en circunstancias normales, las personas con discapacidad enfrentan discriminación, altos índices de violencia de género y exclusión de los servicios y la toma de decisiones. Hoy en día, a medida que la pandemia de COVID-19 se extiende por todo el mundo, las vulnerabilidades y los obstáculos que enfrentan las personas con discapacidad no hacen más que aumentar.

En todo el mundo, los sistemas de salud enfrentan pesadas cargas como resultado de la mortal enfermedad del coronavirus. En respuesta a esto, los países están imponiendo restricciones a la circulación para frenar la transmisión del virus. Se prevé que la pandemia y su respuesta tengan un impacto significativo sobre las mujeres y las niñas, incluida una mayor incidencia de violencia de género y la pérdida de acceso a servicios de salud que salvan vidas.

Las preocupaciones se acentúan para los jóvenes con discapacidad, que tienen cerca de tres veces más probabilidades de sufrir violencia sexual que las personas sin discapacidad, y a quienes se está dejando atrás en la respuesta a la crisis. 

“En tiempos de crisis, como la de la COVID-19, las personas con discapacidad enfrentan más barreras para acceder a la información, la educación y los servicios, y a menudo se les pasa por alto en las respuestas a emergencias”, se lamentó Leyla Sharafi, asesora de género del UNFPA.

Keoleboge Khumoetsile defiende los derechos de las personas con discapacidad auditiva en Botswana. © UNFPA Botswana / Priscilla Rabasimane

“Al mismo tiempo, los recursos y la atención pueden desviarse de los servicios de salud sexual y reproductiva, y entonces aumenta la violencia de género, especialmente para las mujeres y las niñas con discapacidad, debido al aislamiento social, la interrupción de las rutinas diarias y si los cuidadores no pueden reunirse con ellas”, añadió Sharafi.

Mayor vulnerabilidad para las personas con discapacidad

En todo el mundo, una de cada siete personas vive con una discapacidad, es decir, aproximadamente mil millones de personas. Sin embargo, con demasiada frecuencia se pasan por alto sus necesidades. 

A manera de ejemplo, suelen enfrentar obstáculos para el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva. Además de enfrentar el estigma y la discriminación, pueden tener dificultades para asegurar el transporte o para comunicarse acerca de sus necesidades. 

“El acceso a condones y otros anticonceptivos es bastante difícil para nosotras porque hay una enorme barrera de comunicación entre nosotros y los que prestan ayuda, pues no entienden el lengua de señas”, se quejó Keoleboge Khumoetsile, una joven con discapacidad auditiva, en una reunión sobre las necesidades de salud sexual y reproductiva de las personas con discapacidad en Botswana, que tuvo lugar a principios de este año. “Nos sentimos ignoradas, y esto nos pone en mayor riesgo de contraer el VIH, otras ITS y embarazos no planificados”.

A las personas con discapacidad pueden incluso violárseles sus derechos. Indira*, una mujer con discapacidad visual en Kazajstán, relata que fue forzada a poner fin a su embarazo y a someterse a esterilización hace varios años. “Cuando estaba embarazada de cinco meses me llevaron engañada al hospital. Pusieron fin a mi embarazo y me ataron las trompas de Falopio. Ni siquiera di mi consentimiento para eso”, aseguró al UNFPA. 

Hoy en día asegura sentirse especialmente vulnerable mientras su familia lucha con la pandemia. Las medidas de cuarentena le impiden salir a trabajar como masajista, y las presiones económicas están generando tensión en el hogar que comparte con sus padres. “Las relaciones con los miembros de mi familia empeoraron… Al quinto día, nuestras diferencias llegaron a lo físico”, confesó.

Tshepo Raditladi tiene 29 años, tiene discapacidad visual y ha sido estigmatizado
a lo largo de su vida. ©UNFPA Botswana / Priscilla Rabasimane

Escuchar a las personas con discapacidad

En tiempos de pandemia, los responsables políticos deben considerar estas necesidades y hacer esfuerzos para involucrar a las organizaciones y redes de personas con discapacidad en la toma de decisiones.

La información sobre la COVID-19, los esfuerzos de control de infecciones y las medidas de salud pública deben ser accesibles a las personas con discapacidad, y se deben hacer esfuerzos para asegurar que las personas con discapacidad conserven el apoyo de cuidadores esenciales y proveedores de servicios confiables.  

La protección contra la violencia de género debe ser una prioridad para las personas con discapacidad. Esto significa que las líneas telefónicas directas y los servicios de protección deben ser accesibles, y el personal de salud y de justicia debe ser compasivo y experimentado. 

“Durante la cuarentena, las mujeres con discapacidad quedan aún más aisladas y tienen mayores probabilidades de sufrir violencia de género”, indicó Abia Akram, activista por los derechos de las mujeres con discapacidad que vive en la provincia pakistaní del Punjab.

Allí, el UNFPA ha trabajado con las autoridades locales para mejorar la aplicación Women Safety, una iniciativa de la Autoridad de Ciudades Seguras del Punjab, que ayuda a las mujeres a informar a la policía sobre la violencia y sus coordenadas de ubicación a través de la línea de ayuda de emergencia o de mensajes de WhatsApp. Los equipos de respuesta se movilizan inmediatamente. Las mujeres también pueden encontrar espacios seguros o remisiones a servicios a través de la aplicación. 

Como parte de la mejora, el UNFPA y las autoridades locales están contratando a personas con discapacidad para garantizar que la aplicación se adapte a sus necesidades y responda a sus preocupaciones. 

“Durante la pandemia de COVID-19, la aplicación Women Safety me hace sentir segura y me brinda acceso muy necesario a los servicios de emergencia”, señaló Akram.

Innovaciones como ésta pueden desempeñar un papel importante en la seguridad y el bienestar de las personas con discapacidad.

“Las personas involucradas en la respuesta a la COVID-19 deben asociarse con personas con discapacidad para elaborar planes de respuesta, de manera que la información sea accesible y las personas con discapacidad no enfrenten discriminación en la prestación de servicios durante la pandemia de COVID-19”, recomendó Sharafi. 

*Se ha cambiado el nombre por motivos de privacidad y protección

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