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“Parte de la solución”: Los hombres y los niños de Uganda trabajan para poner fin a los ciclos de violencia de género

Timothy Mbene Masereka, miembro del equipo de salud de la aldea, comparte información sobre violencia de género entre su comunidad. © Iniciativa Spotlight/Timothy Webster
  • 24 Noviembre 2023

DISTRITO DE KASESE, Uganda – A través de su trabajo como miembro del equipo de salud de la aldea en el distrito de Kasese, Uganda, Timothy Mbene Masereka se había convertido en experto en el tratamiento de enfermedades como la malaria y la neumonía en servicio de los miembros de la comunidad, pero sintió no estar preparado para enfrentar un gran desafío de salud que presenció en las visitas a las casa de la comunidad: la violencia contra las mujeres y las niñas.

“Durante mis sesiones [en los hogares de la comunidad], constaté que la violencia de género era un problema que había que enfrentar, pero carecía de las competencias necesarias para resolver realmente el problema”, admitió al UNFPA, el organismo de las Naciones Unidas a cargo de los asuntos relacionados con la salud sexual y reproductiva.

“En mi comunidad, los hombres dominaban, y la violencia de género no se discutía abiertamente”.

A nivel mundial, el tema de la violencia de género sigue siendo objeto de vergüenza, silencio y estigma, a pesar de ser una de las violaciones de derechos humanos más frecuentes en todo el planeta. Según la Organización Mundial de la Salud, casi una de cada tres mujeres ha enfrentado violencia de pareja, violencia sexual fuera de la pareja o ambas al menos una vez en su vida.

Mientras tanto, en Uganda, en un dato que resulta escandaloso, el 95 % de las mujeres y niñas informó en 2021 haber sobrevivido a la violencia física, a la violencia sexual o a ambas desde los 15 años.

El Sr. Masereka intentaba encontrar una manera de combatir los abusos en su comunidad, y en su recorrido con miras a lograr la defensa de las mujeres y las niñas, aprendió que, si bien a menudo los hombres ejercen la violencia, también pueden ponerle fin.

“La mayoría de los perpetradores de violencia de género son hombres”, afirma. “[Pero] los hombres y los niños pueden ser parte de la solución”.

Cambiar actitudes y apoyar a las y los sobrevivientes

El abuso de género es respaldado por normas y prácticas que perpetúan la desigualdad de género. Cambiar las creencias y costumbres de una sociedad puede ser trabajo difícil, pero resulta necesario para detener los círculos viciosos de violencia.

El Sr. Masereka estaba emocionado al iniciar su trabajo de cambio de esas creencias y costumbres. En 2019 se le ofreció la oportunidad de asistir a una capacitación centrada en la lucha contra la violencia de género a través de la Iniciativa Spotlight, una iniciativa mundial de las Naciones Unidas para eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas.  Allí aprendió a hablar con hombres y niños sobre la violencia de género, cómo aconsejar a las parejas para que resolvieran sus diferencias mediante el diálogo y cómo identificar y remitir a las mujeres y niñas que sufren violencia a las autoridades y los distintos servicios.

También aprendió a detectar formas más sutiles de violencia de género, incluida la violencia económica. “Como ejemplo, las mujeres plantan los cultivos, pero no se les permite decidir sobre los frutos”, explicó Masereka; “los hombres toman [todas] las decisiones”.

El Sr. Masereka es uno de los más de 1.500 hombres en Uganda que desde 2019 han recibido capacitación en el marco de la Iniciativa Spotlight como modelos masculinos positivos. La capacitación ofrece a los mentores la oportunidad de aprender estrategias para cambiar las actitudes y normas que conducen a la violencia, así como a apoyar el acceso de las sobrevivientes a los servicios.
 
En el distrito de Kasese, el Sr. Masereka trabaja para crear conciencia sobre la violencia de género mediante la distribución de información en reuniones de la iglesia y la comunidad, realiza visitas a domicilio para ayudar a las parejas a resolver problemas y dirige debates sobre la violencia entre hombres y niños.

También hace un seguimiento de las niñas que abandonan la escuela y trabaja para apoyar a las sobrevivientes de la violencia, incluso escoltándolas a la policía y a las oficinas del consejo local para informar sobre los incidentes.
 
“[Los hombres y los niños] pueden usar su poder para mejorar la comunidad”, asegura.

Two young boys walking home on a grassy path.
En la remota aldea donde vive el Sr. Masereka, los activistas comunitarios desempeñan un papel fundamental en la conexión de las sobrevivientes de la violencia con los servicios que necesitan.  © Iniciativa Spotlight/Timothy Webster

El cambio comienza en casa

En años recientes, Uganda ha avanzado en el rechazo de las normas de desigualdad entre los géneros. Entre 2000 y 2016, por ejemplo, la proporción de hombres que estuvieron de acuerdo con una o más justificaciones de abuso físico contra una cónyuge disminuyó del 64 % al 41 %.

No obstante, muchas otras actitudes y expectativas de género han resultado difíciles de destruir. Algunas incluso se practicaron en la propia casa del Sr. Masereka hasta su entrenamiento.

“Aprendí que las tareas domésticas pueden realizarlas tanto hombres como mujeres”, dijo. “Así se hacen las cosas más rápido; por ejemplo, si mi esposa está preparando comida, yo puedo lavar los platos; si mi esposa está recogiendo leña, yo puedo ir por agua. [Así] todos comemos antes”.

La gente se burló del Sr. Masereka cuando lo vieron asumir tareas domésticas por primera vez, pero sus actitudes cambiaron cuando vieron cuánto más productivo se había vuelto su hogar.

Su dinámica familiar también ha cambiado, y afirma que su relación con su esposa e hijos ha mejorado.

“Me siento feliz porque ahora los niños pueden decirme cualquier cosa”, sonríe. “Mi esposa no me esconde nada, es muy clara y transparente, como soy yo con ella”.

La Iniciativa mundial Spotlight es un esfuerzo de las Naciones Unidas, en colaboración con la Unión Europea y otros asociados, cuyo objetivo es eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas. En Uganda, el Gobierno, la Unión Europea, ONU Mujeres, el UNFPA, el UNICEF, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados están ejecutando el programa con el apoyo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Organización Internacional para las Migraciones, Pulse Lab y otros socios. Desde 2019, casi 300.000 personas en Uganda han asistido a programas comunitarios sobre los derechos de las mujeres a través de esta iniciativa.

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