COVID-19: Preguntas frecuentes

1. ¿Qué está haciendo el UNFPA para hacer frente a la epidemia de COVID-19?
2. ¿Tienen las mujeres embarazadas un mayor riesgo?
3. ¿Qué deben hacer las mujeres embarazadas para mantenerse seguras?
4. ¿Deben las madres que acaban de dar a luz y que presentan síntomas de COVID-19 amamantar a sus recién nacidos?
5. ¿La epidemia de COVID-19 está afectando a las mujeres de manera desproporcionada? ¿De qué manera? 
6. ¿Qué les pasa a las mujeres embarazadas que contraen la COVID-19?
7. Las enfermeras y las parteras tienen un mayor riesgo de exposición. ¿Cuentan con el equipo de seguridad necesario? 
8. ¿Se ha capacitado al personal de enfermería y partería que está en la primera línea de atención en crisis humanitarias acerca de cómo protegerse de un contagio?
9. ¿Están aumentando los índices de violencia intrafamiliar como resultado de la pandemia de la COVID-19?
10. ¿De qué manera podría la pandemia de COVID-19 afectar la salud y los derechos sexuales y reproductivos? ¿Podrán las mujeres tener acceso a servicios de salud sexual y reproductiva durante el brote?
11. ¿De qué manera afectará la pandemia de COVID-19 a los países de bajos ingresos? ¿Cómo afectará a los entornos humanitarios?
12. Se ha reportado que las personas mayores, y aquellas con condiciones preexistentes, son más vulnerables a la COVID-19. ¿Eso significa que los jóvenes promedio están a salvo de la pandemia?
13. ¿Qué pueden hacer los jóvenes para protegerse a sí mismos y a otras personas?

 

1. ¿Qué está haciendo el UNFPA para hacer frente a la epidemia de COVID-19?

El UNFPA está trabajando con gobiernos y socios para responder a las necesidades esenciales de las mujeres y las niñas en edad reproductiva afectadas por el brote de COVID-19. También se está enfocando en aquellos países con sistemas de salud pública y apoyo social débiles, incluyendo países en situaciones frágiles y humanitarias. 

El UNFPA también ayuda a los gobiernos a fortalecer las capacidades de sus sistemas de salud, adquiriendo y distribuyendo insumos esenciales, asegurando el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva y de atención a la violencia de género, promoviendo la comunicación de riesgos y la participación comunitaria, y contribuyendo a la evaluación conjunta del impacto de la pandemia por parte de las Naciones Unidas.

Además de promover respuestas que tomen en cuenta las diferencias de género, el UNFPA ha estado proporcionando apoyo material a los sistemas de salud afectados. 

Por ejemplo:

En China, el UNFPA distribuyó toallas sanitarias y pañales para adultos entre poblaciones vulnerables, incluyendo personas mayores en situación de riesgo, así como equipo de protección personal entre el personal de salud. 

En Irán, el UNFPA adquirió suministros como mascarillas, desinfectantes y guantes para su distribución a más de 400 centros que atienden a personas mayores y personas con discapacidad.

En las Filipinas, el UNFPA proporcionó equipo de protección personal –incluyendo batas de manga larga, caretas, gafas protectoras, delantales, cofias y  cubrezapatos– a personal de salud de primera línea. Estos insumos complementaron un esfuerzo anterior en el que se distribuyeron termómetros de mano y mascarillas quirúrgicas.

En Moldova, con el objeto de apoyar a los equipos de respuesta de su sistema de salud, el UNFPA ha trabajado con diversos socios para lanzar un panel de información en línea, actualizado en tiempo real, que muestra sus casos en curso desagregados por ubicación, sexo, edad y estado de embarazo. 

Durante el brote de una enfermedad, las mujeres enfrentan una variedad de riesgos. Sin embargo, con demasiada frecuencia están ausentes en el diseño de las respuestas a una epidemia/pandemia. Y este ha sido el caso de la experiencia de la COVID-19 hasta ahora. Por lo tanto, el UNFPA llevará a cabo acciones de abogacía con autoridades nacionales y locales para asegurarse de que la participación de las mujeres, incluyendo su participación como personal de salud, sea priorizada.

El UNFPA también está movilizando su red amplia de organizaciones de mujeres y jóvenes, incluyendo grupos religiosos, para invitar a las comunidades a participar en acciones dirigidas a prevenir contagios, adoptar conductas saludables, y prevenir y poner fin al estigma y la discriminación relacionados con la enfermedad.
 

2. ¿Tienen las mujeres embarazadas un mayor riesgo?

No lo sabemos.

En la actualidad, existen pocos datos sobre el impacto de la COVID-19 sobre el embarazo y los recién nacidos.

Un estudio reciente realizado en EE. UU. Informó que las embarazadas que padecen la COVID-19 tienen más probabilidades de necesitar ingreso hospitalario y tienen un mayor riesgo de ingreso en cuidados intensivos y ventilación mecánica en comparación con las no embarazadas.

Aunque el riesgo de que las embarazadas necesiten atención hospitalaria más especializada y tengan una enfermedad más grave puede aumentar, los riesgos generales de estos resultados siguen siendo bajos, y las pruebas son todavía muy escasas, pues sobre esto mucho se desconoce. Sin embargo, se sabe que, en general, las embarazadas experimentan cambios físicos que pueden hacerlas más vulnerables a las infecciones respiratorias graves. Por lo anterior, deben ser tratadas con la máxima prioridad. 

Además, las pruebas relativas a la transmisión vertical (la propagación de la COVID-19 de la madre al feto) no han sido bien establecidas, y falta mucho por aclarar.

Sin embargo, todavía podemos hacer sugerencias concretas sobre el cuidado de las embarazadas, las que se encuentran en el postparto y los recién nacidos durante la pandemia. Los pacientes de las unidades de salud prenatal, neonatal y materna deben ser atendidos por separado de los casos identificados de COVID-19, a fin de prevenir la transmisión del virus.

Los proveedores de atención materna deben permitir y estimular a las embarazadas y las que hayan estado recientemente embarazadas y se hayan recuperado de la COVID-19 a acceder a atención rutinaria en las esferas prenatal, de parto, aborto y postaborto o postparto con todo el rigor de la ley. 

El UNFPA también está preocupado con los riesgos que pueden correr las embarazadas en la medida en que los sistemas de salud enfrentan la pandemia. Durante las emergencias de salud pública, a menudo se desvían recursos humanos y económicos de diversos programas de salud para responder a los brotes de enfermedades infecciosas. Los servicios de salud materna de calidad debe permanecer disponibles, incluso cuando se vayan desviando recursos sanitarios para tratar los casos de la COVID-19.

3. ¿Qué deben hacer las mujeres embarazadas para mantenerse seguras?

Las embarazadas deben tomar las mismas medidas preventivas recomendadas para todos los adultos, tales como evitar el contacto cercano con alguien que esté tosiendo o estornudando, lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón o frotárselas con algún producto a base de alcohol, practicar el distanciamiento físico, desinfectar las superficies y cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo de papel o con la cara interior del codo al toser y estornudar. Las recomendaciones y la orientación para el uso de mascarillas en público a fin de para evitar la propagación de la infección son distintas entre los distintos países.

Todas las medidas recomendadas se enumeran en el sitio web de la OMS.

4. ¿Deben las madres que acaban de dar a luz y que presentan síntomas de COVID-19 amamantar a sus recién nacidos?

No hay suficientes pruebas para determinar si el virus puede transmitirse a través de la leche materna, según el UNICEF; sin embargo, se están llevando a cabo estudios para investigar esto más a fondo. "Considerando los beneficios de la lactancia materna y el papel insignificante de la leche materna en la transmisión de otros virus respiratorios, la madre puede continuar amamantando, siempre aplicando todas las precauciones necesarias", aconseja el UNICEF.

Las madres sintomáticas que se sientan lo suficientemente bien como para amamantar deben usar una máscara cuando estén cerca de su criatura ( (incluso durante la lactancia), lavarse las manos antes y después del contacto con el niño (incluso durante la lactancia), y desinfectar las superficies contaminadas.

Si una madre está demasiado enferma para amamantar, debe ser animada a extraerse leche que darle a la criatura con una taza o cuchara limpia, siempre que use una máscara, se lave las manos antes y después del contacto con el niño, y desinfecte las superficies contaminadas.

Por el momento no hay pruebas de que una mujer con síntomas coherentes con la infección con la COVID-19, que ha dado a luz recientemente, deba ser separada de su bebé. Todas las madres y bebés, independientemente de su estado respecto de la COVID-19, necesitan apoyo a fin de permanecer juntas y practicar el alojamiento conjunto, establecer la lactancia materna y practicar el contacto piel a piel o el método madre canguro.

5. ¿La epidemia de COVID-19 está afectando a las mujeres de manera desproporcionada? ¿De qué manera? 

Aún se necesitan datos desagregados por sexo precisos y confiables acerca de la infección y las tasas de mortalidad de la COVID-19.

Sin embargo, se sabe que los brotes de enfermedades afectan a las mujeres y los hombres de manera diferente. Evidencia de epidemias anteriores muestra que las desigualdades existentes para las mujeres y las niñas, y la discriminación en contra de otros grupos marginados, como las personas con discapacidad y aquellas en situación de pobreza extrema, se exacerban en momentos como estos. Las mujeres y las niñas enfrentan un mayor riesgo de violencia intrafamiliar, así como otras formas de violencia de género, incluyendo la explotación y el abuso sexuales

Durante un brote, las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de influir en los procesos de toma de decisiones y, en consecuencia, puede que muchas de sus necesidades en general y aquellas relacionadas con su salud sexual y reproductiva no sean satisfechas. De la misma forma, las mujeres tienen un nivel de representación inadecuado en las acciones de planeación y respuesta a una pandemia.

A nivel global, las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de trabajar en empleos precarios e informales, al mismo tiempo que soportan una mayor carga de cuidado no pagado, y pueden enfrentar interrupciones en su vida laboral, la perdida de sus medios de vida y mayores responsabilidades de cuidado como resultado de la COVID-19. Aquellos sistemas de protección social que no hagan frente a las desigualdades de género durante un brote pueden exacerbar las formas de discriminación múltiples e interseccionales que afectan a las mujeres y las niñas.

Las mujeres también representan aproximadamente el 70 por ciento de la fuerza laboral en los sectores de la atención de la salud y los servicios sociales en el mundo, una circunstancia que las sitúa en las primeras líneas de la respuesta y en un mayor riesgo de contagio. A medida que los sistemas de salud se ven sometidos a presiones como resultado del virus, es necesario tomar en consideración los desafíos únicos que enfrentan las trabajadoras de salud. Las desigualdades de género, por ejemplo, pueden disminuir la capacidad del personal de salud femenino para exigir equipo de protección. También pueden limitar su capacidad para ocuparse de sus propias necesidades de salud sexual y reproductiva, como es el caso de artículos de higiene para aquellas trabajadoras de la salud que están menstruando, o descansos para aquellas que están embarazadas. 
 

6. ¿Qué les pasa a las mujeres embarazadas que contraen la COVID-19?

El UNFPA está trabajando para asegurarse de que las mujeres embarazadas con casos de infección por COVID-19 sospechosos, probables o confirmados, incluyendo aquellas que pudieran necesitar pasar tiempo en aislamiento, tengan acceso a atención calificada respetuosa y centrada en la mujer, incluyendo pruebas de detección obstétrica, medicina fetal, atención neonatal y durante el parto segura, así como apoyo psicosocial y de salud mental. Los sistemas de salud también deben estar preparados para hacer frente a las complicaciones maternas y neonatales en estos casos. 

El UNFPA también está trabajando para asegurarse de que todas las mujeres que se encuentren en la etapa posparto y tengan COVID-19, o que se hayan recuperado de la misma, reciban información y consejería sobre alimentación segura para lactantes y las medidas apropiadas para prevenir la transmisión del virus de la COVID-19.

A las mujeres embarazadas y recién embarazadas que se hayan recuperado de la COVID-19 se les debe facilitar el acceso, y alentar a buscar, atención rutinaria prenatal y durante el parto, lo mismo que al aborto sin riesgos y atención posparto o posaborto, dentro de los límites permitidos por la ley. 
 

7. Las enfermeras y las parteras tienen un mayor riesgo de exposición. ¿Cuentan con el equipo de seguridad necesario? 

Las mujeres representan alrededor del 70 por ciento del personal de salud y de servicios sociales en el mundo. El personal de partería, enfermería y salud comunitaria se encuentra en la primera línea de los esfuerzos para combatir y contener los brotes de enfermedades. Requieren equipo de protección personal (EPP), pero ese equipo es extremadamente difícil de adquirir en este momento como resultado de la demanda masiva y las restricciones a las exportaciones impuestas por los países fabricantes.

Es necesario priorizar la protección del personal de salud, en particular el personal de partería, enfermería, obstetricia y anestesiología. Se les debe proporcionar EPP si están tratando a pacientes con casos sospechosos o confirmados de COVID-19.
 

8. ¿Se ha capacitado al personal de enfermería y partería que está en la primera línea de atención en crisis humanitarias acerca de cómo protegerse de un contagio?

El UNFPA está trabajando para asegurarse de que el personal de salud que trabaja en la prevención y el control de infecciones reciba cursos de capacitación o actualización para reducir el riesgo de transmisión de humano a humano. Esa capacitación se basará en las orientaciones de la Organización Mundial de la Salud. 

El personal de salud, en particular el personal de partería, debe recibir capacitación para mitigar el estigma y la discriminación, identificar signos de violencia de género, educar a las personas acerca de los síntomas de contagio de la COVID-19 y compartir mensajes sobre higiene relacionados.
 

9. ¿Están aumentando los índices de violencia intrafamiliar como resultado de la pandemia de la COVID-19?

Obtener datos confiables sobre la violencia de género es sumamente difícil, y las condiciones están cambiando rápidamente a medida que la COVID-19 se propaga por el mundo entero. Por lo tanto, no tenemos una imagen clara acerca de cómo están cambiando los índices de violencia de género. Pero tenemos muchas razones para estar preocupados.

Evidencia de brotes anteriores indica que las mujeres y las niñas enfrentan un mayor riesgo de ser víctimas de violencia infligida por la pareja y otras formas de violencia intrafamiliar como resultado de las tensiones crecientes en el hogar. Los impactos económicos de las epidemias también aumentan el riesgo de otras formas de violencia de género, como la explotación y el abuso sexuales.

Estas preocupaciones resultan particularmente agudas durante la pandemia de la COVID-19, que ha dado como resultado restricciones al movimiento en una escala jamás vista antes. Existen peligros reales para las mujeres y las niñas forzadas a estar en aislamiento con sus abusadores, así como preocupaciones acerca de si pueden recibir asistencia, y de qué manera. Los servicios críticos proporcionados por los sistemas de salud, incluyendo el manejo clínico de casos de violación, el apoyo psicosocial y la derivación a servicios de protección, pueden suspenderse en el momento en que los prestadores de servicios de salud se saturen por el número de casos de COVID-19. 

Es necesario equipar al personal de salud con las habilidades y recursos necesarios para proporcionar una atención sensible, respetuosa y confidencial a las sobrevivientes de violencia de género. 
 

10. ¿De qué manera podría la pandemia de COVID-19 afectar la salud y los derechos sexuales y reproductivos? ¿Podrán las mujeres tener acceso a servicios de salud sexual y reproductiva durante el brote? 

Los sistemas de salud pueden desviar recursos originalmente asignados a servicios de salud sexual y reproductiva con el fin de hacer frente al brote. Esto podría contribuir a un aumento en la morbimortalidad materna y neonatal, una mayor necesidad insatisfecha de anticonceptivos, y un mayor número de abortos en condiciones de riesgo e infecciones de transmisión sexual.

Por otro lado, la disponibilidad de planificación familiar y otros insumos de salud sexual y reproductiva esenciales, incluyendo artículos para la salud menstrual, puede verse afectada a medida que las cadenas de suministro se vean alteradas por la respuesta a la pandemia.

Los servicios de salud sexual y reproductiva, incluyendo la atención prenatal y materna, son vitales y no deben interrumpirse. Es necesario prestar atención especial para asegurarse de que las poblaciones vulnerables –como las personas que viven con discapacidad, las personas que viven con VIH, las personas indígenas y aquellas que viven en situación de pobreza– no pierdan el acceso a esta atención. El personal de salud encargado de proporcionar estos servicios también deberá seguir estrictamente las medidas para la prevención y el control de contagios. El UNFPA está trabajando para mantener la continuidad de estos servicios a nivel global.

Es necesario respetar las decisiones y los derechos relacionados con la salud sexual y reproductiva de las mujeres y las niñas, independientemente de que se hayan contagiado o no con la COVID-19. Lo anterior incluye el acceso a anticonceptivos, anticoncepción de emergencia y aborto sin riesgos, en aquellos casos en los que sea legal y dentro de los límites permitidos por la ley, lo mismo que a atención posaborto.

 

11. ¿De qué manera afectará la pandemia de COVID-19 a los países de bajos ingresos? ¿Cómo afectará a los entornos humanitarios?

La respuesta corta es que no lo sabemos. 

Contener esta enfermedad, que se está propagando rápidamente, ha resultado un desafío enorme incluso en aquellas comunidades que cuentan con un buen nivel de recursos. Existen razones para creer que los entornos humanitarios y de bajos ingresos enfrentarán riesgos aún mayores. Pero es importante destacar que todas las poblaciones vulnerables experimentarán los brotes de COVID-19 de manera diferente

La pandemia de la COVID-19 está afectando los sistemas de salud, y se prevé que tendrá un impacto severo en los sistemas de salud de los países de ingreso medio-bajo. Sin embargo, sus impactos serán mayores en aquellos países que experimentan fragilidad o crisis humanitarias. Para los casi 48 millones de mujeres y niñas, incluidas 4 millones de mujeres embarazadas, que el UNFPA ha identificado que requerirán asistencia y protección humanitarias durante 2020, los peligros derivados de los brotes de COVID-19 se magnificarán

Para aquellas que enfrentan situaciones de crisis de larga duración, conflictos, desastres naturales, desplazamiento y otras emergencias sanitarias, los peligros son aún mayores. Muchos campamentos para personas desplazadas y asentamientos informales están densamente poblados, y su acceso a agua corriente es limitado, una situación que hace que adoptar las medidas para prevenir contagios resulte más difícil. La escasez de personal de salud y el acceso limitado a servicios de atención críticos exacerbarán los desafíos que estas comunidades deben enfrentar.

Los países afectados por conflictos son particularmente vulnerables. El 23 de marzo, el Secretario General de las Naciones Unidas hizo un llamado a “un cese al fuego mundial inmediato en todos los rincones del mundo.” Afirmó: "Es momento de detener el conflicto armado y concentrarnos juntos en la verdadera lucha de nuestras vidas... llevar esperanza a los lugares más vulnerables a la COVID-19." Esperamos que las partes en conflicto atiendan su llamado.

 

12. Se ha reportado que las personas mayores, y aquellas con condiciones preexistentes, son más vulnerables a la COVID-19. ¿Eso significa que los jóvenes promedio están a salvo de la pandemia?

No, las personas jóvenes no están a salvo de la COVID-19

Tienen  tantas probabilidades de contagiarse como las personas mayores. También pueden experimentar complicaciones y fallecer como resultado de la enfermedad. Deberán seguir de manera estricta las orientaciones nacionales para evitar su exposición y contagio. 

Algunos adolescentes y jóvenes, incluyendo aquellos con condiciones médicas preexistentes, enfrentan riesgos más elevados. Adicionalmente, existe un riesgo más alto en el caso de aquellos jóvenes que carecen de información confiable, que tienen acceso limitado a condiciones sanitarias, que no pueden practicar el distanciamiento social, o que tienen acceso limitado a servicios de salud como resultado de la distancia, la falta de recursos o actos de discriminación. Esto significa que muchas adolescentes y muchos padres y madres adolescentes solteros, jóvenes migrantes, jóvenes refugiados, jóvenes indigentes, jóvenes en situación de detención o que viven en áreas hacinadas, y jóvenes que viven con el VIH, enfrentan riesgos más elevados. 

Adicionalmente, la pandemia ha planteado más desafíos para las vidas de los jóvenes como resultado de la afectación de servicios esenciales. En muchos lugares, la educación formal se ha visto severamente impactada por la crisis. La salud sexual y reproductiva de las personas jóvenes también puede verse afectada en la medida en que los servicios de salud y las cadenas de suministro se vean sometidos a presiones. 

Sin embargo, al mismo tiempo, en muchos países los jóvenes se encuentran en una excelente posición para ayudar a sus comunidades a responder a la pandemia.
 

13. ¿Qué pueden hacer los jóvenes para protegerse a sí mismos y a otras personas?

Lo más importante que cualquier persona puede hacer para mantenerse segura a sí misma y a su comunidad es seguir las orientaciones sobre prevención emitidas por la Organización Mundial de la Salud: lavarse las manos frecuentemente, practicar el distanciamiento social y buscar atención médica temprana si presentan fiebre, tos y dificultad para respirar. Todas las acciones recomendadas están disponibles en el sitio web de la OMS

Con la capacitación adecuada acerca de la enfermedad y su transmisión, los jóvenes también pueden adoptar medidas proactivas para proteger a sus comunidades en general. La facilidad que muchos jóvenes tienen para el manejo de la tecnología significa que están en una excelente posición para mantener canales de comunicación con sus amigos y sus redes, incluso a medida que sus comunidades practiquen el distanciamiento social. También pueden jugar un papel fundamental en la difusión de información correcta acerca de la COVID-19, incluyendo información sobre reducción de riesgos y la preparación y la respuesta a nivel nacional.

 

Estas Preguntas Frecuentes sobre la COVID-19 se actualizaron el 12 de agosto de 2020.

Crédito fotográfico: CDC.gov

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