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«Para las mujeres y las niñas, ningún lugar es completamente seguro»: a pesar de algunos avances, se necesitan medidas urgentes y más contundentes contra la violencia digital

La campaña bodyright del UNFPA se puso en marcha el año pasado durante los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género. La campaña tiene como objetivo sensibilizar y fomentar el progreso a nivel gubernamental, individual y del sector privado para combatir la crisis de violencia digital. © UNFPA
  • 25 Noviembre 2022

NACIONES UNIDAS, Nueva York - «¿Se puede poner precio a la vida humana? ¿Puede haber una pena lo suficientemente alta contra aquellos que, para su propia diversión, torturan mentalmente a otras personas hasta que acaban con sus propias vidas?»

The Member of the National Assembly of Mauritius speaks at a panel.
La Sra. Teenah Jutton conversa en un evento paralelo del UNFPA en la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2022. Miembro de la Asamblea Nacional de Mauricio, compartió su experiencia sobre violencia en línea y habló de las medidas que deberían tomarse para contrarrestar la crisis, en un panel de rendición de cuentas y políticas sobre la reivindicación de la autonomía corporal para gozar de salud y derechos sexuales y reproductivos. © UNFPA/ Yuntong Man

Teenah Jutton, miembro de la Asamblea Nacional de Mauricio, conoce la tortura de la que habla. Fue objeto de violencia digital cuando se difundieron ampliamente en internet imágenes manipuladas y degradantes de ella. La Sra. Jutton actuó de la forma más directa que pudo, no solo por ella misma sino también por otras supervivientes: se empleó en cambiar la legislación.

«La libertad sin límites que ofrecen las plataformas en línea a quienes se empeñan en hacer daño a personas inocentes redunda en que debemos introducir constantemente nuevos controles de seguridad, seguir reforzando y actualizando las leyes existentes y estudiar la necesidad de introducir legislación nueva y más contundente», explicó la Sra. Jutton. 

Un asombroso 85 por ciento de las mujeres de todo el mundo declara haber sido testigo de violencia digital; casi el 40 por ciento la ha sufrido personalmente. Los abusos abarcan desde el acoso y el flashing [envío no solicitado de imágenes sexuales] hasta el doxing (revelar en internet información identificativa de alguien), sextorsión, tráfico en línea, discurso de odio e intercambio no consentido de imágenes y videos. Esto incluye la alarmante moda de los deepfakes, en los que se altera la imagen de una persona para que parezca otra: un estudio demostró que un abrumador 96 por ciento de los deepfakes eran pornográficos. Todos los objetivos eran mujeres. 

La violencia digital es una de las formas de violencia más nuevas y difíciles de combatir. Es tan real y altera tanto la vida como otras formas de maltrato: las secuelas psicológicas y físicas pueden ser graves y duraderas e incluso llevar a algunas personas a quitarse la vida. 

Misoginia, desigualdad de género e impunidad en línea

La violencia digital se dirige de forma abrumadora contra las mujeres, las niñas y las personas más marginalizadas y vulnerables de la sociedad. La Dra. Natalia Kanem, directora ejecutiva del UNFPA, ha declarado al respecto: «Para las mujeres y las niñas, ningún lugar es completamente seguro. La violencia contra ellas sigue siendo la violación de derechos humanos más crónica, más devastadora y más ignorada del mundo». 

Para concienciar sobre esta alarmante tendencia, hace un año se puso en marcha la campaña bodyright del UNFPA, con el objetivo de exhortar a los gobiernos, a las empresas tecnológicas del sector privado y a los particulares a revisar los sistemas que han hecho posible que este abuso prolifere. La campaña coincidió en el tiempo con otros llamados a la acción de alto nivel para proteger a las personas vulnerables en los espacios en línea. Desde entonces, varios países han avanzado en la comprensión y resolución del problema.

En Serbia, por ejemplo, un estudio apoyado por el UNFPA y denominado «Frente a la pantalla» evaluó la frecuencia de los abusos que las niñas de secundaria enfrentan. En Iraq se ha creado un equipo de tareas sobre violencia digital, que trabaja con organizaciones locales y empresas tecnológicas líderes para reforzar la prevención y la respuesta, y para presionar por un mayor compromiso a nivel gubernamental. También están empezando a proliferar cambios en la legislación e iniciativas del sector privado. En el Japón, la muerte de Hana Kimura —que se suicidó tras un aluvión de abusos en línea— impulsó una revisión nacional de la legislación sobre ofensas y difamaciones; a su vez, los gobiernos del Reino Unido y de los Estados Unidos de América presentaron en el año pasado proyectos de ley sobre seguridad en línea específicamente dirigidos a la protección de mujeres y de la infancia.  

Hera Hussein founder of Chayn
Hera Hussain, fundadora de Chayn, una organización global sin fines de lucro para sobrevivientes de violencia de género. © EmTech Media

«Aquí es donde se produce el cambio: actos como el uso de un perfil falso para causar daño deben ser un delito castigado por la ley y el autor debe ser castigado con una multa o con pena de prisión», argumentó la Sra. Jutton. Es una opinión que comparte Hera Hussain, fundadora de Chayn, una organización mundial sin ánimo de lucro para supervivientes de violencia de género. «Las empresas tecnológicas deben garantizar que cuentan con una infraestructura adecuada para evitar los abusos y apoyar a las supervivientes; además, los reguladores e inversores deben implantar unas normas mínimas para el sector y establecer sanciones para las empresas que no las cumplan», expuso la Sra. Hussain.

 

El coste de la inacción

La violencia digital no es menos real que la perpetrada en la calle o en el hogar: la violencia en línea suele extenderse también al mundo real. Las mujeres que desempeñan funciones públicas y de liderazgo (en particular periodistas, activistas de derechos humanos y aquellas que se dedican a la política) son objeto de abusos, a menudo como parte de un empeño directo en expulsarlas de la esfera pública. Cuando la mitad de la sociedad es amenazada sistemáticamente para que guarde silencio, la igualdad de género se ve socavada y toda la sociedad sale perdiendo. 

Sin embargo, las mujeres apenas disponen de recursos legales para exigir que se retiren incluso las imágenes obtenidas ilegalmente o falsificadas, lo que supone una impunidad casi total para los autores. Un puñado de empresas controla la vida en línea de miles de millones de personas y ninguna ha ideado aún soluciones sistemáticas o eficaces contra la violencia digital. 

Tanto la Sra. Hussain como la Sra. Hutton profundizarán en estas ideas el 7 de diciembre en un acto del UNFPA organizado por supervivientes, que forma parte de la campaña de los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género.

En su intervención en el pasado Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Dra. Kanem afirmó: «Podemos poner fin a esta crisis actuando en solidaridad con el creciente número de personas que se para y dice “basta”. Todas las personas tienen derecho a la autonomía corporal y a vivir con seguridad». 

Más allá de la legislación sobre seguridad en línea y de las herramientas de rastreo, es necesario reconocer y proteger el derecho de las mujeres y las niñas a tomar decisiones sobre su cuerpo y a vivir sin violencia, tanto dentro como fuera de la red. Tal y como reclamó la Dra. Kanem: «Este es un momento para renovar el llamado urgente al activismo de toda la sociedad para prevenir la violencia, dondequiera que se produzca, hasta que lo consigamos completamente».

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