Violencia de género en entornos de emergencia humanitaria

Diciembre 2014
Author: UNFPA

 

La violencia sexual es común en entornos de emergencia humanitaria. Puede ser más prominente después de un desastre natural, y ocurre en cada una de las etapas de un conflicto. Las víctimas suelen ser mujeres y adolescentes, cuya vulnerabilidad se ve agravada en el caos de una crisis. Separarse de la familia y la comunidad, o asumir ciertos roles, como buscar comida o leña, puede ponerlas en un riesgo aún mayor de explotación y abuso.

La ruptura de la ley y el orden significa que los perpetradores a menudo abusan con impunidad. Y en muchos conflictos, los cuerpos de las mujeres se convierten en campos de batalla, y la violación se utiliza como una táctica para humillar, dominar o interrumpir los lazos sociales. La violencia sexual generalizada también es endémica en muchas situaciones posteriores al conflicto, donde puede perpetuar un ciclo de ansiedad y miedo que impide la recuperación.

El impacto de la violencia sexual puede ser devastador. Las consecuencias físicas incluyen lesiones, embarazos no deseados, lesiones y VIH. Sin embargo, datos verdaderamente confiables sobre la violencia sexual en estas situaciones son escasos.

El UNFPA en acción

El UNFPA está guiando los esfuerzos para determinar el alcance del problema y abordarlo en todos los niveles.

En Jordania, por ejemplo, una evaluación reveló que la mayoría de los refugiados sirios no sabían a dónde ir ni a quién contactar para servicios de protección. En colaboración con el International Medical Corps, el UNFPA desarrolló un mapa que ayuda a identificar y localizar los sitios de servicio para sobrevivientes de violencia de género. El UNFPA también desarrolló cinco "guías de servicio" específicas por área que contienen toda la información y contactos de los proveedores de servicios.

En Darfur del Sur, Sudán, el UNFPA trabaja con líderes religiosos y otros defensores masculinos. Las capacitaciones apoyadas por el UNFPA sobre violencia de género han ayudado a los líderes religiosos a educar a sus comunidades sobre los derechos de las mujeres. Muchos usan el Islam como un punto de entrada a estas conversaciones. Algunos de estos líderes han desarrollado un programa de radio local para abordar preguntas sobre la violencia de género desde una perspectiva religiosa y legal.

En junio de 2010, el UNFPA organizó y lideró un proyecto como respuesta al aumento de la violencia de género durante un conflicto interétnico en el sur de Kirguistán. En esta zona, se pensaba que la violencia de género era un asunto "privado" y no parte de un problema colectivo. Desde entonces, bajo el liderazgo del gobierno, las dos ciudades afectadas por crisis han formado comités y han desarrollado planes de acción para prevenir la violencia de género y apoyar a las sobrevivientes. Las redes de jóvenes, incluyendo muchos hombres, han sido capacitadas para prevenir la violencia de género, desafiar los estereotipos de género y promover los derechos humanos. Las autoridades locales, los trabajadores de salud, los policías, los trabajadores del gobierno local, los trabajadores sociales y los maestros dicen que ya no consideran la violencia de género como un asunto privado.

Desde 2009, el UNFPA ha brindado apoyo técnico al Ministerio del Interior de Afganistán y a la Academia Nacional de Policía, ayudando a desarrollar la capacidad de la policía para reconocer y prevenir la violencia contra las mujeres. El UNFPA desarrolló un curso integral y un manual para ayudar a integrar estos esfuerzos en los programas de capacitación policial. El curso cubre: las causas y consecuencias de la violencia contra las mujeres en Afganistán; las leyes afganas e internacionales correspondientemente; los derechos de las mujeres en el Islam; y cómo la policía debe abordar los casos de violencia contra las mujeres.