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La primera menstruación suele ir acompañada de miedo, vergüenza, falta de información, revelan las mujeres y las niñas en los estados árabes

La primera menstruación suele ir acompañada de miedo, vergüenza, falta de información, revelan las mujeres y las niñas en los estados árabes
Incluso hablar de la menstruación se considera tabú o embarazoso, indicaron muchas mujeres al UNFPA. © UNFPA Somalia
  • 28 May 2021

NACIONES UNIDAS, EL CAIRO – “Me sentí avergonzada de mi propio cuerpo. No sabía cómo limpiarlo ni cómo cuidarlo. No entendía el propósito de mi ciclo menstrual porque no recibí ninguna información de salud sexual a esa edad”, una joven palestina, recordaba así su primer período a los 12 años. "Durante año me sentía pesada e indefensa en esos momentos, todos los meses. No fue hasta mucho más tarde, a los veinte años, que las cosas empezaron a tener más sentido”.

La experiencia de esta mujer es demasiado común en toda la región de los estados árabes.

Una reciente encuesta informal en línea realizada por el UNFPA arrojó 69 respuestas de toda la región. De éstas, 24 encuestadas dijeron que no habían recibido información sobre la menstruación antes de su primer período. Veintisiete habían aprendido acerca de la menstruación de su madre u otra familiar, ocho habían aprendido de sus amigas, y sólo siete habían aprendido acerca de la menstruación de las enseñanzas de una maestra. Tres aprendieron de libros u otras fuentes.

De las 69 encuestadas, 54 dijeron que su reacción al menstruar por primera vez fue de vergüenza, miedo o ansiedad. 

Algunas refirieron que se enfrentaban al estigma y al maltrato.

An adolescent girl wearing a blue sweater speaks to a health worker wearing scrubs, a face mask and a hair covering.
Una adolescente habla con un miembro del personal de un equipo médico móvil en Siria. Los adolescentes deben recibir información fáctica libre de estigma sobre la menstruación. © UNFPA Siria

“Se lo dije a mi madre. Me dio un viejo pedazo de tela y se negó a comprarme toallas sanitarias, e incluso me prohibió cenar esa noche”, relató una mujer en Marruecos, que comenzó a menstruar a los 12 años. “Me dio sopa y comí sola. Me sentí una exiliada. Mi período mensual se convirtió en un infierno insoportable”.

Describió las miradas furtivas de sus hermanos, y admitió sentir dolor físico: “estaba abrumada por las tareas domésticas, además de los estudios. Mi madre me privaba del descanso y me obligaba a hacer todas las tareas domésticas sin medicinas y sin visitar al médico”.

Escuchar experiencias reales

La menstruación es una realidad biológica para miles de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, la desinformación, la negación de información, el estigma y la discriminación pueden convertir este proceso natural en dificultades físicas, emocionales y económicas innecesarias. 

La encuesta informal (que no pretendía ser un estudio representativo, sino más bien recoger las experiencias de las mujeres en sus propias palabras) mostró que a las mujeres y niñas de muchos países de la región se les niega a menudo el derecho a manejar su ciclo menstrual en un entorno digno y de forma saludable.

La encuestadas procedían de Argelia, Iraq, Egipto, Jordania, Kuwait, el Líbano, Marruecos, Palestina, Yemen, Arabia Saudita, Sudán, Siria, Túnez, los Emiratos Árabes Unidos y Yemen. Sus primeras experiencias abrumadoramente negativas con la menstruación muestran cuánto debe cambiar para asegurar los derechos y la dignidad de las niñas.

“Mi madre se casó a edad temprana, e incluso ahora ni siquiera conoce los fundamentos del ciclo ni los quiere aprender”, reveló una mujer en Arabia Saudita.

Sobre la base de la carencia de información precisa y libre de estigma sobre sus cuerpos, muchas niñas describieron maneras improvisadas de manejar la sangre menstrual.

“Siempre usé paños de algodón”, dijo una chica de Yemen. “Vengo de una familia sin instrucción, así que no sabía que existían toallas sanitarias para este propósito.”

“Usaba pedazos de tela vieja como toallas sanitarias”, reveló una mujer en Arabia Saudita. “Cuando empezó a agotarse mi ropa y mi madre y mi hermana descubrieron que usaba tela, se rieron de mí sin ofrecerme una alternativa”.

A woman in a niqab holds a baby on one side and carries a yellow dignity kit on the other.
Una mujer desplazada por el conflicto en Taiz, Yemen, recibe un kit de higiene femenina. Estos kits contienen suministros de higiene esenciales, como toallas sanitarias, jabón y ropa interior.  © UNFPA Yemen

“Vive tu vida”

La gestión del propio período es aún más difícil en entornos humanitarios. La privacidad puede ser escasa y a menudo faltan instalaciones de saneamiento. En los campamentos de refugiados y desplazados, u otros entornos de emergencia, los baños y las instalaciones de baño pueden ser inseguras, e incluso exponer a las mujeres a agresiones sexuales. 

Las dificultades económicas también afectan el acceso a suministros de salud e higiene menstruales, limitan la movilidad de las mujeres y las niñas, restringen su asistencia a la escuela y su participación en la vida comunitaria, ponen en peligro su salud y disminuyen su contribución a la economía. 

En las crisis humanitarias, el UNFPA distribuye kits de higiene femenina que contienen suministros de higiene como polvo de lavado, toallas sanitarias reutilizables y desechables y ropa interior. El UNFPA también trabaja para mejorar la educación y la información sobre la menstruación y las preocupaciones relacionadas con los derechos humanos. Como ejemplo, a través de programas de empoderamiento juvenil y esfuerzos integrales de educación sexual, el UNFPA aumenta la conciencia de que la menstruación es saludable y normal. El UNFPA también trabaja para disipar el mito generalizado de que la menstruación indica que una mujer está lista para casarse o tener hijos.

Las encuestadas dijeron que este era el tipo de información que deseaban tener. 

"Ves que la gente exagera y te trata como 'mujer' sólo porque has alcanzado la etapa de madurez sexual", escribió una mujer iraquí,

quien ofreció este consejo a las muchachas jóvenes que enfrentan estas presiones: “Que no te importe (lo que digan) y vive tu vida. No hay que sentirse tímida o avergonzada…. Se trata de un proceso biológico natural excepcional”.

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