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Héroes en rosa: las parteras lao apoyan los derechos y salvan vidas

Two midwifery students sit behind a reception desk, one of them is clasping their hands.
Las estudiantes de obstetricia Apsy Kamsing (derecha) y Panin Chanthavong (izquierda) trabajan como pasantes en el hospital central de Xieng Khouang mientras obtienen sus diplomas en la RDP Lao. © UNFPA Lao PDR/Fatima-Zahra Benyahia
  • 29 Enero 2024

PROVINCIA DE XIENG KHOUANG, República Democrática Popular Lao – “Quiero graduarme y convertirme en partera practicante. Me apasionan los partos y me encantan los bebés”, dijo Aspy Kamsing, estudiante de obstetricia de 20 años.

En su último año en la Facultad de Ciencias de la Salud en el noreste de la provincia de Xieng Khouang, la Sra. Kamsing está casi lista para unirse a un grupo de ampliación del número de parteras profesionales. En cuanto se gradúe, sus servicios tendrán una gran demanda; investigaciones recientes  apuntan a la necesidad de casi 6.000 parteras capacitadas en todo el país en los próximos seis años. En 2019 solo había 1.834.

Es una tendencia nacional que refleja una tendencia mundial más amplia. En todo el mundo, las parteras tienen una oferta demasiado escasa y una demanda urgente. El UNFPA, el organismo de salud sexual y reproductiva de las Naciones Unidas, estima una escasez mundial de casi 1 millón de parteras, a pesar del papel fundamental de estas proveedoras en lo relativo a garantizar servicios esenciales de salud sexual y reproductiva y su potencial para salvar millones de vidas.

“Si todas las embarazadas tuvieran acceso a una partera bien capacitada y dedicada, estaríamos mucho más cerca de un mundo en el que todos los partos sean seguros”, afirmó la Directora Ejecutiva del UNFPA, Dra. Natalia Kanem.

Permitir opciones informadas

Se han hecho grandes avances en la protección de la vida de las madres lao durante el embarazo y el parto. Entre 2000 y 2020, la tasa de mortalidad materna del país disminuyó en más del 250 por ciento, una de las mayores reducciones porcentuales en el mundo.

Sin embargo, persisten los problemas, especialmente entre las poblaciones remotas y rurales, que a menudo disfrutan de acceso limitado a los servicios de salud sexual y reproductiva. En Xieng Khouang, las tasas de matrimonio y embarazo precoces son elevadas; según datos de 2017, una de cada cuatro mujeres de 15 a 19 años estaba casada o en unión, y una de cada cinco mujeres del mismo grupo de edad estaba embarazada de su primer hijo o ya había dado a luz.

Estas cuestiones plantean riesgos para las mujeres y las niñas lao, especialmente porque las complicaciones del embarazo y el parto se encuentran entre los principales factores que provocan la muerte de las adolescentes en todo el mundo.

Sin embargo, las parteras pueden ayudar a prevenir estas tragedias innecesarias. Lo hacen no solo a través de intervenciones críticas de salud sexual y reproductiva, sino también apoyando a sus pacientes todos los días a través de la labor de parto, la toma de decisiones sobre planificación familiar y la búsqueda de derechos y opciones. Estos consejos e información ayudan a empoderar a las mujeres y las niñas para que disfruten de vidas más largas y saludables.

“He aprendido a hablar sobre salud sexual y reproductiva con adolescentes, jóvenes, mujeres y parejas”, declaró Panin Chanthavong, otra estudiante de segundo año en el programa de diplomado de obstetricia de la Facultad de Ciencias de la Salud. “Ahora tengo la confianza necesaria para ayudarlas a tomar decisiones informadas sobre sus cuerpos”.

A midwife places her hand gently on a new mother and an infant on a hospital.
Panin Chanthavong, estudiante de obstetricia, apoya a una nueva madre en el hospital central de Xieng Khouang. © UNFPA Lao PDR/Fatima-Zahra Benyahia

Acelerar el progreso

Cada año, alrededor de 200 estudiantes se gradúan de las tres escuelas de obstetricia acreditadas internacionalmente, las primeras en recibir la distinción en la región de Asia y el Pacífico, con el apoyo del UNFPA.

“El establecimiento del diploma superior en 2019 añadió otra dimensión a la práctica de la partería, al elevar el nivel de aprendizaje”, señaló Phout Sidavong, profesora de partería, al conversar con el UNFPA. “Después de graduarse, algunas parteras se incorporan al sector público, en tanto que otras prefieren trabajar en clínicas privadas, pero siempre seleccionamos estudiantes de áreas vulnerables para que puedan regresar y apoyar a sus comunidades”.

En muchas comunidades remotas y de difícil acceso, la escasez de proveedores de salud capacitados pone en peligro el acceso a la planificación familiar y los servicios de salud sexual y reproductiva, y esto, a su vez, pone en peligro la vida de las mujeres y las niñas. Las parteras, como la Sra. Kamsing, están entusiasmadas por la posibilidad que tienen de llenar este vacío.

“Estoy orgullosa de poder ayudar a las mujeres de mi aldea”, manifestó Kamsing.

Como parte de sus estudios en la Facultad de Ciencias de la Salud, la Sra. Kamsing trabaja actualmente como pasante en el hospital central de Xieng Khouang. La Sra. Chanthavong también está allí y ya ha ayudado a apoyar tres partos en el hospital.

“La población local realmente confía en las parteras”, confió al UNFPA. “Me encanta ser partera”.

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