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“La esperanza adoptó la forma de Rahna”: El vital trabajo de las parteras después del terremoto de Afganistán

La partera Rahna visita con la nueva madre, Hanifa, de 20 años, cuya casa fue destruida en el terremoto del 7 de octubre que azotó la provincia de Herat. © UNFPA Afganistán / Ahmad Jamshid Qazizadah
  • 02 Noviembre 2023

ZINDAJAN, Afganistán – A primera hora de la mañana del 15 de octubre, Hanifa, de 20 años, sintió las contracciones que anunciaban que su bebé estaba en camino.

El momento no era ideal. Apenas una semana antes, un terremoto de magnitud 6,3 había sacudido la provincia de Herat, Afganistán, reduciendo la casa de Hanifa y miles de otras casas a escombros. Desplazada y refugiada en una carpa de lona, Hanifa se sentía abandonada y sin esperanza.

“Pensé, ‘¿Cómo puede una madre traer al mundo a una criatura en medio de este caos?’” admitió al UNFPA, el organismo de las Naciones Unidas a cargo de los asuntos de salud sexual y reproductiva. “Pero entonces apareció un ángel en forma de Rahna, la partera”.

El parto durante un período de desplazamiento puede ser peligroso. Las embarazadas que han sido obligadas a abandonar sus hogares son más vulnerables a la violencia, la desnutrición y las enfermedades, y es más probable que den a luz sin el apoyo de un trabajador de la salud calificado, lo que aumenta el riesgo de complicaciones potencialmente mortales.

Afortunadamente para Hanifa, Rahna, una partera apoyada por el UNFPA, estaba a su disposición para ayudarla y guiarla durante la labor de parto y la legada de su bebé a salvo al mundo. “Me tomó de la mano, y sus palabras eran como un bálsamo para mis miedos”, relató Hanifa. “Pasé del pánico al consuelo en un santiamén”.

El consuelo personificado

Después de una catástrofe, la atención de las necesidades de salud sexual y reproductiva de las mujeres y las niñas suelen ser un segundo plano respecto de otras prioridades humanitarias urgentes.

Pero “las mujeres no dejan de quedar embarazadas y dar a luz” cuando se produce una crisis, señaló la Directora Ejecutiva del UNFPA, Dra. Natalia Kanem, y enfrentan riesgos potencialmente mortales en medio de desastres debido a la falta de acceso a los servicios de atención médica antes, durante y después del parto.

Las parteras son fundamentales para combatir estos desafíos. Según el UNFPA, pueden cubrir alrededor del 90 % de la necesidad mundial de intervenciones en materia de salud sexual, reproductiva, materna, neonatal y adolescente; sin embargo, el mundo no invierte de manera adecuada en su desarrollo, lo que pone en riesgo millones de vidas.

Para colmar esta brecha, el UNFPA capacita y apoya a las parteras de todo el mundo y, cuando es necesario, las envía a emergencias. Rahna es una de las ocho parteras que el UNFPA envió a Herat como parte de un contingente de cinco equipos móviles de salud, que han estado ofreciendo atención médica, apoyo psicosocial y servicios de salud sexual y reproductiva a las personas afectadas por el terremoto.

Sin embargo, las y los trabajadores de la salud como Rahna proporcionan más que atención especializada. Hanifa describió a la partera como el consuelo personificado: “La esperanza adoptó la forma de Rahna”:
 

A family takes shelter in a tent in the Ghar Moshak Village.
Hanifa y su familia se refugian actualmente en una tienda de campaña en la aldea de Ghar Moshak. © UNFPA Afganistán / Ahmad Jamshid Qazizadah

Alivio y alegría

El parto de Hanifa duró seis horas, y durante ese tiempo su presión arterial aumentó. La presión arterial alta es una de las principales causas de mortalidad materna, a pesar de ser en gran medida prevenible y tratable.

La atención médica de calidad es esencial para manejarse en medio de este peligro y, afortunadamente, el apoyo calificado de Rahna permitió que tanto Hanifa como su recién nacido sobrevivieran.

"Fue una situación difícil, pero cuando vi el alivio en la cara de Hanifa mientras sostenía a su bebé, sentí un orgullo profundo", relató Rahna. “Logré salvar no solo una vida, sino dos, la de la criatura y la de Hanifa”.

Hanifa dio a su bebé el nombre de Ahmad. “Trajimos un rayo de esperanza en medio del desastre, y esa es una sensación que llevaré conmigo para siempre”, admitió Rahna.

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