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“A veces se desesperaba”: Cómo las sobrevivientes de la violencia sexual en la República Democrática del Congo sanan con la ayuda de los trabajadores de primera línea del UNFPA

Anny* y su hija fueron violadas a punta de pistola mientras recogían leña cerca del campamento para desplazados internos de Bulengo, donde se refugian del conflicto en la provincia de Kivu del Norte, República Democrática del Congo. © UNFPA DRC/Junior Mayindu
  • 18 Agosto 2023

PROVINCIA DE KIVU del NORTE, República Democrática del Congo – “Iba a buscar leña del bosque para cocinar alimentos para mí y mis seis hijos, cuando me encontré con hombres armados”. 

Anny*, de 33 años, habló con el UNFPA, el organismo a cargo de la asistencia en materia de salud sexual y reproductiva de las Naciones Unidas, frente a la tienda de campaña que se ha convertido en su hogar en el campo de desplazados de Bulengo en Kivu del Norte. El campo alberga a miles de personas desplazadas por conflictos violentos, desastres climáticos, crisis económicas y brotes de enfermedades que han sumido al país en una crisis humanitaria.

Sin embargo, para muchas personas, incluso el refugio provoca miedo. 

Anny perdió a su marido y huyó de su casa cuando los combates rondaron su aldea. El campamento ofrece solo viviendas improvisadas y no hay electricidad, gas ni acceso a los servicios más básicos. En su lucha por alimentar a su familia, organizó un viaje al bosque cercano con otras dos mujeres y su hija adolescente para recolectar leña, pero poco después de llegar se inició su pesadilla. “Mientras recogíamos madera, aparecieron hombres con cuchillos y machetes, vestidos con largas túnicas… Nos dijeron que nos tiráramos al suelo y amenazaban con matarnos si gritábamos pidiendo ayuda”.
 
Separaron a Anny y su hija, y cada una fue violada a punta de pistola. “Nos arrancaron la ropa; resistimos hasta que no nos quedaban fuerzas”, dijo al UNFPA.

Tres parteras revisan registros médicos en un centro médico.
Las parteras apoyadas por el UNFPA, como Sifa Ndeze, Patience Kavira y Fyfy Omoyi, se encuentran entre las trabajadoras de primera línea en la República Democrática del Congo que apoyan a las sobrevivientes de la violencia y brindan atención crítica antes, durante y después del parto. © UNFPA DRC/Junior Mayindu

El terror encima del trauma

Los grupos armados usan la violencia sexual cada vez como una táctica para aterrorizar y controlar a las comunidades afectadas por el conflicto. Entre 2021 y 2022 hubo un aumento del 91 por ciento en las denuncias de violencia de género en la provincia de Kivu del Norte, y en la medida en que se deteriora la situación, millones de mujeres y niñas necesitan protección urgentemente.  

La terrible experiencia de Anny y su hija no fue solo físicamente brutal, sino también psicológicamente devastadora. Ver a su hija con tanto dolor profundizó la miseria de Anny. 

Las mujeres y las niñas en situaciones de desplazamiento corren un mayor riesgo de sufrir agresiones sexuales y coerciones, mientras que el aumento del hambre obliga a muchas personas a aventurarse fuera de los campamentos en busca de suministros y trabajo, exponiéndolas aún más a posibles ataques y explotación. Sin embargo, la mayoría de las sobrevivientes carecen de acceso a apoyo crítico de respuesta y recuperación, como atención y tratamiento posteriores a la violación, que es fundamental para curar y evitar embarazos no planificados e infecciones de transmisión sexual, como el VIH.

Al principio, Anny no reveló nada sobre la violación, pues el estigma era insoportable, pero transcurridos unos días, participó en una sesión informativa semanal apoyada por el UNFPA, cuyos equipos trabajan en el campamento concientizando sobre temas de salud sexual y reproductiva, incluida la violencia de género. 

Se sintió aliviada al saber que podía buscar tratamiento médico en una clínica móvil del UNFPA en Bulengo, una de las tres que se han establecido hasta ahora en Kivu del Norte para cubrir la creciente demanda de apoyo a la salud sexual y reproductiva. Desde que comenzó a funcionar, en junio, más de 3.000 personas desplazadas han utilizado la clínica, incluidas 200 para enfermedades de transmisión sexual y 30 sobrevivientes de violencia de género, que recibieron atención médica y derivaciones a servicios legales y psicológicos según fuera necesario. 
 
Las parteras Sifa Ndeze y Philomène Siyauswa Kasuera le dieron la bienvenida a Anny y le aseguraron que no estaba sola ni era culpable del asalto. Después de ser tratada con cuidado y en confianza, Anny se tranquilizó lo suficiente como para llevar discretamente a su hija a la clínica.   

Las parteras también las dirigieron a un espacio seguro para mujeres y niñas que ofrece servicios de salud y sirve como refugio en el que las sobrevivientes de la violencia pueden recuperarse de los horrores que han sufrido. El espacio de Bulengo es uno de los seis establecidos por el UNFPA en las provincias orientales del país y ha recibido a más de 1.400 mujeres y niñas desde su apertura en mayo de 2023.  

Antoinette es una trabajadora psicosocial que siguió el caso de Anny. “No fue fácil, a veces se desesperaba”, comentó al UNFPA. “Afortunadamente, logré darle ánimo".

En el espacio seguro, Anny ahora está aprendiendo a teñir telas, parte de un curso de capacitación en competencias de subsistencia para ayudar a las y los sobrevivientes a recuperar su confianza y a obtener ingresos. Cuando termine su curso, Anny también recibirá transferencias en efectivo para fortalecer su recuperación económica y su autonomía.

Foto aérea de tiendas improvisadas en un campamento de desplazados internos en la zona rural de la RDC.
El asentamiento de Bulengo acoge actualmente a más de 127.000 personas internamente desplazadas por la crisis en curso en la República Democrática del Congo. © UNFPA DRC/Junior Mayindu

Apoyo contra todo pronóstico

La República Democrática del Congo vive una de las crisis más complejas y prolongadas del mundo, con más de 6 millones de personas desplazadas dentro del país, el 98 % de estas en provincias orientales. 

A medida que se multiplican los desastres, las y los trabajadores humanitarios, como la Sra. Ndeze, están listos y dispuestos a ayudar. “Como persona desplazada y partera, trabajar en la clínica móvil significa que puedo seguir practicando mi profesión y ayudar a estas mujeres”, explicó.

Como ha planteado la Dra. Natalia Kanem, Directora Ejecutiva del UNFPA, en el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria de este año: “nuestros compañeros y compañeras del ámbito humanitario trabajan con empeño para salvaguardar la salud, la dignidad, la seguridad y los derechos de las mujeres, las niñas y las personas jóvenes en más de 60 países de todo el mundo. Su perseverancia nos recuerda que la esperanza en el potencial humano sigue brillando con fuerza, incluso en las situaciones más difíciles”.

Las estimaciones muestran que, en la República Democrática del Congo, más de 1 millón de mujeres este año corren riesgo de sufrir violencia de género, en particular violencia sexual. Para continuar ampliando sus programas en Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur en 2023, el UNFPA necesita urgentemente 18,8 millones de dólares, de los cuales solo se han comprometido 4 millones. 

*Se ha cambiado el nombre por razones de privacidad y protección

 

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