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La #mutilacióngenitalfemenina (MGF) tiene sus raíces en la desigualdad de género y las normas sociales que la sustentan.‬ Conoce a tres valientes mujeres hablar desde el corazón acerca de la erradicación de la MGF: unf.pa/UnaParteDeMi #SeeAPieceOfMe #EndFGM
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No importa lo que le arrancaran mediante la #mutilacióngenitalfemenina nunca perdió la voluntad de vivir.‬ Descubre la conmovedora historia de Abida: unf.pa/Abida_es #SeeAPieceOfMe #EndFGM
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El cambio empezará cuando las comunidades decidan abandonar la #mutilacióngenitalfemenina de una vez por todas.‬ Descubre la inspiradora historia de Zahra: unf.pa/Zahra_es #SeeAPieceOfMe #EndFGM
El cambio empezará cuando las comunidades decidan abandonar la #mutilacióngenitalfemenina de una vez por todas.‬ Descubre la inspiradora historia de Zahra: unf.pa/Zahra_es #SeeAPieceOfMe #EndFGM
La opción de poner fin a la #mutilacióngenitalfemenina es a la vez personal y colectiva. Su efecto se extiende por generaciones. Descubre la estimulante historia de Khadija: unf.pa/Khadija_es #SeeAPieceOfMe #EndFGM
La opción de poner fin a la #mutilacióngenitalfemenina es a la vez personal y colectiva. Su efecto se extiende por generaciones. Descubre la estimulante historia de Khadija: unf.pa/Khadija_es #SeeAPieceOfMe #EndFGM

UNA PARTE DE MÍ

Una parte de mí

El fin de la mutilación genital femenina viene del corazón de una comunidad

Abida

Zahra

Khadija

“Me habrán arrancado la carne, pero nunca el corazón.”

“Quiero ver cambios entre mi gente.”

“Lo que quiero es vivir en paz conmigo misma y con mi gente.”

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Todos los videos e imágenes fijas © Sara Elgamal para el UNFPA

“Me habrán arrancado la carne, pero nunca el corazón.”

Abida

“Mi trabajo principal es enseñar sobre los efectos nocivos de la MGF.”

Les cuento a las personas mis problemas. Siempre tuve problemas urinarios. El período era muy doloroso. Sentía ganas de vomitar; fue una etapa terrible para mí. Luego di a luz, y al día de hoy sigo padeciendo el dolor.
Solía preguntarle a mi madre por qué me había hecho esto. La interrogaba sobre por qué me expuso a tanto sufrimiento. Me prometí que no mutilaría a mi hija.
Enseño a las mujeres y las niñas sobre los efectos perjudiciales de la MGF. Les explico que causa daño físico y elimina el deseo sexual. La MGF se llevó mi deseo sexual, y lo mismo le pasaría a mi hija.
Quiero decirle al mundo: “Detengan la MGF; me ha perjudicado y ha arruinado mi vida. Si no la detienen, serán testigos del sufrimiento”.

Como la mayoría de las niñas de su comunidad, Abida fue sometida a la mutilación genital femenina cuando apenas tenía siete días de nacida.

Female genital mutilation, which involves injuring or altering the female genitalia for non-medical reasons, is practised all around the world, affecting 200 million women and girls alive today. It is a violation of human rights that stems from – and perpetuates – gender inequality.

Cuando se mutila a las niñas, estas corren riesgo de hemorragias, infecciones y otras complicaciones graves que pueden ser mortales. Las sobrevivientes llevan cicatrices físicas y psicológicas de por vida, y enfrentan mayores riesgos de morir en el parto.

En Etiopía, como en muchos lugares, la práctica ha disminuido en las últimas décadas (hoy afecta al 65 % de las niñas y mujeres, en comparación con el 80 % en el año 2000). La región de Afar, donde vive Abida, es una de las dos regiones donde la prevalencia sigue siendo muy alta, pues actualmente es del 91 %. La tasa de mortalidad materna en la región es cinco veces superior al promedio nacional.

No obstante, aquí también se está produciendo un cambio. Uno que se origina en el corazón de las comunidades, promovido por mujeres como Abida Dawud, Zahra Mohammed Ahmed y Khadija Mohammed, que están realizando esfuerzos para evitarles a sus hijas y nietas el dolor y la pérdida que ellas han sufrido.

“Quiero ver cambios entre mi gente.”

Zahra

“Yo trabajo en la zona del
kebele
para detener la MGF, el matrimonio infantil y la violación.”

Hemos estado realizando este trabajo durante tres años. Tuvimos una reunión que incluyó a miembros del
kebele
[circunscripción] y dirigentes de las asociaciones juveniles. Fue inaugurado por el presidente. Después de él, habló el líder de la asociación, luego los dirigentes tribales y finalmente yo.
Tuvimos un amplio debate sobre la MGF. El erudito explicó que es una práctica que nos viene de la época de los faraones, y no es parte del Islam. Plantearon igualmente que no tenía nada que ver con el Islam ni con el cristianismo.
Gradualmente, los padres y madres empezaron a darse cuenta de que estaban maltratando a sus propias hijas. Después hablaron del
qadi
[juez] del
kebele
: su hija, su nieta y su sobrina no fueron mutiladas.
No dejé que mutilaran a mi hija, porque he visto cuánto sufrimiento conlleva. Nunca le haré eso a mi propia hija.
Quiero que mis hijos, en especial mis hijas, sigan estudiando sin casarse. Quiero que se gradúen de la escuela, tengan un trabajo decente y sean autosuficientes.

En Etiopía, la mayoría de las personas piensa que debe eliminarse la mutilación genital femenina.

Aproximadamente 8 de cada 10 niñas y mujeres, y 9 de cada 10 niños y hombres se oponen a la práctica, pero debido a que está arraigada en las normas sociales (y es sustentada por la presión social), puede persistir incluso en un entorno en que cada vez más personas piensan que debe desaparecer.

La mutilación genital femenina termina cuando comunidades enteras se comprometen a abandonarla.

Llegar a ese punto implica trabajar en muchos niveles, desde el ámbito de las políticas y las leyes hasta el de la educación, la sanidad y los servicios sociales, y supone lograr el diálogo entre dirigentes locales, eruditos religiosos y miembros de la comunidad.

El proceso se basa en el respeto de la cultura de cada comunidad, partiendo de sus valores y fomentando la participación de sus dirigentes a fin de lograr un cambio duradero desde el interior.

Es una estrategia que funciona. En Afar, la prevalencia ha disminuido considerablemente en las zonas donde el Programa conjunto para eliminar la mutilación genital femenina, del UNFPA y el UNICEF, ha apoyado estas intervenciones holísticas de múltiples niveles. Se ha reducido al 31 % en algunos distritos. Seis distritos han hecho declaraciones públicas colectivas de abandono de la práctica.

“Lo que quiero es vivir en paz conmigo misma y con mi gente.”

Khadija

“Se puede diferenciar a la mujer mutilada de la que no lo ha sido.”

Es posible advertir la diferencia. Alguien que haya sufrido ese dolor no puede ser feliz, porque ha sido afectada físicamente.
Era nuestra cultura en esta zona, y estamos intentando ponerle fin paso a paso. Esto ha sido posible mediante la capacitación.
La mutiladora es una mujer, al igual que la mutilada. Esto pasa de madre a hija, y en lugar de seguir la tradición hemos decidido ponerle fin. Después de mucha capacitación comprendimos que lo que estábamos haciendo era un error. Nadie debe lastimar a su propia hija con sus propias manos; por el contrario, debe tratarla bien.
Ya sea que se transmita por la radio o la televisión, o bien que lo diga la gente de Afar, el mensaje es el mismo: “Detengamos la MGF”. Existía antes de nosotros al igual que en nuestro tiempo. No sólo la sufrimos nosotras mismas, sino que también la practicamos.
A menos que la detengamos, la próxima generación podría practicar la MGF. Debemos ponerle fin ya.

En Afar y en todo el mundo, sobrevivientes como Khadija, Zahra y Abida están promoviendo el cambio en sus comunidades.

A menos que la detengamos, la próxima generación podría practicar la MGF. Debemos ponerle fin ya.

Para la generación de sus hijas, el fin de la mutilación genital femenina, el matrimonio infantil y otras prácticas nocivas abre nuevas perspectivas para la salud, la educación y el empoderamiento de las mujeres.

This year, the Nairobi Summit on ICPD25 offers the chance for a renewed global commitment to end harmful practices that perpetuate gender inequality and violate the human rights of women and girls.

Este año, la Cumbre de Nairobi sobre la CIPD25 ofrece la posibilidad de un renovado compromiso mundial para poner fin a las prácticas nocivas que perpetúan la desigualdad de género y violan los derechos humanos de las mujeres y las niñas.

La cuestión sigue siendo tan urgente como siempre. La mutilación genital femenina está disminuyendo, pero no lo suficientemente rápido. A mediados de los años ochenta la proporción era 1 de cada 2, pero en los países donde es más frecuente, las poblaciones van aumentando, y junto con estas el número de niñas en situación de riesgo.

Al ritmo actual, para 2030 se habrá mutilado a 68 millones de niñas en todo el mundo. Es hora de intensificar las medidas encaminadas a eliminar la mutilación genital femenina.