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No es un club de chicos típico: las reuniones escolares de Mozambique involucran a los estudiantes en contra de la violencia de género

Cleiton (a la derecha) encabeza un grupo en el que sus compañeros toman partido contra la violencia de género en su escuela. © Helder Xavier / UNFPA Mozambique
  • 18 de septiembre de 2023

BEIRA, Mozambique – “Los hombres piensan que las mujeres deben ser sumisas y aceptar todo … Si una mujer se niega a seguir las reglas del hombre, termina siendo golpeada”.

Tales fueron las palabras de una estudiante de secundaria en Maputo, la capital de Mozambique, al participar en un estudio de 2023 sobre violencia de género.

La violencia de género es un problema generalizado para las mujeres y las niñas en Mozambique, cuyo riesgo comienza temprano en la vida. En 2016, casi la mitad de las niñas de 15 años de edad informaron haber sido sometidas a violencia doméstica, sexual o emocional por parte de sus parejas.

Para perpetuar este abuso sirven las normas y prácticas chovinistas, incluida la creencia por parte de alrededor del 20 por ciento de las personas en un estudio anterior, de que la violencia de un marido contra su esposa puede ser justificada.

Sin embargo, entre los que no se creen tales mitos misóginos se encuentra Cleiton Adriano, de 14 años, un estudiante de noveno grado de Beira que dirige un club de chicos en su escuela para desafiar los estereotipos sobre la masculinidad y promover los derechos de las mujeres.

“Difundir mensajes positivos sobre la igualdad de género y el empoderamiento de las niñas es una de mis tareas diarias en la escuela”, indicó. “Me enorgullece ver cambios en el comportamiento, las acciones y la mentalidad [de los miembros del club]”.

Tomar la decisión de cambiar

Muchos de los comportamientos que impulsan la desigualdad de género son inconscientes. Clubes como el de Cleiton hacen a los hombres y los niños más conscientes de la misoginia, y ayudan a cambiar de opinión sobre lo que hace a un hombre.

Cleiton es uno de los más de una docena de líderes juveniles capacitados para guiar las discusiones entre pares sobre temas tales como la violencia de género, la masculinidad tóxica y la sexualidad. Su club, que tiene seis miembros, es uno de los 14 clubes iniciados con el apoyo del UNFPA y la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA) en los distritos de Beira, Búzi, Dondo y Nhamatanda desde 2021. Estos clubes de chicos, que en su mayoría se organizan en escuelas secundarias, atraen a asistentes de 13 a 20 años y se reúnen casi semanalmente.

Una profesora de pie frente a un edificio escolar.
Cremilda Gravata, maestra, apoya los esfuerzos de los chicos dirigidos a crear un ambiente escolar inclusivo y libre de violencia de género. © Helder Xavier / UNFPA Mozambique

Una profesora de pie frente a un edificio escolar.

Leonel, de 10º grado, es uno de los asistentes, y afirma que solía ser un abusador en la escuela, especialmente en su relación con sus compañeras de clase, pero dice haber cambiado desde que participó en el club de Cleiton.

“Después de participar en las sesiones, me di cuenta de mis ideas erróneas y ahora mi objetivo es compartir información positiva con mis compañeros de clase y mi comunidad”, dijo.

De tal hijo, tal padre

Si bien muchos de los clubes de chicos apoyados por el UNFPA se reúnen en la escuela, ese no es el único lugar en el que se ha sentido su efecto. Las sesiones también están cambiando las actitudes de las familias de los chicos en el hogar, y los comportamientos de los participantes en sus comunidades.

“Un gran logro fue el cambio de mentalidad de algunos padres y tutores que creían que la participación de sus hijos en actividades que abordaban la violencia de género y la salud sexual y reproductiva comprometería su masculinidad”, señaló la maestra Cremilda Gravata, que apoya un club de chicos en su escuela secundaria en Beira.

Mientras tanto, Benilton, otro participante del club de Cleiton, afirmó que su asistencia lo ha alentado a hablar sobre los abusos de derechos contra mujeres y niñas. “Gracias a las sesiones, identifiqué y ayudé a reportar casos de violencia de género en mi comunidad”, agregó.

De esta manera, la iniciativa del club de niños ha ayudado a convertir a hombres y niños de todo Mozambique en aliados cuyo apoyo puede acelerar el logro de la igualdad de género. Hasta el momento han participado más de 400 adolescentes y jóvenes.

Ese número seguirá creciendo, con personas como Cleiton al frente, quien dijo al UNFPA que uno de sus mayores deseos es “convertirse en agente de cambio positivo” en su comunidad, y con aliados como Leonel y Benilton ensalzando los beneficios de los clubes de chicos, parece que el sueño ya se ha hecho realidad. 

 

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