Derechos humanos

Exposición general

Los derechos humanos se violan cada vez que se casa a una niña menor de 18 años, cada vez que se deniega educación a un niño y cada vez que una persona es víctimas de abusos. Los derechos humanos engloban también los derechos sexuales y reproductivos; sin embargo, muchas personas no pueden decidir libremente sobre el número de hijos, el espaciamiento entre ellos o el momento de tenerlos. Algunas carecen de información o medios para tomar estas decisiones, mientras que otras sufren coacción, discriminación o violencia cuando ejercen estos derechos.

La protección de los derechos —incluidos los derechos sexuales y reproductivos— de todas las personas es un requisito para el bienestar individual y el crecimiento sostenible colectivo. El UNFPA trabaja para empoderar a las personas y las comunidades para que reivindiquen sus derechos a través de varias estrategias, entre ellas la sensibilización, la formación y los proyectos de preparación para la vida. El UNFPA también trabaja con los gobiernos para apoyar las normas de derechos humanos que se han ratificado en la legislación nacional y los acuerdos internacionales, y les ayuda a cumplir su deber de proteger los derechos humanos en la práctica.

Los derechos humanos pertenecen a todo el mundo, en todas partes

Los derechos humanos son esenciales para todas las personas y deben protegerse, respetarse y cumplirse en todas ellas: hombres, mujeres, personas casadas y no casadas, y personas de todas las edades, independientemente de su condición o identidad.

Los derechos humanos incluyen los derechos de la mujer y los derechos sexuales y reproductivos. Esto se confirmó a nivel internacional en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena de 1993 y en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) de El Cairo de 1994.

De hecho, los derechos sexuales y reproductivos forman parte de un continuo de derechos humanos, el cual incluye el derecho a la vida, la salud y la educación, el derecho a la igualdad y a la no discriminación, y el derecho a decidir el número de hijos, el espaciamiento entre ellos y el momento de tenerlos.

Estos derechos están interrelacionados y son interdependientes. Por ejemplo, cuando se deniega a una adolescente el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, es más probable que se quede embarazada a una edad temprana y abandone la escuela, lo que afecta a su derecho a la educación. También tiene más probabilidades de morir o sufrir lesiones durante el embarazo o el parto, lo que afecta a su derecho a la vida y al más alto nivel posible de salud. Sus decisiones y su futuro potencial se verán limitados, lo que afecta a su autodeterminación y su derecho a un nivel de vida adecuado.

Los derechos humanos son esenciales para el bienestar individual y el crecimiento sostenible colectivo. ©UN Photo/Martine Perret

Un largo camino por recorrer

En las últimas décadas se han promulgado leyes y políticas para proteger los derechos de la mujer y los derechos sexuales y reproductivos en muchos países.

Pese a este avance, la aplicación de estas leyes y políticas ha sido incongruente. Muchos grupos marginados y poblaciones vulnerables han experimentado un avance limitado.

Un ejemplo clave es el progreso desigual en la erradicación del matrimonio precoz y forzoso. Una de las convenciones de derechos humanos más ratificadas a nivel universal, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, prohíbe el matrimonio infantil y afirma que el matrimonio solo puede celebrarse con el consentimiento libre y pleno de una persona. Desde 1994, más de 158 países han aprobado leyes que elevan la edad mínima para contraer matrimonio a los 18 años por lo menos. Pero el matrimonio infantil persiste, incluso en lugares donde es ilegal. Unos 146 países siguen teniendo leyes subnacionales o consuetudinarias que permiten casar a las niñas menores de 18 años con el consentimiento paterno.

Empoderamiento y rendición de cuentas

El UNFPA promueve, junto con otros organismos de las Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil, la elaboración de normas de derechos humanos y marcos de rendición de cuentas internacionales, que ayudan a supervisar la aplicación de las recomendaciones sobre la salud y los derechos sexuales y reproductivos. El UNFPA también trabaja con sistemas nacionales y regionales de protección de los derechos humanos, incluidas instituciones nacionales de derechos humanos.

Mediante el fortalecimiento de los sistemas nacionales de rendición de cuentas y protección de los derechos humanos, el UNFPA ayuda a controlar la prestación y la calidad de los servicios de salud sexual y reproductiva. Con ello se complementan los esfuerzos para eliminar los obstáculos que impiden a determinados grupos —como las mujeres y las niñas, los adolescentes y las personas con discapacidad— acceder a estos servicios. Por ejemplo, el UNFPA apoyó recientemente un análisis de la equidad de la atención sanitaria realizado por el Ministerio de Salud de Viet Nam. Tras el análisis, el Gobierno se comprometió a mejorar el acceso a la atención de la salud sexual y reproductiva de las poblaciones vulnerables y pobres.

El UNFPA también trabaja con determinados grupos que se enfrentan a violaciones de la salud sexual y reproductiva. Por ejemplo, el UNFPA está colaborando con el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas para promover la salud y los derechos sexuales y reproductivos de los pueblos indígenas.

Los derechos humanos en el núcleo de la labor del UNFPA

El UNFPA aplica un enfoque basado en los derechos humanos en todos sus programas. Esto implica que la promoción de los derechos humanos y la igualdad de género es el eje fundamental de todas las actividades del UNFPA, desde la formación de parteras y la elaboración de planes de estudios de educación sexual completa hasta el apoyo de la capacidad de los gobiernos para proteger y cumplir los derechos humanos.

La incorporación de los derechos humanos en el trabajo del UNFPA también da lugar a programas más sostenibles y resultados más sólidos. Por ejemplo, en Brasil, el UNFPA trabaja con la Red Cigüeña, un programa nacional de salud materna e infantil, para mejorar la disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad de los servicios de salud sexual y reproductiva. Un asociado de la Red, haciendo hincapié en la importancia de los derechos de la mujer para esta labor, dijo al UNFPA: “El fortalecimiento de la autonomía y el empoderamiento de la mujer es crucial: una mujer desinformada, una mujer que no conoce su propio proceso de embazo, es una mujer vulnerable. Con frecuencia, en la atención sanitaria, las mujeres están infantilizadas. El objetivo de la atención primaria deben ser mujeres autónomas, fuertes y competentes”.

Actualizado 18 de noviembre 2014