Censos

Exposición general

La información que generan los censos de población y vivienda —como el número de personas, su distribución, sus condiciones de vida y otros datos clave— es esencial para el desarrollo. Sin datos precisos, los encargados de la formulación de políticas no saben dónde es necesario invertir en escuelas, hospitales o carreteras; los más necesitados permanecen invisibles. A pesar de ello, la información sobre población de muchos países es incorrecta o se encuentra desfasada.

Un censo de población y vivienda es uno de los ejercicios más complejos y vastos que una nación puede abordar en tiempos de paz. No se limita a contar personas; puede medir también la fecundidad, la mortalidad y el desplazamiento. Esto permite realizar predicciones sobre las tendencias demográficas. Además, puede poner de manifiesto desigualdades en materia de empleo, educación y riqueza.

El UNFPA tiene como objetivo asegurarse de que ningún país deja de efectuar un censo como consecuencia de limitaciones técnicas o económicas. El UNFPA proporciona apoyo técnico durante todas las fases de un censo nacional y ayuda a garantizar que los datos se difunden ampliamente y se emplean para el desarrollo.

¿Cómo se utiliza la información?

Un censista trabaja en Bamyan, en el Afganistán. ©UNFPA/Lorenzo Tugnoli

La extraordinaria ventaja del censo es que representa el universo estadístico completo de un país o región, reflejando hasta las unidades geográficas más pequeñas. Los responsables de planificación necesitan contar con estos datos en todo tipo de tareas para el desarrollo, como, entre otras, la evaluación de las tendencias demográficas, el análisis de las condiciones socioeconómicas, el diseño de estrategias para la reducción de la pobreza con base empírica, la supervisión y evaluación de la eficacia de las políticas, y el seguimiento del progreso en relación con los objetivos de desarrollo acordados a nivel nacional e internacional.

Esta información también permite sensibilizar a los responsables de la adopción de decisiones gubernamentales, y al público en general, sobre cuestiones de población. Además, un censo nacional suele ser la única fuente de información para identificar formas de exclusión social, demográfica o económica, como, por ejemplo, las desigualdades de carácter racial, étnico o religioso. Proporciona, asimismo, datos acerca de las regiones desfavorecidas y los grupos vulnerables, como la población pobre, los jóvenes, los ancianos, las personas con discapacidades o las mujeres y las niñas.

Los censos permiten también empoderar a las comunidades locales proporcionándoles acceso a datos esenciales. Del mismo modo, pueden fomentar la participación en la toma de decisiones locales gracias a un mejor conocimiento de las necesidades de las comunidades y a la garantía de una representación basada en cifras precisas.

Un enorme compromiso

Un censo de población y vivienda tradicional requiere cartografiar todo un país, decidir qué tecnología debe emplearse, movilizar y capacitar grandes cantidades de censistas, realizar una campaña pública importante, sondear todos los hogares, recoger información personal, recopilar cientos de miles —si no millones— de cuestionarios cumplimentados, supervisar los procedimientos y resultados, y analizar y difundir los datos.

Se trata de una operación laboriosa y costosa, pero de vital importancia. Solo un censo puede proporcionar los datos detallados y precisos que los analistas y los encargados de la formulación de políticas necesitan para crear políticas de desarrollo bien fundadas y con base empírica. Se recomienda realizar un censo nacional cada 10 años para que haya disponible información comparable. Una serie de censos permite a los expertos evaluar el pasado, describir el presente y realizar estimaciones para el futuro.

Los censos se realizan en series. La serie de censos de 2010 comprende los que se hayan efectuado entre 2006 y 2015. A fecha 1 de enero de 2014, 205 países o áreas han llevado a cabo un censo de la serie actual. El censo de la serie de 2020 comenzará en 2015.

¿Cuáles son los desafíos?

Dada la repercusión de los datos que se obtienen, el proceso puede resultar controvertido y requiere una supervisión estrecha. Además, como normalmente se realiza un censo cada década, es difícil conservar los conocimientos especializados en los centros nacionales de estadística entre un censo y otro. Para cuando empieza un nuevo ejercicio censual, muchos demógrafos y estadísticos expertos se han trasladado al sector privado o se han jubilado.

Realizar un censo es también muy costoso. Crear asociaciones con los principales interesados, incluida la sociedad civil y el sector privado, es fundamental para la correcta elaboración y la continuidad de los censos.

Las situaciones de conflicto en numerosos países plantean desafíos adicionales. A pesar del papel fundamental que los datos del censo desempeñan en los planes para el desarrollo y las estrategias para la reducción de la pobreza con base empírica, estos no siempre se traducen en información útil para diseñar las políticas más rentables y mejor enfocadas: este es un reto que el UNFPA intenta abordar.

El UNFPA en acción

Una parte esencial del mandato del UNFPA es prestar apoyo a los países a la hora de reunir, analizar y difundir los datos de los censos para el desarrollo.

El UNFPA desempeña un papel fundamental en la coordinación de la asistencia técnica y económica para los censos. Este apoyo puede incluir la movilización de recursos, la provisión de asesores técnicos principales, la capacitación en comunicación técnica y promoción, y la puesta en marcha de campañas publicitarias, así como la elaboración de presupuestos, hojas de ruta e instrumentos para el censo, como cuestionarios y manuales.

Actualizado 18 de noviembre 2014