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Salud sexual y reproductiva
y planificación de la familia
Las deficiencias en los servicios de salud reproductiva y
salud sexual son causas de casi una quinta parte de la carga
mundial de morbilidad y mortalidad prematura, y de una
tercera parte de las enfermedades y defunciones de las
mujeres en edad de procrear (1).
En la Conferencia de El Cairo, la comunidad internacional
adoptó un nuevo concepto, más amplio, de salud
reproductiva y derechos reproductivos, inclusive la planificación
de la familia y la salud sexual. La Conferencia exhortó
a integrar la planificación de la familia y la atención de la
salud maternoinfantil en un conjunto más amplio de servicios,
entre ellos los de lucha contra el VIH y las infecciones
de transmisión sexual (ITS). Se consideró que la ampliación
del acceso a los servicios y la satisfacción de las necesidades
y los deseos expresados por las clientas eran condiciones
esenciales para reducir el número de embarazos no deseados,
mejorar la salud de las madres y frenar la pandemia de
VIH/SIDA.
La CIPD fijó como objetivo asegurar el acceso voluntario
y universal a una gama completa de servicios de salud
reproductiva e información al respecto, antes de 2015.
Los delegados también convinieron en que la salud sexual y reproductiva es un derecho humano y forma parte del
derecho general a la salud.
A partir de 1994 se lograron importantes adelantos hacia
el objetivo de la CIPD en cuanto al acceso universal a los servicios
de salud reproductiva. La Encuesta Mundial realizada
por el UNFPA en 2003 comprobó que los países, en su mayoría,
han establecido o han ampliado políticas y programas de
salud reproductiva. Muchos han cambiado sustancialmente
las maneras en que se ofrecen los servicios de salud maternoinfantil
y planificación de la familia(2), reorientando los
servicios para mejorar su calidad y satisfacer mejor las necesidades
y los deseos de sus clientas. El aumento del uso de
anticonceptivos por las parejas indica que hay un mayor
acceso a los métodos de planificación de la familia(3). En las
leyes y políticas se ha prestado mayor atención a lo derechos
reproductivos.
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| SALUD REPRODUCTIVA: UN CONCEPTO INTEGRAL |
La salud reproductiva es un estado general de bienestar físico, mental y social, y no de mera ausencia de enfermedades o
dolencias, en todos los aspectos relacionados con el aparato reproductor y sus funciones y procesos. En consecuencia, la salud reproductiva entraña la capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos y de procrear, y la libertad
para decidir hacerlo o no hacerlo, cuándo y con qué frecuencia. Esta última condición lleva implícito el derecho del hombre y de la mujer a obtener información y servicios de planificación de la familia de su elección, así como acceso a otros métodos para la regulación de la fecundidad que no estén legalmente prohibidos, y acceso a métodos seguros, eficaces, asequibles
y aceptables, el derecho a recibir servicios adecuados de atención de la salud que permitan los embarazos y los partos sin riesgos y den a las parejas las máximas posibilidades de tener hijos sanos. |
| —Programa de Acción de la CIPD, párrafo 7.2 |
A partir de 1994, los gobiernos, los organismos internacionales
y las ONG se han centrado en acrecentar la demanda de
anticonceptivos y no sólo ampliar el suministro. El aumento
de la demanda significa satisfacer mejor las necesidades y los
deseos de los clientes y ofrecer una amplia combinación de
métodos de planificación de la familia y atención de más alta calidad, con establecimientos dotados de amplios suministros
y personal bien capacitado, dispuesto a informar y de trato
cortés.
Pero hay millones de personas—particularmente los
pobres—que siguen careciendo de acceso a servicios de calidad,
inclusive a métodos modernos de planificación de la
familia, servicios de emergencia obstétrica y prevención y
tratamiento de las ITS. La demanda está aumentando más
rápidamente que los recursos para satisfacerla; y en muchos
países, hay diversos factores que limitaron el progreso en la
integración de los servicios existentes y el aprovechamiento
de los efectos sinérgicos previstos en la CIPD.
RESULTADOS DE LA ENCUESTA MUNDIAL. Las respuestas
de los países a la Encuesta Mundial realizada por el UNFPA
en 2003 indican que se ha adelantado en cuanto a ampliar el
acceso a los servicios de salud reproductiva e integrar la planificación
de la familia con otros servicios. Pero esos países
también informaron de que habían tropezado con muchos
problemas. En el decenio transcurrido desde la CIPD, muchos
países han adoptado la idea y la práctica de la salud reproductiva;
han ampliado los programas para llegar a mayor
cantidad de personas necesitadas de servicios y han integrado
la planificación de la familia en la atención prenatal y
postnatal, los servicios de atención al parto, la prevención
de las ITS y el VIH/SIDA, la detección del cáncer cervical y
la remisión a otros servicios que dispensen tratamiento,
según sea apropiado.
También se ha hecho cada vez mayor hincapié en ofrecer
un mayor acceso a los grupos que carecen de servicios suficientes,
entre ellos los muy pobres y los habitantes de zonas
rurales, así como a velar por que los pobres tengan una voz
más audible en la formulación de políticas, de modo que los
servicios y la información al respecto se adapten a sus circunstancias
especiales. Asimismo, muchos países están
integrando los servicios de salud reproductiva, inclusive los
de planificación de la familia y salud sexual, en los servicios
de atención primaria de la salud, en el marco de la reforma
del sector de salud y de cambios de vastos alcances en las disposiciones
de organización, administración y financiación.
ADELANTOS JURÍDICOS. Después de la CIPD, muchos
países han aprobado leyes que amplían el acceso de todas
las mujeres y todos los hombres a la atención de la salud
reproductiva y aseguran que no se niegue el acceso a los
servicios a las embarazadas o a los adolescentes, ni se discrimine
contra ellos en las escuelas o el empleo. En la Encuesta
Mundial del UNFPA se comprobó que desde 1994, 46 países
habían aprobado nuevas leyes y reglamentaciones al respecto.
Por ejemplo, en Papua Nueva Guinea se eliminó el requisito
del “consentimiento del esposo” para que las mujeres usen anticonceptivos; y los adolescentes mayores de 16 años
pueden tener acceso a servicios de salud reproductiva sin
necesidad del consentimiento de los progenitores. La
República Democrática Popular Lao ha adoptado una política
nacional de espaciamiento de los nacimientos contraria a la
política favorable a la natalidad adoptada en el decenio
de 1990; en virtud de esta nueva política, se proporcionan
gratuitamente y sin coacción métodos anticonceptivos.
La Política Nacional de Salud de Belice reconoce los
derechos reproductivos, inclusive la detección voluntaria
de la infección con el VIH y el asesoramiento voluntario al respecto; garantiza desgravaciones impositivas a las ONG
que ofrecen servicios de salud y establece protocolos para
los servicios de planificación de la familia.
En la Encuesta Mundial, 20 países informaron acerca
de campañas de comunicación y promoción sobre derechos
reproductivos; 18 países destacaron cambios institucionales.
Por ejemplo, en Micronesia se permite que las estudiantes
embarazadas sigan asistiendo a la escuela y también se
permite que los adolescentes tengan acceso a los métodos
anticonceptivos sin consentimiento paterno previo por escrito.
Se adoptaron leyes y reglamentaciones sobre la familia en
10 países para que los hombres asuman mayor responsabilidad
con respecto a la salud reproductiva.
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LA OMS ADOPTA UNA ESTRATEGIA MUNDIAL SOBRE
SALUD REPRODUCTIVA PARA LOGRAR LOS MDG |
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En mayo de 2004, la 57ª Asamblea Mundial de la Salud aprobó por primera
vez la estrategia de la Organización Mundial de la Salud sobre
salud reproductiva, con el objetivo de acelerar el progreso hacia la conquista
de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (MDG) y los objetivos
de salud reproductiva planteados en la CIPD y en el examen al cabo de
cinco años de su Programa de Acción.
En la estrategia se determinan cinco aspectos prioritarios de la salud
reproductiva y sexual:
- Mejorar la atención prenatal, del parto, del puerperio y del recién
nacido;
- Ofrecer servicios de alta calidad de planificación de la familia,
inclusive servicios para tratamiento de la infecundidad;
- Eliminar el aborto realizado en malas condiciones;
- Combatir las ITS, inclusive el VIH, las infecciones del aparato reproductor,
el cáncer cervical y otros trastornos ginecológicos;
- Promover la salud sexual.
La Asamblea reconoció el Programa de Acción de la CIPD y exhortó a
los países a:
- Adoptar y aplicar la nueva estrategia, como parte de las acciones
nacionales para conquistar los Objetivos de Desarrollo del Milenio;
- Incorporar la salud reproductiva y sexual como parte integrante de la
planificación y la presupuestación;
- Fortalecer la capacidad de los sistemas de salud para proporcionar
acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva, en
particular los de salud de la madre y del recién nacido, con la participación
de las comunidades y las ONG;
- Velar por que la puesta en práctica de las normas beneficie a los
pobres y a otros grupos marginados, incluidos los adolescentes y los
hombres;
- Incluir todos los aspectos de la salud sexual y reproductiva en los
informes nacionales sobre el progreso hacia los Objetivos de
Desarrollo del Milenio.
Fuentes
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La CIPD exhortó a todos los países a adoptar medidas para
satisfacer las necesidades de sus poblaciones en materia de
planificación de la familia y proporcionar antes de 2015
acceso universal a una gama completa de métodos seguros y
fiables de planificación de la familia. El propósito era ayudar
a las parejas e individuos a alcanzar sus propios objetivos en
materia de reproducción; prevenir los embarazos no deseados
y reducir el número de embarazos de alto riesgo; lograr que
los servicios de calidad de planificación de la familia sean
costeables, aceptables y accesibles para todos; mejorar la
calidad de los servicios de planificación de la familia y la
información y el asesoramiento psicosocial al respecto; e
intensificar la participación de los hombres en la práctica
de la planificación de la familia.
BENEFICIOS DE PODER OPTAR. La planificación de la
familia posibilita que las personas y las parejas determinen
el número y el espaciamiento de sus hijos, un derecho
humano básico reconocido. Se obtienen beneficios prácticos
en numerosos niveles:
- En el plano individual, se mejora la salud de madres y
niños de corta edad; se amplían las oportunidades de
educación, empleo y participación social de la mujer;
se reduce la exposición a riesgos de salud; y se reduce
el recurso al aborto;
- En el plano de las familias, se reduce la competición y la
dilución de los recursos; se reduce la pobreza de los hogares;
y se aumenta la posibilidad de compartir la adopción
de decisiones;
- En el plano de la sociedad, se acelera la transición demográfica;
y la oportunidad de aprovechar el “dividendo demográfico” (véase el Capítulo 2) a fin de acelerar el desarrollo económico.
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