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ESTUDIAR LEJOS

Kakenya La cantidad de jóvenes que prosiguen sus estudios en el extranjero(1), ha aumentado en las últimas décadas hasta convertirse en un foco de atención creciente.(2) Kakenya es una de los muchos que han contribuido a este aumento. Es notable su camino desde sus años de infancia en la Kenya rural, donde el acceso de las niñas a la educación todavía crea muchos problemas, hasta la educación superior en una universidad americana. La historia de Kakenya muestra que ciertas normas de género alejan a las niñas de la posibilidad de continuar la escuela; su migración fue también un modo de liberarse de las expectativas con que su comunidad la invistió a causa de su género.

En las dos últimas décadas, la proporción de adolescentes entre 10 y 14 años que nunca fueron a una escuela cayó del 21 al 11 por ciento para los varones, y del 39 al 18 por ciento para las mujeres.(3) Más aún, los jóvenes de los países en vías de desarrollo están pasando más años de su adolescencia en la escuela que nunca antes.(4) Sin embargo, mientras las brechas de género en la educación primaria se están cerrando en todo el mundo, todavía hay más muchachas que muchachos fuera de las escuelas. En la adolescencia tardía -entre 15 y 19 años-, la brecha de género se ensancha, las tasas de asistencia general caen sustancialmente y las diferencias regionales se acentúan.(5) Los estudiantes dejan sus países para estudiar en el extranjero por diversas razones, que incluyen la falta de acceso a la educación terciaria en sus países, la oportunidad de lograr una educación de mejor calidad, y la experiencia de estudiar y vivir en el extranjero como preparación para un mundo cada vez más globalizado. (6) Muchos esperan que sus estudios en el extranjero les provean mejores oportunidades de empleo en sus propios países. Para muchos, sin embargo, la vida tomará un camino diferente: en lugar de volver a sus raíces, se quedarán en el país donde han estudiado.

En 2004, al menos 2,5 millones de estudiantes terciarios estudiaban fuera de sus países, frente a 1,75 millones sólo cinco años antes: un aumento del 41 por ciento desde 1999.(7) Más de dos tercios de los estudiantes extranjeros del mundo se encuentran en seis países: el 23 por ciento estudia en los Estados Unidos, seguidos por el Reino Unido (12 por ciento), Alemania (11 por ciento), Francia (10 por ciento), Australia (7 por ciento), y Japón (5 por ciento). En estos países, la cantidad de estudiantes móviles aumentó tres veces más rápido que el número de estudiantes locales en los últimos años.(8)

África al Sur del Sahara cuenta con el mayor porcentaje de estudiantes en el extranjero: alrededor de uno de cada 16, casi tres veces el promedio global.(9) Pero sólo 5 de cada 100 jóvenes en edad terciaria acceden a la educación terciaria en la región, comparado a 69 en Estados Unidos y en Europa.(10) En Cabo Verde, Comoras y Guinea-Bissau, el número de estudiantes en el extranjero supera al de los que estudian en su país. Esa cantidad llega al 50 por ciento en Botswana, Guinea Ecuatorial, Gambia, Lesotho y Namibia.(11) Alrededor de la mitad de los estudiantes móviles de África al Sur del Sahara va a Europa Occidental. Norteamérica y la propia África al Sur del Sahara atraen una cantidad equivalente de los restantes estudiantes móviles. Para los que estudian en el extranjero sin salir de la región, Sudáfrica es, por mucho, el destino más popular, atrayendo a casi 9 de cada 10 estudiantes móviles.(12)

En los últimos años, la región árabe ha visto también un incremento importante en la movilidad de sus estudiantes. La búsqueda de una educación superior en el extranjero es un factor mayor en la migración juvenil, especialmente para los hombres. Las mujeres jóvenes también migran para educarse en universidades extranjeras, pero en mucho menor número que sus pares masculinos a causa de las normas culturales que restringen su movilidad.(13) Dos de cada tres estudiantes móviles de los estados árabes estudian en Europa Occidental, y un 12 por ciento va a Norteamérica. Alrededor de un 13 por ciento permanece en la región.(14)

Ăšltimamente se han incrementado los acuerdos por los cuales universidades de países desarrollados instituyen alianzas con universidades de países en vías de desarrollo o establecen sus propios campus en ellos. Los gobiernos han sostenido o alentado estos acuerdos, con la esperanza de mejorar las oportunidades de preparación para sus ciudadanos sin tener que enviarlos al extranjero, y de atraer estudiantes calificados de otros países.(15)

Las mujeres jóvenes como Kakenya no deberían abandonar sus comunidades, entornos o países para lograr una mejor educación. Uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio consiste en asegurar que para el año 2015 se eliminen "las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria". Los padres y las comunidades deben valorar la educación de las adolescentes tanto como la de sus pares masculinos. Las jóvenes no deben dejar tempranamente la escuela para casarse, o a causa de un embarazo inesperado. Los jóvenes de ambos sexos deben tener acceso a una educación de alta calidad en un entorno escolar sensible a la igualdad de género, que sostenga sus aspiraciones educativas.

Para eso, los países deben trabajar para eliminar o reducir las tarifas escolares, proveer incentivos para retener a los niños y jóvenes en la escuela, y monitorear en cada comunidad el acceso y retención de los niños y jóvenes en todos los niveles de educación.



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