Yemen

* El nombre y los datos de identificación se han modificado por motivos de privacidad y protección.

Fotografía utilizada solo con fines de representación y que no representa el personaje de la historia

Yemen
© Bacila Vlad

Mi familia y yo huimos de nuestra casa hacia una provincia diferente debido a los combates y a los intensos bombardeos cercanos. Ahora vivimos en una pequeña casa alquilada.

Mi padre padecía una enfermedad crónica que le incapacitaba para el trabajo y me convertí en el sostén de familia. Trabajé en una tienda, pero los 1.500 riales yemeníes [cerca de 1,50 dólares de los Estados Unidos] que ganaba cada día no cubrían nuestros gastos. A menudo solamente comíamos una comida al día. Cuando el coronavirus empezó a propagarse, muchas empresas cerraron debido a la cuarentena, incluida la tienda donde yo trabajaba. Cuando mi padre contrajo la COVID-19, su estado empeoró rápidamente y murió poco después.

Me esforcé muchísimo en encontrar más trabajo, pero fue difícil. A finales del año pasado, cuando navegaba por Internet en el móvil, conocí a alguien que afirmaba ser propietario de una oficina de empleo. Me prometió que me encontraría trabajo en una buena empresa.

Comencé a sentirme atraída por él. Me pidió que le enviara fotos y vídeos donde no llevara velo o abaya. Lo hice porque confiaba en él. Me dijo que quería presentarme al director de la empresa y luego me pidió que fuera con él a la entrevista de trabajo. Fue entonces cuando decidí no reunirme con él ni hablar más con él, pero comenzó a amenazar con publicar los vídeos en Internet.

Aquí las mujeres se cubren con una abaya cuando salen a la calle o interactúan con alguien del sexo opuesto. Ser vista vestida de una manera culturalmente inapropiada empañaría mi reputación y la de mi familia. La gente podría pensar que estaba teniendo una relación con él —lo que sería un escándalo y una vergüenza— y lo más probable es que arruinara mis posibilidades de casarme en el futuro.

Sextorsión

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Contenido sensible

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Sextorsión

Es un tipo de chantaje que se realiza por medios electrónicos en el que se exige dinero, favores o actos sexuales, o bien imágenes explícitas adicionales a cambio de no exponer imágenes íntimas o información privada.

UNFPA Yemen
© UNFPA Yemen

El hombre comenzó a chantajearme. Si no salía con él y sus amigos, si no satisfacía sus deseos, publicaría mis fotos y vídeos en Internet. En el Yemen, el sexo antes del matrimonio es un tabú. Durante tres meses, viví con mucho miedo, en un estado de parálisis. Si mi familia llegaba a enterarse, me matarían. Realmente no sabía qué hacer. Pensaba que era imposible encontrar una solución e

“ incluso pensé en suicidarme para no ensuciar mi reputación y la de mi familia.”

Un día vi una publicación en Facebook sobre el asesoramiento psicológico y jurídico que ofrecía la Unión de Mujeres Yemeníes [con el apoyo del UNFPA]. Llamé inmediatamente y le expliqué todo a un asesor legal. También recibí apoyo psicosocial, primero por teléfono y luego presencialmente en un espacio seguro para mujeres y niñas donde me pude reunir con un abogado.

Mi abogado pudo identificar al hombre rastreando su número de teléfono. Cuando fui a la comisaría de policía para denunciarlo, me enteré de que había hecho lo mismo con otras mujeres. Fue detenido y estuvo encarcelado durante una semana. Su teléfono fue confiscado y todas las fotos y vídeos fueron destruidos. Ya nunca lo volverá a hacer y está siendo vigilado por la oficina de investigación penal.

Una vez cerrado mi caso, seguí acudiendo al espacio seguro, donde hice cursos de preparación para la vida cotidiana y aprendí a coser. El espacio seguro me concedió una subvención de empoderamiento económico con la que puse en marcha una empresa de confección en la que diseñaba vestidos y cosía mascarillas para contribuir a la lucha contra la pandemia.

Ahora tengo más cuidado en las redes sociales; no todo el mundo está ahí para prestar ayuda de forma gratuita. Todo tiene un precio.

En una encuesta efectuada con mujeres en

9 países

de los Estados árabes, el acoso en línea fue el tipo de violencia basada en el género que con mayor frecuencia se informó en los primeros meses de la pandemia de COVID-19.
– ONU Mujeres
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Tu cuerpo te pertenece, incluso en Internet

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La campaña de derechos corporales del UNFPA declara que las mujeres y las niñas son propietarias de sus cuerpos e imágenes de sus cuerpos y tienen derecho a decidir si se comparten y cómo se comparten. Obtenga más información sobre bodyright y aumente la conciencia sobre la violencia digital.

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Actúa

Un mundo virtual libre de violencia es posible. El UNFPA, la agencia de las Naciones Unidas para la salud sexual y reproductiva, apoya el derecho de todas las mujeres y niñas a vivir sin temor a la violencia o el abuso basados en el género en todos los espacios, incluso en Internet. Todas y todos desempeñamos un papel en el proceso de lograr que esto pase de ser una esperanza para convertirse en una realidad.

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Bodyright

La campaña bodyright del UNFPA afirma que las mujeres y las niñas son dueñas de sus cuerpos y de las imágenes de sus cuerpos, y que compartirlas en cualquiera de sus formas sin su consentimiento es una violación de sus derechos humanos y de su privacidad, dignidad y autonomía corporal.

Firma la petición de la campaña bodyright del UNFPA y de Global Citizen por la que se pide a las empresas de tecnología y contenido que garanticen a los cuerpos de las mujeres y niñas la misma protección y el mismo respeto que a una entidad jurídica con derechos de autor. Comparte el símbolo de bodyright para mostrar tu apoyo a los derechos irrenunciables de las mujeres y las niñas.

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Para todos:

Haga más

Cualquier persona que comparta las imágenes íntimas de otra persona sin su consentimiento (incluso si quien las comparte no es el autor original) está cometiendo violencia contra las mujeres. Haga que la interrupción de esa cadena comience con usted. Si ve a alguien atacando, intimidando o amenazando a alguien en línea, no se una a la cadena. Publique mensajes positivos que contrarresten lo negativo. Informe el abuso a la plataforma tecnológica. Una sobreviviente de cibermafia aseguró que se sintió apreciada y respaldada por personas que la defendieron.

Para las compañías tecnológicas:

Mejoren

El UNFPA se unió a la Fundación World Wide Web en su llamamiento a Facebook, Google, Tiktok y Twitter para dar prioridad a la seguridad de las mujeres en línea, exigiendo que cumplan las promesas hechas en ese orden durante el Foro de la Generación Igualdad de 2021 en París. Pero hay muchas plataformas más. En palabras de Thorn, una organización de material contra el abuso sexual infantil, “no lograremos el objetivo de crear una Internet segura hasta que cada plataforma con un botón de carga de información haya adoptado medidas de detección proactivas”.

Para los legisladores y las fuerzas del órden:

Hagan lo correcto

Según The Economist Intelligence Unit, “en 64 de 86 países, los organismos encargados de hacer cumplir la ley y los tribunales parecen no estar tomando las medidas correctivas adecuadas para hacer frente a la violencia contra las mujeres en línea”. Protejan a las mujeres y niñas en línea con una reforma que haga responsables a los perpetradores. Estar físicamente en una jurisdicción distinta (una sin legislación que enfrente la violencia en línea) de la de la víctima no debería ser un pase libre; los organismos transfronterizos deberían trabajar de manera conjunta para castigar a los agresores. Buscar justicia no debe ser otra experiencia traumática.