Durante una emergencia obstétrica, pocos minutos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
En Benin, Côte d’Ivoire y Togo, los conductores recorren caminos rurales día y noche para llevar a mujeres embarazadas a centros de salud y hospitales. Al final del viaje, hay parteras cualificadas listas para brindar una atención crucial.
Una asociación mundial entre el UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, y Takeda Pharmaceutical Company Limited está ayudando a hacer posibles estas conexiones que pueden salvar vidas. La iniciativa, "2 horas para la vida", capacita tanto a los conductores para que conduzcan de manera segura como a las parteras para que asistan partos con el fin de garantizar que las mujeres embarazadas sean trasladadas de forma segura y reciban atención obstétrica de calidad en un plazo de dos horas.
Esta historia fotográfica nos muestra a las personas que hay detrás de esos momentos críticos: los conductores que actúan con rapidez y las parteras con formación especializada, así como a las mujeres a las que han ayudado a dar a luz de manera segura.


“Nos capacitaron para responder con rapidez y ayudar a salvar la vida de madres y bebés”.
“El camino a nuestra casa está en muy mal estado; las ambulancias no pueden pasar.
Así que cuando entré en trabajo de parto, mi esposo llamó a la motoambulancia.”



“Todo el equipo se ha beneficiado de la capacitación '2 horas para la vida' que tiene como objetivo garantizar partos seguros, especialmente para las mujeres en áreas rurales donde la pobreza y el mal estado de las carreteras son obstáculos importantes para acceder a la atención sanitaria”.





“Les he dicho a todas mis hermanas que la motoambulancia salva la vida de madres y niños”. –

"En Togo, alrededor de 1 de cada 273 mujeres muere por complicaciones durante el embarazo o el parto. La mayoría de estas muertes son prevenibles. La principal causa de muerte materna es la hemorragia posparto inmediata".




"Con el proyecto '2 horas para la vida', recibimos formación en atención de emergencia, reanimación neonatal y manejo de hemorragias posparto".






“Todo iba bien al principio del parto”, comenta Aicha, explicando que las contracciones y la dilatación eran las esperadas. Pero luego aparecieron varias señales de alerta, incluido un dolor intenso e inusual para Epiphanie, y Aicha se dio cuenta de que el bebé estaba obstruido.
“El bebé no salía. Pensé que iba a perder a mi hijo”.


"Cuando llegamos al hospital de Béoumi, el médico dijo: 'Si hubiera estado en la carretera cinco minutos más, la historia no habría terminado bien'".






Las parteras como Aicha, Boame e Isabelle prestan servicios que salvan vidas; sin embargo, en el mundo faltan al menos 1 millón de ellas. Más de la mitad de ese déficit se concentra en África, donde se registran algunas de las tasas de mortalidad materna más altas del mundo.
Es hora de que las parteras pasen de estar en los márgenes a posicionarse en el centro de los sistemas de salud. Con ese fin, el proyecto "2 horas para la vida" apoya a estas trabajadoras de la salud cruciales y ayuda a reducir el número de muertes maternas prevenibles.