KAPCHORWA, Uganda – “Como entrenadora femenina, las chicas confían en mí”, aseguró Zuena Cheptoek, entrenadora de atletismo en la ciudad de Kapchorwa, en el este de Uganda. “Me dicen cosas que no pueden decirle a nadie más: sobre la presión para someterse a la mutilación genital femenina, sobre cómo se les anima a abandonar la escuela, sobre relaciones que las hacen sentir inseguras”.
La mutilación genital femenina es una grave violación de los derechos humanos y un problema de salud pública en algunas partes de Uganda, en particular en las regiones rurales y remotas. La Sra. Cheptoek trabaja con niñas de las comunidades Sebei que enfrentan normas de género profundamente arraigadas y sesgadas que dan lugar a tasas más altas de mutilación genital femenina y matrimonio infantil.
“Esa mentalidad infravalora su potencial social, intelectual y cultural, pero el deporte nos ayuda a desafiarla”.
La mutilación genital femenina es a menudo un precursor del matrimonio infantil y del abandono de la escuela, y esos fenómenos están estrechamente relacionados con la pobreza. Las niñas pobres son más propensas a sufrir estos daños, que más adelante perpetúan el ciclo de empobrecimiento. Sin embargo, para muchas niñas, resistir tiene un alto costo personal pues enfrentan acusaciones de que han dado la espalda a la tradición, lo que da pie a un alejamiento de sus comunidades e incluso a la violencia y el abuso.
No obstante, viene perfilándose un cambio en el seno de los recintos escolares gracias a la determinación silenciosa de las mujeres que están redefiniendo lo que es posible.
Una entrenadora de confianza y un espacio seguro
De las carreras comunitarias a las aulas
La Sra. Cheptoek trabaja con la Fundación de Desarrollo Joshua Cheptegei a través del Programa Conjunto UNFPA-UNICEF para la eliminación de la mutilación genital femenina y utiliza el deporte como punto de partida para el cambio social mientras trabaja con niños, adolescentes y jóvenes, especialmente niñas que a menudo quedan excluidas de las oportunidades en las comunidades Sebei.
Año tras año, una carrera navideña reúne a niños y niñas de toda la subregión de Sebei, pero el evento va más allá del atletismo. Antes de la carrera en sí, la Fundación organiza debates con miembros de las comunidades locales (padres, líderes culturales, escuelas y partes interesadas locales) mediante el teatro y la participación entre pares para conversar sobre la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil.
“Sin deporte ni educación, muchas ya estarían casadas o habrían dejado la escuela” – Zuena Cheptoek
De estas carreras, 12 niñas son seleccionadas para recibir patrocinios educativos que les permiten matricularse en la escuela primaria. También se ha creado una asociación con las escuelas secundarias locales, en las que muchas de sus alumnas menores de 16 años participaron en las carreras navideñas anteriores.
“La mayoría de estas niñas provienen de comunidades donde todavía se practica la mutilación genital femenina”, puntualizó la Sra. Cheptoek. “Sin deporte ni educación, muchas ya estarían casadas o habrían dejado la escuela”.
Sin embargo, las actitudes han empezado a cambiar después de ver a las niñas lograr el éxito en el atletismo y la educación. “Algunos padres ahora ven que el atletismo puede transformar no solo a una niña en particular, sino a toda la comunidad”, agregó la Sra. Cheptoek. “Cuando estas niñas corren, huyen de las prácticas dañinas y se encaminan hacia el futuro que eligen para sí mismas”.
Derechos sexuales y reproductivos, seguridad y apoyo psicosocial
No obstante, el deporte es solo parte de su recorrido: el campamento de entrenamiento también funciona como espacio seguro donde las niñas pueden aprender, hacer preguntas y desarrollar su confianza lejos de las presiones y las normas sociales.
Como entrenadora, la Sra. Cheptoek también proporciona asesoramiento sobre salud sexual y reproductiva apropiado para su edad, así como orientación sobre seguridad personal y apoyo psicosocial. Además, ayuda a las niñas a superar los desafíos que conllevan la visibilidad y el éxito, particularmente en una sociedad en la que todavía se cuestiona la independencia femenina.
“Ninguna mujer debe ser castigada por procurar lograr su potencial” – Zuena Cheptoek
“A las niñas que se convierten en atletas de éxito se les suele decir: ‘Deberías dejar de correr y casarte’”, explicó la entrenadora, “pero la independencia económica y la educación les dan opciones”.
La entrenadora está especialmente atenta en lo referente a la violencia de género y analiza abiertamente las relaciones saludables, el consentimiento y las señales de alerta de abuso. Estas conversaciones se volvieron dolorosamente urgentes por tragedias recientes como el asesinato de Rebecca Cheptegei, una corredora ugandesa de larga distancia que fue atacada con consecuencias fatales por su expareja en 2024, tras una disputa por unos terrenos.
“Hablamos de seguridad porque no queremos perder a más mujeres”, prosiguió la Sra. Cheptoek. “Las atletas son cada vez más vulnerables porque desafían los roles de género tradicionales, pero ninguna mujer debe ser castigada por procurar lograr su potencial”.
“La muerte de Rebecca nos recordó que el éxito también puede exponer a las mujeres al peligro”, continuó. “Las atletas se están volviendo más independientes económica y socialmente y eso puede desencadenar violencia en una sociedad que todavía cree que la mujer debe quedarse en casa cocinando y cuidando de sus hijos”.
El papel del UNFPA en el apoyo al cambio
Dado que la prevención temprana y el apoyo psicosocial son esenciales para combatir la violencia de género, la Sra. Cheptoek inicia conversaciones sobre el poder, el control y las señales de alerta de abuso, asegurándose de que las atletas entiendan sus derechos y sepan dónde acudir en busca de apoyo.
“El deporte debe darles libertad a las niñas, no poner en riesgo sus vidas”.
Los eventos y compromisos deportivos también pueden iniciar diálogos sobre la importancia de poner fin a la mutilación genital femenina, promover la salud y los derechos sexuales y reproductivos y reforzar la igualdad de género. El UNFPA trabaja con asociados nacionales y comunitarios en Uganda para movilizar a las comunidades a través del deporte a fin de llegar a cientos de jóvenes, padres y líderes locales en espacios inclusivos y seguros.