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Se necesitan más de USD 250 millones para mantener la respuesta humanitaria a las mujeres y las niñas en Afganistán

Se necesitan más de USD 250 millones para mantener la respuesta humanitaria a las mujeres y las niñas en Afganistán
Desplazadas internas caminan hacia el lugar de un equipo móvil de salud en Kandahar en procura de servicios médicos gratuitos. Entre agosto y diciembre de 2021, los equipos móviles de salud apoyados por el UNFPA beneficiaron a más de 33.000 personas con servicios de salud sexual y reproductiva. © UNFPA Afganistán
  • 17 Marzo 2022

KANDAHAR, Afganistán – “Tuve un aborto espontáneo y mi hija de dos años se enfermó”, recordó Anisa* después de que su centro de salud local dejara de prestar servicios de salud materna y neonatal. “Ambas necesitábamos atención médica, pero no sabíamos a dónde acudir”.

Anisa, de 19 años, se encuentra entre los desplazados internos de 1.700 hogares que viven en el distrito de Zhari, quienes tienen que caminar horas para llegar al centro de salud más cercano. La situación se ha deteriorado desde agosto de 2021, cuando los talibanes asumieron el control en el país y se interrumpió la asistencia para el desarrollo, incluida la financiación de más de 2.000 centros de salud pública. 

“Un día de septiembre llegó una ambulancia a nuestra comunidad y nos pidieron que viniéramos a recibir servicios de salud gratuitos”, relató Anisa. “De inmediato corrí a casa para llevar a mis dos hijas para que pudiéramos hacernos un chequeo médico”.

La ambulancia es uno de los varios equipos móviles de salud desplegados por el UNFPA en zonas remotas de Afganistán, donde los servicios de salud se han visto gravemente perturbados. 

A pesar de los desafíos, el UNFPA sigue operando en el país ofreciendo servicios de salud y protección materna, incluso a algunas de las poblaciones más remotas. La respuesta a las necesidades sanitarias comprende equipos de salud móviles, Casas de Salud Familiar (servicios de salud administrados por una partera comunitaria), clínicas de emergencia en las fronteras con Pakistán e Irán y centros y equipos de protección móviles y estáticos. También siguen funcionando líneas directas gratuitas para brindar asistencia de partería y asistencia de salud reproductiva para adolescentes y jóvenes. 

En su llamamiento de 2022, el UNFPA procura recaudar 251,9 millones de dólares para mantener y ampliar los servicios dirigidos a atender las necesidades de salud reproductiva y protección de 9,3 millones de personas, incluidas 2,2 millones de mujeres en edad de procrear, 2,3 millones de adolescentes y 289.000 mujeres que se espera den a luz este año. La población objetivo del UNFPA cubre el 42 % del objetivo de las Naciones Unidas de alcanzar 22,1 millones de personas con asistencia humanitaria, lo que requiere 4,44 millones de dólares.

Graves repercusiones para las mujeres y las niñas 

Incluso antes de los recientes trastornos, Afganistán tenía una de las tasas de mortalidad materna más altas de la región de Asia y el Pacífico, con 638 muertes por cada 100.000 nacidos vivos. Sin financiación adicional, esta cifra podría elevarse a 963 muertes por cada 100.000 nacidos vivos entre hoy y 2025, e igualmente podrían aumentar los embarazos no planificados y las necesidades familiares insatisfechas.  

El representante del UNFPA, Dr. Aleksandar Sasha Bodiroza, hizo hincapié en el grave impacto de la crisis sobre las mujeres y las niñas, lo que incluye que cada dos horas muera una mujer por complicaciones del parto y el embarazo, en muchos casos innecesariamente. Varios informes desde agosto de 2021 también indican un aumento de las tasas de violencia de género.

De agosto a diciembre de 2021, el UNFPA benefició a más de un cuarto de millón de personas con servicios de salud reproductiva y protección (entre ellas Anisa y sus dos hijas) a través de diversos puntos de prestación de servicios. 

“Me examinó una partera que me aconsejó retrasar otro embarazo cuando acababa de tener un aborto espontáneo”, relató Anisa, que también recibió asesoramiento psicosocial para abordar el trauma de haber perdido a su bebé. “Me explicó cómo planificar el embarazo, para que mi marido y yo planifiquemos el futuro de nuestra familia”.  

El equipo móvil de salud ha visitado su comunidad al menos dos veces al mes, y se sitúa convenientemente al lado de su casa. En circunstancias difíciles, la disponibilidad de servicios de salud gratuitos es algos menos de la que la joven madre tiene que preocuparse, lo que crea espacio para el optimismo. “Crecí sin saber dónde nací: mi familia se mudaba de un lugar a otro. Ahora estoy casada y con hijas. Sueño con ver a mi familia vivir en paz”.

*Se ha cambiado el nombre para fines de privacidad y protección

 

 

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