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Restablecimiento de la dignidad y recuperación de vidas gracias a la reparación de fístulas en las zonas rurales de Bangladesh

calendar_today22 de mayo de 2026

Una mujer con pañuelo morado y blanco abraza a una niña con un vistoso vestido rosado
Jamila con su nieta. © UNFPA Bangladesh/Ferdous Alka

SHERPUR, Bangladesh — Banessa Bibi, quien ahora tiene noventa años, no recuerda cuántos hijos trajo a este mundo; solo recuerda a las tres hijas y dos hijos que sobrevivieron. En su aldea, se solía dar a luz en un rincón oscuro de una habitación con una partera no cualificada. 

Poco había cambiado la situación cuando sus dos hijas, Jamena y Jamila, tuvieron sus propios hijos. Las consecuencias fueron devastadoras para ambas.

Jamila, quien ahora tiene 45 años, sufrió complicaciones graves cuando dio a luz a su segundo hijo en casa. Un trabajo de parto obstruido y prolongado le provocó una fístula obstétrica, una lesión traumática del parto.

Prevenible y tratable

El parto obstruido es una condición mortal si no se trata con urgencia. Afortunadamente, el tratamiento está bien establecido y disponible en la mayoría de los centros de salud de referencia. Por lo general, esto implica un parto por cesárea. Cuando las mujeres no pueden acceder a la atención sanitaria, las consecuencias pueden incluir la muerte del bebé, la muerte de la madre o lesiones físicas de larga duración como la fístula obstétrica. 

La fístula, un orificio en el canal del parto, a menudo causa incontinencia y estigma. Las mujeres con esta lesión suelen quedar condenadas al ostracismo.

La prevención y el tratamiento de la fístula obstétrica son un imperativo de derechos humanos según el UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva.

Un destello de esperanza

Después de su parto obstruido, Jamila sufrió pérdidas de orina regulares y un olor fétido emanaba de su cuerpo. Por vergüenza y humillación, se retiró de la vida pública durante dos décadas; hasta su propia nieta se negaba a acercarse a ella, recordó.

Todavía se estremece al recordar los años en los que se sintió atrapada en su aislamiento.

Cuando se enteró de que se podía curar su fístula con la ayuda de los médicos del Hospital Universitario de Dhaka, apoyado por el UNFPA, finalmente sintió un destello de esperanza.

Dos cirugías gratuitas le trajeron el milagro de la recuperación.

“Me devolvieron la vida”, agradeció Jamila. “Al principio sentía miedo de lo que me pasaría, pero su amabilidad, asesoramiento y las historias de otras mujeres recuperadas me dieron fuerza”.

Por primera vez en casi un cuarto de siglo, Jamila pudo respirar libremente, sentarse cómodamente al lado de otras personas y vivir con dignidad.

Tres mujeres con pañuelos en la cabeza unidas en un cálido abrazo en un patio tropical.
Jamena, Banessa y Jamila. © UNFPA Bangladesh/Ferdous Alka

Jamena, de 55 años, también desarrolló una fístula obstétrica al dar a luz al primero de sus siete hijos. Durante años ocultó su lesión por temor a perder su trabajo como empleada doméstica. En 2025, después de enterarse de la cirugía de su hermana menor, comenzó a creer que la curación también era posible para ella y buscó tratamiento con el apoyo de una coordinadora de fístula apoyada por el UNFPA. Hoy en día, ambas hermanas están sanas: ríen, trabajan, socializan y se mueven por su comunidad sin miedo ni vergüenza.

Un futuro mejor

Desde tiempos inmemoriales, las deficiencias en los servicios de salud materna en Sherpur hacían que las mujeres embarazadas corrieran un alto riesgo de desarrollar fístulas obstétricas, pero hoy en día las parteras llevan a cabo sesiones de divulgación semanales y llevan la atención médica materna directamente a las clínicas comunitarias locales para llegar a mujeres que de otro modo nunca buscarían atención para esos fines.

Esto incluye a las parteras desplegadas por el UNFPA con financiación de Global Affairs Canada. El UNFPA también ha capacitado a trabajadores de la salud en la zona, ayudando a derribar las antiguas barreras que impedían el acceso a la atención sanitaria.

Un joven con camiseta verde abraza a su madre, que lleva un pañuelo blanco y morado en la cabeza. Ambos sonríen
Jamila y su hijo Saddam. © UNFPA Bangladesh/Ferdous Alka

A medida que mejoran los servicios de salud materna, se están abordando las complicaciones del parto, lo que contribuye a prevenir la fístula obstétrica, a la vez que hay equipos de salud disponibles para proporcionar un seguimiento y tratamiento completos si se produce alguna complicación.

Hoy van cambiando hasta las nociones profundamente arraigadas de que los partos en el hogar son más baratos y menos "problemáticos" que ir a un hospital, todo a partir de las campañas de sensibilización pública apoyadas por el UNFPA y el Gobierno de Bangladesh.

Banessa y sus hijas vivieron una realidad dolorosa, compartida por generaciones de mujeres en el pasado, que ya no marcará el futuro. 

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