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Mozambique y Angola ayudan a las niñas a manejar la salud y la higiene menstruales en las crisis y más allá de estas

28 Mayo 2021
Author: UNFPA
Teresa Estevão Bala, de 18 años, participó en una iniciativa de gestión menstrual puesta a prueba por el UNFPA y BeGirl en la provincia de Luanda, Angola. Alrededor de su cuello hay una "reloj menstrual" que se les dio tanto a las niñas como a los niños para ayudarlos a comprender los ciclos menstruales. © UNFPA Angola / K. Karlos Cesar

MAPUTO, MOZAMBIQUE/LUANDA, ANGOLA – El primer período de una niña puede ser bastante difícil; es posible que ni siquiera sepa lo que le está pasando a su cuerpo. Ahora pongámosla en una situación en que ha sido desplazada o se le ha hecho vulnerable debido a un desastre natural, conflicto o pandemia y no tiene acceso a suministros ni a saneamiento adecuado. 

A raíz de los desastres combinados (los ciclones Idai y Kenneth en 2019 y la COVID-19 el año pasado), las adolescentes de Mozambique han enfrentado cadenas de suministro obstaculizadas y las perturbaciones de la educación en salud reproductiva en la escuela, y han visto que los recursos sanitarios se han desviado para combatir la pandemia. 

Las niñas que han sido desplazadas tienen que hacer mayores esfuerzos para encontrar alimentos, agua y leña en lugares desconocidos, y muchas carecen de refugio, atención médica y privacidad. Si saben que existen productos de higiene menstrual, la disponibilidad y el costo limitados los mantienen fuera de su alcance, y las niñas recurren a paños que son incómodos, irritan la piel y tardan mucho tiempo en secarse después del lavado. 

En la provincia de Sofala, miles de niñas permanecen en las zonas de reasentamiento más de dos años después de los ciclones, pero como parte de esa transición, el UNFPA está apoyando al gobierno y a los asociados para asegurar que sus necesidades menstruales se consideren parte clave de la recuperación.

Normalizar lo natural 

En colaboración con BeGirl, bajo la dirección del Gobierno de Mozambique y con el apoyo económico del Gobierno de Noruega y el apoyo técnico de la Asociación para la Promoción y el Desarrollo de la Mujer y Plan Internacional, el UNFPA realizó un proyecto piloto que proporcionó ropa interior menstrual reutilizable con inserto absorbente lavable a docenas de niñas, y alcanzó a niños y niñas con información sobre el sistema reproductor femenino, la menstruación, la reproducción y la planificación familiar, ayudando así a reducir el estigma de la menstruación dentro de la comunidad. Las adolescentes también recibieron un “reloj” de seguimiento de los períodos.

Deolinda Gonçalves, de 18 años, participó en el programa UNFPA y BeGirl en la provincia de Sofala, Mozambique. Todas las participantes femeninas recibieron ropa interior menstrual reutilizable para ayudarlas a controlar sus períodos. © Filipe Américo Nhassengo / BeGirl

“Tengo una amiga que perdió la escuela debido a su período”, dijo una participante en el examen. “Si la viera ahora, no la dejaría perder la escuela. Le diría que es normal tener el período y que no tiene que faltar a la escuela porque no es una enfermedad”.

Promover la educación de las niñas y la equidad de género 

Angola también ha apoyado a las niñas en la respuesta humanitaria: ante la llegada de refugiados de la República Democrática del Congo en 2017 y el desplazamiento interno causado por la grave sequía de 2019. Durante la pandemia, las mujeres y niñas vulnerables enfrentaron limitaciones para acceder a productos menstruales asequibles. En este frágil contexto, el UNFPA también se asoció con BeGirl para abordar la salud y la higiene menstruales más allá de las secuelas de una crisis particular, con miras a un objetivo más amplio de promover la educación y la equidad de género de las niñas al no permitir que los períodos o embarazos no deseados las alejen de la escuela. 

La iniciativa, que llegó a 2.000 niños y niñas de 10 a 16 años de edad en cuatro provincias, capacitó a 27 educadores para que proporcionaran talleres educativos sobre salud menstrual y salud sexual y reproductiva, y distribuyó la misma ropa interior e instrumentos reutilizables del período para ayudar a las participantes a hacer seguimiento de los ciclos y comprenderlos. 

En la provincia de Huíla, las mujeres reciben un promedio de sólo tres años de escolaridad, según los sondeos. Muchas niñas que viven en comunidades rurales y remotas no son conscientes de que existen productos de higiene menstrual. Cuando las niñas comienzan a menstruar, a menudo comienzan a saltarse las clases debido al dolor, la falta de suministros o el estigma y la vergüenza. Si se repiten esas ausencias en cada ciclo, no es difícil ver por qué pueden quedarse más atrás o abandonar completamente la escuela. 

El embarazo adolescente en Angola es uno de los más altos de África, con 163 nacimientos en 1.000 entre las niñas de 15 a 19 años. La falta de conocimiento sobre la reproducción a menudo contribuye a esta alta tasa de embarazo adolescente. En Huíla, el 36 % de las niñas de 15 a 19 años ya han tenido su primer embarazo.  

El programa ofrece un avance alentador: los resultados mostraron que los participantes aprendieron cómo funciona el sistema reproductivo femenino y cómo se vinculan la menstruación y la planificación familiar. Las niñas se sentían confiadas al participar en actividades para las que antes habrían mostrado reserva, y los niños se sentían más cómodos apoyando a amigas, novias y hermanas en la toma de decisiones de salud informadas y en la participación diaria.  

En ambos países, los programas disiparon mitos comunes. En Mozambique, por ejemplo, existe la creencia de que no se puede añadir sal a los alimentos ni lavar platos mientras se menstrua; en Angola, muchas personas creen que no se puede hornear un pastel o que se puede quedar embarazada de sentarse junto a un niño mientras tiene el período. 

Ampliación

Este año, Angola tiene previsto ampliar el programa para incluir a 4.000 adolescentes en otras tres provincias afectadas por la sequía. El objetivo es alcanzar 150.000 adolescentes y jóvenes para fines del próximo año. También están trabajando hacia la eliminación de impuestos que dificultan el pago de productos menstruales sean difíciles de pagar, y lo que es mejor, se está pensando en hacer que los productos menstruales sean gratuitos. 

Salud menstrual significa ser capaz de manejar su cuerpo y período, no sólo durante una calamidad única o incluso si es mensual, sino a largo plazo. En palabras de una participante angoleña, “No pienso tener bebés todavía, pero cuando llegue el momento, ya tengo la información”. 

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