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Madres y parteras arriesgan sus vidas para traer al mundo nueva vida

4 Mayo 2020
Author: UNFPA
La pandemia introdujo peligro e incertidumbre al comienzo del embarazo.
La pandemia introdujo peligro e incertidumbre al comienzo del embarazo. © UNFPA DRC, © China Maternal and Child Health Association, © Ethiopian Midwives Association, © UNFPA Honduras, © ZHIAN health organization, © Vojislav Gushevski, © UNFPA Albania

NACIONES UNIDAS, Nueva York – En todo el mundo, el mes de mayo nos permite homenajear a las madres y a las trabajadoras sanitarias que les ayudan a iniciarse en la maternidad. Decenas de países celebran el Día de la Madre en mayo y, el 5 de mayo, el Día Internacional de la Partera honra el vital trabajo de las parteras de todo el mundo.

Sin embargo, este mes de mayo, a medida que la pandemia de la COVID-19 azota el mundo, estas celebraciones llegan con una nota sombría. Con sistemas de salud funcionando a paso forzado, restricciones de movimiento y preocupaciones sobre la exposición a enfermedades en los entornos de atención sanitaria, las madres y las parteras están arriesgando su propia salud y sus propias vidas para traer al mundo nueva vida.

Este mes de mayo, el UNFPA aplaude a las parteras y honra a las madres, al tiempo que pide a sus asociados y a los Gobiernos de todo el mundo que tomen todas las medidas posibles para garantizar su seguridad y su salud.

Embarazadas en una pandemia

Las entrevistas con embarazadas de todo el mundo mostraron que estas viven en una suerte de limbo, suspendidas entre la esperanza y el miedo. 

“No estaba preocupada por la labor de parto, ni por cuál hospital elegir, pero todo cambió”, aseguró Reem Salama, de 27 años, en Egipto.

“El coronavirus arruinó todos mis planes”, continuó. “Ahora tengo que preocuparme por el hospital que elija, y asegurarme de que no se hayan notificado casos allí”. La Sra. Salama ha dejado de recibir chequeos prenatales porque se notificaron casos de COVID-19 en la aldea donde se encuentra su médico. En lugar de visitar a su médico, habla por teléfono con los trabajadores sanitarios.

En la actualidad no hay prueba de que las embarazadas corran más riesgo de infección de la COVID-19 que la población general, como tampoco hay pruebas de que el virus aumente el riesgo de aborto espontáneo. Sin embargo, los efectos sobre los sistemas sanitarios podrían muy bien poner en peligro a las mujeres.

La pandemia está limitando los servicios de salud sexual y reproductiva en todo el mundo. En muchos lugares, los recursos sanitarios se están desviando hacia la respuesta a la pandemia. Además, las mujeres informan que se muestran reacias a buscar atención en las instalaciones sanitarias por temor a exponerse al virus, o que enfrentan obstáculos a la atención sanitaria debido a restricciones relacionadas con el bloqueo. 

A medida que disminuye el acceso a atención de salud materna calificada y de calidad, aumentan los riesgos para las madres y sus recién nacidos. 

“Para nosotras, las embarazadas, especialmente para mí que espero gemelos, tengo miedo”, manifestó Enxhi Merkaj, de 25 años, en Albania. “¿Cómo voy a dar a luz? Estoy ansiosa”.

Las parteras en primera línea

La Sra. Merkaj asistía a una consulta con Arjana Pojani, la enfermera-partera jefa del hospital, quien le aseguró que se estaban tomando todas las medidas necesarias para preservar la salud de su embarazo. A pesar de eso, la Sra. Pojani tiene sus propias preocupaciones. “Lo que está sucediendo en todo el mundo también nos pone en riesgo”, indicó, “pero nuestra prioridad son las embarazadas”.

Las mujeres embarazadas usan máscaras en un tutorial
por una partera © Asociación China de Salud Materna e Infantil

Las parteras de todo el mundo se hicieron eco del compromiso de la Sra. Pojani. En Etiopía, Genet Azmach se mantiene firme en la atención que presta a las embarazadas y a las nuevas madres, pero le preocupa que ella y sus colegas no tengan suficiente equipo de protección personal (EPP) para mantener a raya la pandemia. 

“Lo que tememos es que los proveedores de atención sanitaria puedan verse personalmente afectados por la infección por coronavirus antes de prestar sus servicios a nuestra comunidad, específicamente a las embarazadas, debido a la escasez de equipo protector, como sucede en otros países”, admitió.

Incluso en los sistemas de maternidad en los que se dispone de EPP, hay inquietudes en torno a los suministros a largo plazo. “Nuestra clínica cuenta con equipo especial, pero debido a la escasez en el mercado internacional, la velocidad de reposición del inventario no es muy alta”, lamentó la Dra. Tinatin Gagua, obstetra en Georgia.

Las mujeres embarazadas enfrentan ansiedad mientras los sistemas de
​​​​​salud están sometidos a la presión de la pandemia. © UNFPA Georgia / Dina Oganova

Por su parte, en los sistemas de salud que ya están sometidos a la presión de las crisis humanitarias, las preocupaciones son aún mayores. 

En Sudán del Sur, el partero Justine Mangwi compara la pandemia con la guerra de independencia del país: “Este es el turno de los trabajadores sanitarios de luchar la guerra del coronavirus por nuestro país”.

El Sr. Mangwi es uno de 26 parteros desplegados por el UNFPA en hospitales de Sudán del Sur a través de su proyecto Strengthening Midwifery Services (Fortalecimiento de los servicios de partería), cuyo objetivo es reducir la elevada tasa de mortalidad materna del país. Él y otros parteros sabían que pasarían sus carreras salvando las vidas de mujeres en situaciones angustiosas, lo que no sabían era que también se pondrían en riesgo a sí mismos.

“En una profesión que históricamente ha puesto en primer lugar las necesidades de las pacientes, el grado de sacrificio que se nos exige ahora no tiene precedentes”, aseveró.

Se necesitan inversiones

Sin embargo, a pesar del extraordinario estrés e incertidumbre, las parteras siguen prestando un servicio inestimable a sus comunidades. 

Ofrecen no sólo atención prenatal y de parto seguro, sino también una gama completa de servicios de salud sexual y reproductiva, desde asesoramiento en planificación familiar y detección de ITS hasta atención posnatal. También prestan atención a las sobrevivientes de la violencia de género. Todos estos servicios podrían reducirse si los sistemas de salud sufren excesiva presión a causa de la pandemia.

El UNFPA está pidiendo a los responsables de las políticas, a los dirigentes, a los asociados y a los defensores que protejan a la fuerza laboral de salud materna –y, por extensión, también a las madres– con los recursos, el apoyo y los suministros necesarios para garantizar que se mantenga una atención de calidad. 

Justine Mangwi dice que los sacrificios solicitados a las parteras no tienen
precedentes. © UNFPA Sudán del Sur

También se necesitan inversiones en partería para proteger la salud y el bienestar de las mujeres y los recién nacidos. La atención de partería de calidad podría evitar más del 80 % de todas las muertes maternas, mortinatos y muertes neonatales. Con asociados tales como ministerios de salud y actores del sector privado, como el Centro de Johnson & Johnson para la Innovación de los Trabajadores Sanitarios, el UNFPA está ampliando los recursos de partería en todo el mundo. 

El UNFPA está trabajando para asegurar el EPP, los suministros de higiene y los productos de salud sexual y reproductiva necesarios para que las parteras y otros trabajadores de la salud presten constantemente atención de calidad a todas las mujeres y niñas. En la actualidad, una campaña mundial está recaudando fondos en favor de estas actividades.

En cuanto a las madres y parteras, los entrevistados afirman que, aun con los desafíos que enfrentan, son optimistas de cara al futuro. 

"Tengo esperanza y siento la fortaleza necesaria", enfatizó la Sra. Merkaj en Albania. “Espero que todo salga bien”.

“Hemos pasado tiempos difíciles”, dijo el Sr. Mangwi, “y creo que superaremos este trance”.

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