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Las mujeres embarazadas en Yemen enfrentan trágicas consecuencias ante la incierta atención obstétrica de emergencia

Las mujeres embarazadas en Yemen enfrentan trágicas consecuencias ante la incierta atención obstétrica de emergencia
Una embarazada en un campamento de desplazados internos en la provincia de Adén, Yemen. Debido a los recortes de fondos, el UNFPA, que es el principal proveedor de servicios de salud reproductiva en el país, ha tenido que reducir sus operaciones en un 25 % en lo que va del año. De los 1,3 millones de mujeres que darán a luz en 2022, se estima que 195.000 presentarán complicaciones que requerirán asistencia médica vital. © UNFPA Yemen
  • 15 Junio 2022

PROVINCIAS DE HADRAMOUT, AMRAN Y TAIZZ, Yemen – Hamsa*, una desplazada interna en labor de parto llegó al Centro de Madres y Niños de Maifa’a de la provincia de Hadramout, conocido por proporcionar servicios obstétricos gratuitos, sólo para enterarse de que no había personal médico y que se habían suspendido los servicios de parto. 

Raisa*, dispuesta a dar a luz a su primer hijo, se dirigió al Centro de Salud Al Dhabr, en la provincia de Amran, pero encontró las puertas cerradas; ya no abrían las 24 horas debido a la falta de personal. Pasaban las horas y sus dolores se intensificaban, pero su familia no podía pagar el transporte a otro hospital. 

Cuando Amat* se apresuró en estado crítico al hospital Al Khabt, en la provincia de Taizz, también se dio cuenta de que la atención obstétrica con la que contaba se había suspendido, y el hospital más cercano que podía salvarles la vida a ella y a su bebé estaba a preciosas horas de distancia. 

Se agotan los flujos de financiación

El UNFPA es el único proveedor de medicamentos para la salud reproductiva, y encabeza la prestación de servicios de salud reproductiva en Yemen. Sin embargo, la falta de financiación ha obligado a reducir las operaciones humanitarias en un 25 % desde inicios del año en curso. (Hasta ahora sólo se ha financiado el 13 % de un llamamiento de 100 millones de dólares estadounidenses). 

En 2021, el UNFPA prestó servicios de salud reproductiva a 1,6 millones de mujeres y niñas, prestó asistencia a 151.000 partos sin riesgo, y evitó 344.000 embarazos no planificados mediante el apoyo a 127 centros de salud y pagos a 2.065 trabajadores y trabajadoras de la salud. 

Una trabajadora médica cuida a una niña recién nacida.
El año pasado, el UNFPA prestó apoyo a 127 centros de salud; actualmente presta apoyo a 98, incluido el Hospital Al Shaab, en la provincia de Adén. Debido a los recortes presupuestarios se ha producido una extrema escasez de personal, medicamentos, suministros y equipo, lo que deja a las embarazadas con pocas opciones, las cuales resultan a menudo peligrosas. © UNFPA Yemen

El UNFPA ha tenido que reevaluar prioridades, y en la actualidad brinda apoyo a 98 centros de salud y a cuatro equipos móviles de salud reproductiva con las contribuciones de Canadá, el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia, la Unión Europea, los Países Bajos, el Fondo de Qatar para el Desarrollo, la Oficina de Ayuda Humanitaria de la USAID y el Fondo Humanitario para Yemen. 

Las embarazadas pagan un precio muy alto

En Maifa’a, Hamsa tuvo que buscar ayuda de una partera tradicional en casa. La partera no se dio cuenta de que necesitaba una cesárea, y cuando empezó a sangrar intensamente, hubo que llevarla al hospital más cercano en la ciudad de Al Mukalla, a 130 kilómetros de distancia. Allí el equipo médico logró salvar la vida de Hamsa, pero no la vida de su bebé recién nacido.

El Centro de Salud Al Dhabr, donde Raisa trató de obtener atención, ha prestado servicios gratuitos de salud reproductiva desde 2018, y el UNFPA ha prestado apoyo a una médica y a una partera capacitada. La clínica recibía hasta 30 casos al día, pero después que comenzó a cobrar por servicios y medicamentos (por encima de lo asequible para la mayoría), no vio más de dos pacientes al día. Hasta el momento en que se redujo el horario de atención de 24 horas a 5 horas, la clínica nunca había registrado una muerte materna. Tras perder especialistas, la clínica ha dejado de realizar pruebas para detectar defectos de nacimiento, al tiempo que se han suspendido la disponibilidad de incubadoras y la realización de cirugías debido a la falta de combustible, ya que podría producirse un apagón en medio de una operación.  

Raisa tuvo que acudir a una partera, que le informó que su condición crítica justificaba una visita al hospital. Sin dinero para el transporte, visitó a una segunda partera, quien también le dijo que necesitaba atención de emergencia. Raisa, de 32 años, murió antes de llegar a un hospital; su criatura sobrevivió.

Un sistema de salud en ruinas

Sólo la mitad de los hospitales de Yemen siguen funcionando y sólo uno de cada cinco presta servicios de salud maternoinfantil. Diecinueve de las 22 provincias del país tienen seis camas de maternidad por cada 10.000 habitantes, la mitad de lo que la Organización Mundial de la Salud considera aceptable. Además, se estima que el 42,4 % de la población vive a más de una hora de distancia del hospital público más cercano en funcionamiento a plena capacidad o a capacidad parcial.

Una yemenita muere cada dos horas durante el parto por causas casi totalmente prevenibles. Se estima que 8,1 millones de mujeres y niñas en edad de procrear necesitan ayuda para acceder a servicios de salud reproductiva, incluidas la atención prenatal, los servicios de parto seguro, la atención postnatal, la planificación familiar y la atención obstétrica y neonatal de emergencia. La cifra anterior incluye 1,3 millones de mujeres que darán a luz en 2022, de las cuales se proyecta que 195.000 presentarán complicaciones que habrán de requerir asistencia médica vital. 

Una búsqueda desesperada de ayuda

Los médicos del Hospital Al Khabt remitieron a Amat al Hospital de la ciudad Al Mahwit, a tres horas de distancia, donde la familia se enteró de que tampoco le brindaba los servicios que necesitaba, entre estos un banco de sangre. “En el camino, me desmayé”, recordó. “Vi toda mi vida desvanecerse”. Su marido se asustó cuando sus labios se tornaron azules. “Cuando la toqué, sentí que se desprendía una parte de mí”, aseguró. 

A otras dos horas y media de distancia estaba el Hospital Al Jumhori, en la ciudad de Al Mahwit, que es el más grande de la provincia y sigue contando con el apoyo del UNFPA, que representaba la última oportunidad de una Amat inconsciente que apenas respiraba. Después de casi seis horas de viaje debido al mal estado de los caminos, la madre y el bebé sobrevivieron. 

“Es sencillo”, afirmó Afrah, la partera que ayudó a traer al mundo al hijo de Amat. “Cuando hay servicios disponibles, podemos salvar vidas”.

*Se han cambiado los nombre para fines de privacidad y protección

 

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