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La escuela que volvió a ser un hogar: regresa la pesadilla para las familias que huyen de la violencia en el Líbano

calendar_today07 de marzo de 2026

Miles de personas han tenido que abandonar los suburbios del sur de Beirut tras la orden de evacuación dictada por Israel en el marco de la escalada de las hostilidades provocadas por el conflicto entre Israel y los Estados Unidos de América contra Irán.
Miles de personas han tenido que abandonar los suburbios del sur de Beirut tras la orden de evacuación dictada por Israel en el marco de la escalada de las hostilidades provocadas por el conflicto entre Israel y los Estados Unidos de América contra Irán. © REUTERS/Khalil Ashawi

BEIRUT, el Líbano – “Mariam cumplió dos años hace unos días pero este ya es su segundo desplazamiento”, explicó su madre, Nadia*, que se encuentra refugiada con su familia en la escuela de Sin El Fil, en Beirut, la capital del Líbano. 

Pero los pasillos ya no resuenan con el sonido de las clases de los niños. En cambio, una vez más, están llenos de un silencio aterrador y de los susurros apagados de familias que lo han perdido todo. Para Mariam, las paredes de hormigón son un patio de recreo inquietantemente familiar.

Su familia se encuentra entre las decenas de miles de personas que buscan refugio tras la intensificación de los ataques aéreos israelíes en todo el sur del Líbano, el valle de Bekaa y los suburbios del sur de Beirut en los últimos días.

“Estamos reviviendo la pesadilla”, declaró Nadia al UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva. Su familia se encuentra de nuevo en la misma situación de desplazamiento de la que por fin habían logrado salir hace apenas un año tras pasar allí más de dos meses durante el conflicto de 2024 que, en su punto álgido, dejó miles de muertos y más de un millón de desplazados.

Mariam, Nadia y su familia han vuelto al mismo refugio escolar del que por fin habían logrado salir hace apenas un año tras pasar allí más de dos meses durante el conflicto de 2024. © UNFPA El Líbano/Anastazia Hajj
Mariam, Nadia y su familia han vuelto al mismo refugio escolar del que por fin habían logrado salir hace apenas un año tras pasar allí más de dos meses durante el conflicto de 2024. © UNFPA El Líbano/Anastazia Hajj 

La magnitud de la crisis actual se está agravando rápidamente: tras la orden de evacuación total de la zona al sur del río Litani, de todos los suburbios del sur de Beirut y de decenas de aldeas en Bekaa, más de un millón de personas (casi una quinta parte de la población) se enfrentan al riesgo inminente de verse obligadas a abandonar sus hogares. 

“Nuestro hogar, nuestra seguridad, nuestra privacidad, nuestros medios de subsistencia... nos los han arrebatado dos veces en menos de dos años”, lamentó Nadia.

Los riesgos para la salud y la seguridad se disparan en una crisis

Displaced women at Sin El Fil public school in Beirut wash vegetables at the playground sink ahead of the Ramadan call for prayer © UNFPA Lebanon/Georges Roujoz
Mujeres desplazadas en la escuela pública de Sin El Fil, en Beirut, lavan verduras en el fregadero del patio antes de la llamada a la oración del Ramadán © UNFPA El Líbano/Georges Roujoz

Su viaje fue una dura odisea de 14 horas. Huyendo con nada más que la ropa que pudieron llevar con ellos, se unieron a miles de automóviles atrapados en un atasco. Todos los refugios que encontraron por el camino rechazaron a la familia porque estaban completamente llenos hasta que lo intentaron en la escuela de Beirut. 

“Dormimos en el auto durante dos noches hasta que finalmente llegamos a la escuela”, recordó Nadia, quien describió condiciones gélidas y una grave escasez de suministros. “Los colchones acababan de llegar esa mañana”. 

 Según los informes, al menos una mujer dio a luz en la calle tras quedar atrapada en un atasco mientras huía de los bombardeos.

Recibió asistencia de una unidad médica móvil del UNFPA (integrada por una enfermera, un ginecólogo y un trabajador social) desplegada para atender a las personas desplazadas que necesitan urgentemente atención médica y protección. También se ha enviado a una partera para atender a las mujeres embarazadas desplazadas en una sala de consultas improvisada. 

Con las carreteras colapsadas por el tráfico y los hospitales desbordados, el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva en el Líbano se ha visto gravemente afectado, lo que aumenta el riesgo de embarazos no intencionales y de complicaciones potencialmente mortales para las mujeres embarazadas. Según los informes, al menos una mujer dio a luz en la calle tras quedar atrapada en un atasco mientras huía de los bombardeos.

Sin embargo, aunque las personas lleguen a un refugio, nada les garantiza ni seguridad ni suministros esenciales. La mayoría de los refugios están superpoblados, carecen de condiciones higiénicas y no cuentan con instalaciones separadas para mujeres y niñas. Las familias se apiñan en aulas con poco más que una cortina como separación y la iluminación inadecuada aumenta el alto riesgo de que las mujeres y las niñas sufran violencia de género.

“La situación es catastrófica. Una de las escuelas a las que apoyamos en la zona acoge actualmente a más de 800 familias”, declaró Cindy Hakme, directora del programa de salud de Cáritas, asociado local del UNFPA. “Los hombres duermen en los automóviles y las mujeres y los niños duermen en espacios abiertos, en los pasillos y sobre baldosas frías”. 

El UNFPA intensifica su respuesta en todo el Líbano

Mariam's family cleans a classroom they were assigned to shelter in, before setting up mattresses that they recently received © UNFPALebanon/Georges Roukoz
La familia de Mariam limpia el aula que les han asignado como refugio antes de colocar los colchones que acaban de recibir © UNFPA El Líbano/Georges Roukoz

Ante el aumento de las necesidades en materia de salud y protección, el UNFPA colabora con el Gobierno del Líbano y asociados locales para ampliar rápidamente sus operaciones con el objetivo de prestar servicios de salud sexual y reproductiva y de respuesta a la violencia de género.

Hasta la fecha, la mitad de los centros que reciben apoyo del UNFPA en las zonas afectadas por el conflicto se han visto obligados a cerrar debido a la violencia y muchos trabajadores sanitarios se han visto desplazados, lo que ha dejado a los servicios restantes con una grave escasez de personal. 

 “La situación es catastrófica” – Cindy Hakme

Rima* entró en trabajo de parto en la escuela de Sin El Fil durante el conflicto de 2024 y un asociado del UNFPA la derivó a un hospital cercano para dar a luz. Ahora ha regresado al mismo refugio escolar con su hija, Sama, que tiene poco más de un año y medio. Aunque la gente le dice que Sama debería considerarse “desafortunada”, Rima tiene una opinión diferente. “Es mi ángel, pero ya no sé cómo protegerla”.

A pesar de estos desafíos, el UNFPA ha desplegado siete unidades médicas móviles en todo el Líbano para brindar atención de salud materna y apoyo obstétrico de emergencia en los refugios colectivos. Se está distribuyendo asistencia en efectivo a las sobrevivientes de violencia de género que necesitan refugio fuera de las áreas colectivas, al tiempo que se llevan a cabo sesiones informativas sobre protección contra la explotación y el abuso sexuales. 

El UNFPA también garantiza el manejo clínico de violaciones, el apoyo psicosocial y la distribución de kits de dignidad que contienen artículos de higiene y para la menstruación, así como kits para bebés con artículos esenciales para mujeres embarazadas y nuevas madres.  

*Se han cambiado los nombres por motivos de privacidad y protección

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