SANA'A, Yemen – Bushra Ahmed Al-Burai es madre de seis hijos y, en uno de los países más restrictivos del mundo para los derechos de las mujeres, una defensora de la igualdad de género además de empresaria exitosa.
En Yemen, muchas mujeres y niñas enfrentan restricciones de circulación y de trabajo y, al salir de casa, deben ir acompañadas por un tutor masculino, o mahram. “La cuestión de los derechos y la violencia en Yemen es extremadamente compleja”, planteó Bushra al UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva. “La situación de las mujeres no ha cambiado mucho: miles de niñas todavía carecen de acceso a la educación y a la igualdad de oportunidades”.
Se trata de una realidad que ella conoce bastante bien. Aunque hoy tiene 46 años, Bushra tenía solo 14 cuando su familia concertó un matrimonio con un hombre mayor y, un año más tarde, ya estaba embarazada por primera vez. En 2015, su marido perdió su empleo estatal debido al conflicto y Bushra se vio forzada a procurar recursos para alimentar, vestir o pagar la escuela de sus hijos.
“Miles de niñas todavía carecen de acceso a la educación y a la igualdad de oportunidades”, asegura Bushra
“No teníamos casi nada, así que empecé a buscar una solución para mi familia”, relató al UNFPA. Poco después, puso en marcha su propio negocio de seguridad privada, el primero en Yemen dirigido por y para mujeres.
Apoyando a las mujeres durante las crisis
Durante más de una década, Yemen se ha visto sacudido repetidas veces por conflictos, colapso económico, desastres climáticos y volatilidad política. La falta de servicios esenciales, en particular la atención sanitaria y la protección social, se ha cobrado un alto costo para las mujeres y las niñas del país.
“Allí donde hay pobreza se genera violencia, aumenta el desempleo y se interrumpe el camino hacia la educación. Esto conduce directamente al matrimonio infantil, lo que deja a las mujeres en una situación cada vez más vulnerable a la explotación y el chantaje”, reflexionó Bushra.
En 2019, Bushra buscó apoyo en un espacio seguro del UNFPA que ofrecía programas destinados a empoderar a las mujeres ayudándolas a crear medios de vida por sí mismas. Con financiación de la Unión Europea, Islandia, Noruega y el Fondo Humanitario para Yemen dirigido por la OCHA, el UNFPA presta apoyo actualmente a 27 espacios seguros donde se ofrece a las sobrevivientes el tiempo y los servicios necesarios para recuperarse de la violencia de género.
Es importante destacar que también pueden aprender a reclamar su derecho a vivir una vida plena, sana y segura, incluida la posibilidad de unirse a la fuerza laboral de su elección.
“Allí donde hay pobreza se genera violencia, aumenta el desempleo y se interrumpe el camino hacia la educación", reflexiona Bushra
“El espacio seguro me proporcionó todo el apoyo y la confianza que necesitaba para hacer realidad mi sueño en este campo tan poco convencional”, explicó Bushra. “Empecé con solo tres mujeres; ahora empleo a treinta mujeres y seis hombres y, más allá de la seguridad privada, dirijo un equipo especializado de mujeres dedicadas a coordinar, organizar y garantizar la seguridad de eventos y celebraciones”.
Tradicionalmente, solo los hombres prestaban servicios de seguridad en Yemen por lo que Bushra enfrentó un fuerte rechazo por parte de su familia y su comunidad. “Sufrí mucho y no recibí ningún apoyo al principio, todo lo contrario. De hecho, trabajé en total secreto durante más de seis meses”.
Sin embargo, la dedicación de Bushra dio sus frutos y ahora, a pesar del duro clima económico, tiene fe en mantener el crecimiento de su empresa. “¿Te imaginas qué pasaría si nos rindiéramos? Hablamos del sustento de más de 40 familias”.
Esperanzas para el futuro de las niñas de Yemen
De todos sus logros, del que Bushra está más orgullosa es de poder cubrir los costos de educación de sus hijos y los suyos propios. “Es el mayor logro de mi vida”, comentó al UNFPA. “Mientras mis hijos cursaban sus estudios, yo también volví a estudiar a pesar de mis muchas responsabilidades. Era algo a la vez hermoso y divertido. Terminaba mi trabajo, regresaba a casa y nos sentábamos juntos a estudiar nuestras lecciones en familia”.
Sin embargo, a medida que los recortes de fondos al sector de la ayuda internacional obligan a que se cierren múltiples programas, como los espacios seguros del UNFPA, y los derechos de las mujeres y las niñas retroceden en todo el mundo, a Bushra le preocupan las opciones futuras de sus cuatro hijas.
“Queremos que las niñas tengan libertad de opinión y el derecho a tomar sus propias decisiones”, declara Bushra
“Hubo un período en que empezamos a ver las semillas del cambio y la reforma”, explicó, “pero ahora, dados los recientes trastornos y acontecimientos, hay una pregunta que nos atormenta: ¿podrán las mujeres conservar los logros por los que tanto han luchado en los últimos años? Sinceramente, no lo sé”.
La suya es una pregunta que resuena mucho más allá de Yemen: en 2026, las mujeres de todo el mundo tienen menos de dos tercios de los derechos legales que tienen los hombres y, si bien muchos países han avanzado en la promoción de los derechos de las mujeres y las niñas, ninguna nación ha logrado una auténtica igualdad de género.
Bushra opina que los sistemas, las mentes y las personas deben unirse en favor del cambio. “Es la única manera de lograr un verdadero bienestar comunitario y una recuperación social total”.
“Queremos que todas las niñas tengan la oportunidad de llevar una vida digna, con educación, trabajo y protección. Queremos que las niñas tengan libertad de opinión y el derecho a tomar sus propias decisiones”.