NACIONES UNIDAS, Nueva York – A medida que el mundo se digitaliza, también lo hace la antigua práctica del matrimonio infantil.
Aunque Internet transmite conocimientos sobre los derechos humanos directamente a las pantallas de las personas, e incluso cuando los países imponen sanciones penales por permitir el matrimonio infantil, esta práctica persiste en todo el mundo. Más de 500 millones de mujeres y niñas vivas hoy en día son, o fueron en algún momento, niñas casadas. Entre las mujeres adultas jóvenes de 20 a 24 años, una de cada cinco se casó antes de los 18 años. Sin embargo, eso no significa que el matrimonio infantil se haya mantenido igual ya que se ha avanzado gradualmente en su erradicación (hace aproximadamente un decenio, una de cada cuatro mujeres se casaba antes de cumplir 18 años). La tecnología está jugando un papel cada vez más importante, tanto en los casos en que las niñas terminan casadas, como en los casos en los que no se consuma el matrimonio.
A continuación se presentan cinco maneras en que la tecnología ha cambiado el rostro del matrimonio infantil, y cómo podemos usar esas mismas herramientas para eliminarlo para siempre.
1- Los matrimonios infantiles se inician cada vez más en línea, principalmente a través de las redes sociales.
No hay muchos datos sobre cómo se conocen los niños y niñas que contraen matrimonio, pero los que hay muestran una fuerte tendencia a establecer relaciones por medio de Internet y las redes sociales. En 2020, el UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva, presentó un estudio sobre el matrimonio infantil en entornos humanitarios que, junto con la pobreza y la persecución, son factores conocidos que impulsan el matrimonio infantil. El estudio abarcó a aproximadamente 1.400 adolescentes en Nepal en dos distritos afectados por un devastador terremoto en 2015; de quienes se casaron cuando aún eran menores de edad, alrededor de una tercera parte afirmó que había conocido a sus cónyuges a través de las redes sociales, que resultó la forma más común de conocerse.
“En nuestra generación existía la costumbre de pedir [la] mano de una niña en matrimonio. Hoy en día usan Facebook”, se quejó una madre en el distrito de Sindhupalchowk, en Nepal, al conversar con los investigadores.
También quedó claro que quienes se conocen en las redes sociales tienden a casarse a una edad más temprana que quienes se casan como resultado de arreglos familiares.
Un estudio reciente de Plan Internacional también señaló que, en Asia y América Latina, “las niñas declararon sistemáticamente haber conocido a sus futuros esposos en plataformas de redes sociales”.
2- Los padres y las comunidades no están al día de cómo utilizan las y los jóvenes la tecnología.
Mientras que los adultos tienden a considerar sus vidas en línea y fuera de línea como algo separado, para las y los jóvenes la distinción es mucho más difusa. Ellos forman sus opiniones y crean amistades e incluso identidades completas en línea; un hecho que los padres, maestros, fuerzas del orden y responsables políticos no han llegado a comprender. En consecuencia, estos adultos no cuentan con la información suficiente para guiar a los jóvenes o protegerlos de los peligros digitales emergentes.
“El mundo digital ha alterado la forma en que percibimos las relaciones. A veces podemos sentirnos cerca de alguien simplemente porque interactuamos en línea, cuando en realidad la relación es menos profunda”, explicó al UNFPA una joven de Bangui, en la República Centroafricana.
“Algunos adultos de mi entorno han tratado de protegerme del comportamiento abusivo en línea…[pero] lo que sería realmente útil no es que nos prohibieran el uso de las redes o nos criticaran, sino que trataran de entender las plataformas que usamos, que hablaran con nosotros en lugar de regañarnos para ayudarnos a encontrar un equilibrio adecuado entre libertad y seguridad en línea”.
De hecho, los adultos a menudo culpan a la propia tecnología en lugar de tratar de comprender la dinámica social en línea. En los campos de desplazados rohinyá de Bangladesh, por ejemplo, se observó que los padres consideraban la comunicación de sus hijos con miembros del sexo opuesto a través de teléfonos móviles y redes sociales como una señal de que estaban listos para el matrimonio.
“Los niños han tomado el camino equivocado”, advirtió un funcionario en Nepal. “Han utilizado mal la tecnología”.
3- Las y los jóvenes tienen más capacidad de acción que antes para elegir pareja, pero sus decisiones siguen estando marcadas por estigmas y desigualdades de género.
Hay indicios de que el conocimiento de los adolescentes en torno a la tecnología está transformando algunas normas sociales fundamentales. A modo de ejemplo, las comunidades informan que, cuando las y los adolescentes conocen a sus cónyuges en línea, son más propensos a sugerir ellos mismos el matrimonio. De ese modo, los jóvenes que se conocen en línea son más propensos a contraer los denominados “matrimonios por amor”, en lugar de matrimonios concertados.
Igualmente, según los investigadores, muchos también están rechazando las tradiciones de la dote.
Sin embargo, estos cambios no representan un rechazo total de los valores tradicionales. De hecho, a menudo son una respuesta a normas de género profundamente arraigadas y desiguales, como la idea de que las niñas más jóvenes son más aptas para el matrimonio o que las relaciones prematrimoniales, sexuales o no, amenazan la reputación de una niña o la de su familia.
Cabe resaltar que la tecnología no ha cambiado la vulnerabilidad de las niñas al comportamiento abusivo: “Las niñas a menudo ‘eligen’ casarse bajo la ilusión de amor y seguridad que ofrecen parejas mucho mayores en línea”, informa Plan International. Además, muchas niñas y niños que se casan antes de llegar a la edad adulta buscan escapar de la desatención, la violencia o la inseguridad en el hogar, afirma el UNFPA a partir de investigaciones realizadas en distintos países.
Esos matrimonios tampoco conducen necesariamente a la libertad que buscan las y los adolescentes: las niñas casadas son más vulnerables a la violencia doméstica y de pareja. Asimismo, son más propensas a abandonar la escuela, quedar embarazadas a una edad temprana y sufrir pobreza, discapacidades relacionadas con el embarazo o incluso la muerte. Los varones que se casan antes de los 18 años, aunque son comparativamente menos, también sufren consecuencias negativas, incluidas graves responsabilidades económicas.
4- A medida que la tecnología permite nuevas formas de vergüenza y explotación, el matrimonio forzado sigue considerándose un remedio para “preservar el honor”.
A pesar de que la tecnología crea nuevas vías para la socialización y el romance, también crea nuevas herramientas para perpetrar el acoso sexual, la violencia y la explotación.
“Un sujeto de 40 años en Instagram intentó convencerme de que me acostara con él”, relató una joven siria de 18 años al UNFPA. “Terminé bloqueándolo… pero siguió buscándome desde diferentes cuentas”.
El fraude y la falsedad también son comunes. “Me enamoré de alguien en línea, pero después de un tiempo, resultó que eran una persona falsa que no existía en el mundo real”, contó al UNFPA una joven de Adén, Yemen.
A menudo se convence a las y los jóvenes para que compartan imágenes íntimas con sus contactos en línea, si bien incluso las imágenes más inocentes se pueden transformar en pornografía deepfake con inteligencia artificial.
Lamentablemente, este tipo de violencia de género facilitada por la tecnología es rara vez perseguida por las autoridades. En cambio, a menudo es la víctima la que carga con las consecuencias, que pueden llegar hasta el matrimonio infantil.
“He escuchado y visto cosas inquietantes en mi comunidad que sucedieron debido a las redes sociales”, se lamentó un joven sirio de 22 años.
“Una niña conoce a un joven y, después de que él se gane su confianza, [ella] le envía fotos suyas, ya sean ordinarias o inusuales, y él la expone… Es posible que la niña sea asesinada por su familia bajo el pretexto de preservar el honor o, en el mejor de los casos, que la casen antes de alcanzar la mayoría de edad”.
5- La tecnología también es clave para eliminar el matrimonio infantil.
Cuando los padres, los maestros, la policía y los responsables políticos toman conciencia de los peligros de la tecnología, suelen responder prohibiendo el acceso de las y los jóvenes a las herramientas digitales, lo que para estos últimos significa distanciarse del mundo de oportunidades y conexiones en que ya habitan.
“Mis padres trataron de mantenerme a salvo diciéndome que limitara el tiempo que pasaba frente a la pantalla e ‘ignorara’ a los trolls”, indicó una joven de Tashkent, Uzbekistán, al conversar con el UNFPA. “Ojalá entendieran que Internet no es un mundo separado, imaginario… ‘Desconectarse’ no es una opción porque los espacios digitales son el lugar donde socializamos, aprendemos y nos organizamos”.
De hecho, estos espacios digitales ofrecen uno de los remedios más poderosos contra el matrimonio infantil: el conocimiento.
La investigación del UNFPA en Bangladesh reveló que más del 30 % de las y los adolescentes refugiados rohinyá encuestados habían aprendido sobre los daños del matrimonio infantil a través de las redes sociales.
Investigadores en Indonesia también han descubierto que el acceso a Internet puede tener un efecto protector, pero solo si los entornos familiares ofrecen apoyo. El acceso a Internet no reduce por sí solo la incidencia del matrimonio infantil, sino que a menudo lo facilita. Sin embargo, el matrimonio se retrasa cuando las familias y las escuelas interactúan con la vida digital de las y los jóvenes, lo que garantiza que estas herramientas sean una fuente de educación en lugar de una ruta hacia la explotación.
Desafortunadamente, las y los adolescentes informan que reciben más ayuda unos de otros que de sus padres o de los responsables políticos.
“También nos recordamos mutuamente que no es culpa nuestra”, refirió la joven de Tashkent. Los dirigentes deben fomentar la alfabetización digital en las escuelas, reclamó, “deben enseñarnos no solo cómo usar las herramientas, sino también cómo ser ciudadanos seguros y respetuosos en línea”.