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“¿Qué queda por destruir en mi vida?” Las inundaciones repentinas profundizan la catástrofe en Yemen

El mecanismo de respuesta rápida de las Naciones Unidas en Yemen, liderado por el UNFPA, garantiza una asistencia vital en un plazo de 72 horas desde el inicio de una emergencia. Se pronostica que las fuertes lluvias afectarán a casi 2 millones de personas desplazadas en las próximas semanas, amenazando de ese modo vidas y medios de subsistencia en distintas comunidades. © YDF/UNFPA
  • 07 de septiembre de 2023

GOBERNACIÓN DE SA’ADA, Yemen – Shaima dejó la escuela con solo ocho años para ayudar en el negocio agrícola de su familia en Hajjah, en el norte de Yemen. El conflicto había estallado y la economía del país había entrado en crisis, lo que dejó a la familia casi en la miseria y sin medios para pagar su educación.

Unos años más tarde, la violencia se extendió a la aldea de Shaima. Su familia de seis personas se apiñó en la moto de su padre y viajó más de seis horas hasta llegar a la gobernación de Sa’ada. Hoy se encuentran entre los 4,5 millones de yemeníes desplazados internamente por el incesante conflicto, el 80 % de los cuales son mujeres y niños que necesitan asistencia humanitaria de manera urgente.

Al no encontrar otro lugar a donde ir, Shaima y su familia se refugiaron en un basurero en el distrito de Quhza. Recurrieron a la recolección de botellas de plástico, que transportaban en moto para vender en un mercado de la ciudad, lo cual les reportaba menos de 1 dólar al día. Apenas podían arañar una comida para la familia, pero al menos estaban juntos.

Eso cambió cuando las fuertes lluvias azotaron su refugio en agosto y se llevaron su moto. El padre y el hermano de Shaima intentaron salvarla, pero también los arrastraron las aguas. Shaima, también, trató de ayudar, pero la corriente la estrelló contra las rocas. Un vecino la salvó, pero su padre y su hermano se ahogaron.

Ahora Shaima, con sólo 16 años, es la única proveedora para su madre, su hermana de 6 años y su hermano de 13 años. Sin embargo, las normas sociales discriminatorias, especialmente en el norte de Yemen, restringen el derecho de las mujeres al trabajo, al acceso a servicios básicos de salud o a viajar sin un tutor masculino, por lo que su madre se ve obligada a quedarse en casa y cuidar de los niños.

Un equipo de respuesta rápida dirigido por el UNFPA, el organismo de las Naciones Unidas que tiene a su cargo los asuntos relacionados con la salud sexual y reproductiva, se reunió con la familia de Shaima y les proporcionó apoyo de emergencia al tiempo que los remitió para recibir refugio y asistencia en efectivo. Para cubrir las necesidades de las personas desplazadas en caso de emergencia, el UNFPA entrega a mujeres y niñas kits de dignidad, que contienen suministros de higiene y para la menstruación, junto con alimentos listos para comer del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y kits de higiene proporcionados por el UNICEF.

Shaima admitió al UNFPA que su “única esperanza para el futuro es poder asegurar las necesidades básicas para que el resto de mi familia sobreviva”.

Una familia de mujeres y niñas frente a un refugio dañado.
Souad y sus hijos frente a lo que queda de su refugio en el campo de desplazados de Al Rawda en la gobernación de Sa’ada, Yemen. © YDF/UNFPA

Las mujeres y las niñas en el centro de la crisis

Desde principios de año, las condiciones meteorológicas extremas en Yemen han provocado el desplazamiento forzoso de más de 200.000 personas, muchas de las cuales ya habían tenido que desplazarse varias veces. Se pronostica que las fuertes lluvias afectarán a casi 2 millones de personas desplazadas en las próximas semanas, amenazando de ese modo vidas y medios de subsistencia en distintas comunidades.

Los efectos de las crisis climáticas aumentan los riesgos de vulnerabilidad y protección inherentes al desplazamiento, especialmente para las mujeres y las niñas. Ese fue el caso de Souad, de 45 años, y sus siete hijos, que habían estado refugiándose en una cabaña de barro que ellos mismos construyeron, antes de que las inundaciones repentinas la derribaran.

“Estaba en shock – ¿qué queda por destruir en mi vida?” se preguntó. Ya habían sido desplazados por el conflicto, y su esposo murió recientemente de enfermedad renal. Al igual que una cuarta parte de las familias desplazadas en Yemen, Souad se quedó sola para cuidar de su familia, por lo que recurrió a la venta de utensilios del hogar, mientras que sus hijos ayudaban a recoger artículos de plástico desechados.

El equipo de respuesta rápida también se reunió con la familia de Souad. “Me sorprendió cuando el equipo de respuesta rápida vino y nos proporcionó estos kits, no esperaba que llegaran tan rápido”.

Souad fue remitida por el UNFPA para recibir asistencia en efectivo y refugio así como a un equipo de protección para recibir asesoramiento; más tarde se le ofrecerá capacitación en habilidades para ganarse la vida a fin de que pueda recuperarse económicamente y pueda mantenerse a sí misma y a su familia.

Personal del UNFPA prepara paquetes de artículos esenciales para ser entregados a las personas en el refugio.
El mecanismo de respuesta rápida liderado por el UNFPA ha proporcionado hasta ahora kits de dignidad, paquetes de alimentos listos para comer y kits de higiene para cubrir las necesidades de 150.000 personas en todo Yemen. © YDF/UNFPA

Respuesta rápida ante la crisis creciente

Años de conflicto y privación han pesado mucho sobre las mujeres y las niñas yemeníes, para quienes cualquier forma de atención médica o servicios de protección son escasos, si no están totalmente ausentes.

Yemen ocupa el tercer lugar entre los países del mundo más vulnerables al cambio climático pero menos preparados para sus efectos. La sequía severa, el aumento récord de la temperatura y las devastadoras inundaciones se han combinado para cambiar la vida y la seguridad de decenas de miles de personas.

El mecanismo de respuesta rápida de las Naciones Unidas en Yemen, apoyado por la Unión Europea, el Gobierno de los Estados Unidos y el Fondo Humanitario para Yemen, garantiza una asistencia vital dentro de las 72 horas posteriores al inicio de una emergencia. Desde el inicio del año, más de 150.000 personas en todo el país han recibido apoyo de esta manera, y unas dos terceras partes de esas personas eran familias afectadas por fenómenos meteorológicos violentos.

“Esto me da esperanza de que mejore nuestra situación”, se reconfortó Souad al conversar con el UNFPA.

Sin embargo, millones de personas en riesgo necesitan urgentemente un mayor apoyo. El UNFPA está pidiendo 70 millones de dólares en 2023.

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