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«Más humano, más fuerte y más igualitario»: Imagina un mundo en el que las madres no mueran

calendar_today07 de mayo de 2026

 Una mujer posa sonriente con sus tres hijos en un exuberante patio tropical
Casi todas las muertes maternas son prevenibles. ¿Cómo sería el mundo si todas las madres sobrevivieran? Monica posa con sus hijos Rehana, Chisomo y Daud, en Malawi. Su último embarazo tuvo lugar en un campamento de desplazados tras el paso de un ciclón, donde las parteras y las clínicas móviles garantizaron que se siguiera prestando atención prenatal. © UNFPA/Eldson Chagara

NACIONES UNIDAS, Nueva York – «Cuando una madre muere, su familia no solo pierde a uno de sus miembros, sino que pierde su centro», subrayó Kindness Ngoh, partera en Cox’s Bazar, Bangladesh.

Originaria de Camerún, la Sra. Ngoh ha sido desplegada en emergencias humanitarias en todo el mundo por el UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva. Desde Yemen hasta Sierra Leona, ha ayudado a mujeres a dar a luz en medio de conflictos, enfermedades y hambrunas. 

«Como partera, he aprendido que salvar la vida de una madre significa salvar mucho más que una vida» advirtió. «Más bien significa proteger a sus hijos de perder su primera fuente de amor, mantener unidas a las familias y preservar la fuerza y la esperanza de las comunidades».

Trágicamente, en promedio, más de 700 mujeres mueren cada día por causas relacionadas con el embarazo o el parto, y casi todas esas muertes son prevenibles. 

«Como partera, he comprobado que es posible tener un parto seguro», remarcó la Sra. Ngoh. «Cuando se apoya a las mujeres, cuando se empodera a las parteras y cuando los sistemas de salud funcionan, las madres sobreviven y las familias prosperan».

Este mes, más de la mitad de los países del mundo celebrarán el Día de la Madre; muchos países lo harán el próximo domingo. 

Para honrar a las madres de todo el mundo, les preguntamos a las parteras sobre los recuerdos que guardan tras ayudar a las mujeres a sobrevivir el camino hacia la maternidad, y les preguntamos cómo sería el mundo si ninguna mujer muriera al traer al mundo una nueva vida. 

Una madre con un pañuelo naranja y amarillo en la cabeza y una partera con una túnica rosada sonríen a un bebé recién nacido envuelto en una manta azu
La partera Kindness Ngoh, a la derecha, sostiene a un bebé recién nacido mientras atiende a la madre y a la criatura. © UNFPA 

Qué se pierde cuando muere una madre

Los investigadores saben desde hace tiempo que la muerte de una madre también aumenta en gran medida el riesgo de muerte de su bebé. Los niños que sobreviven tienen menos probabilidades de recibir una alimentación y una educación adecuadas y son más propensos a enfrentar la pobreza, con consecuencias que afectan a generaciones enteras. 

«Cuando muere una madre, sus hijos pierden a quien los cuida, las familias pierden la estabilidad y las comunidades pierden la esperanza», explicó la Sra. Ngoh. «La herida emocional es profunda, como también lo son las consecuencias prácticas: ¿quién alimentará al recién nacido, quién cuidará al hijo mayor, quién mantendrá a la familia y quién cargará con el dolor?»

Sin embargo, todavía no se han explorado a fondo los efectos sociales más amplios de la mortalidad materna. 

Las mujeres y niñas que mueren durante el embarazo y el parto tienen, por sí mismas, un enorme potencial para contribuir al mundo; no solo se pierde el amor de una madre, también se pierden sus ideas, su laboriosidad y su creatividad. «Para mí, la muerte materna nunca es solo un acontecimiento médico, sino la pérdida del futuro de una mujer, del ancla de una familia y de la esperanza de una comunidad», explicó la Sra. Ngoh.

 Una mujer acostada en una cama de hospital junto a un bebé envuelto en una gruesa manta gris
Todas las mujeres merecen la atención que necesitan para sobrevivir al embarazo y el parto. Anastasia sonríe acostada con su hijo recién nacido en Chisinau, Moldova. © UNFPA/Siegfried Modola 

Con suma frecuencia, las madres que mueren son todavía niñas y tienen toda una vida por vivir, enfatizó Elestina Yvonne Phuka, una partera de Malawi que ahora trabaja con el UNFPA en Cox’s Bazar. 

«Mi compañera de clase en la secundaria [era] brillante, llena de sueños y preciosa. Todo el mundo pensaba que tenía un futuro brillante por delante», rememoró la Sra. Phuka.Sin embargo, murió después de casarse y quedar embarazada a los 16 años. «Una joven con tanto potencial se fue antes de que tuviera la oportunidad de vivir realmente su vida”.

La historia está llena de promesas de mujeres y niñas que se fueron demasiado pronto: Mary Wollstonecraft, filósofa inglesa defensora de los derechos de las mujeres, murió tras dar a luz en 1797. Cristina Farfán, defensora de la educación de las mujeres y del periodismo en México, murió en el parto en 1880. Raden Adjeng Kartini, defensora de la educación y de los derechos de las mujeres y heroína nacional de Indonesia, falleció después de dar a luz en 1904. 

No obstante, estas muertes prevenibles se siguen produciendo: Grace Kaudha, legisladora ugandesa, murió en 2017 tras sufrir complicaciones en el embarazo, en tanto que Tori Bowie, medallista de oro olímpica, falleció de complicaciones causadas por el parto en 2023 en los Estados Unidos. 

Se calcula que cada año se producen 260.000 muertes maternas , más del 60 % de ellas en países que enfrentan crisis o fragilidad. Sin embargo, incluso en los países ricos y de ingresos medios estas muertes son sumamente frecuentes. Entre 2000 y 2023, la mortalidad materna disminuyó en un 40 % a nivel mundial, pero aumentó en 16 países. Dicho crecimiento fue más notable en los siguientes cuatro países: la República Bolivariana de Venezuela, la República Dominicana, Jamaica y los Estados Unidos.

Revertir la tendencia

En realidad no tiene por qué ser así. La Sra. Ngoh y otras parteras hablaron de su determinación de ayudar a todas las mujeres a recibir cuidados vitales durante el embarazo y el parto. Saben que es posible porque atienden a las mujeres y niñas más vulnerables. 

Noor Hadi, partera en Yemen, recordó haber conocido a Wijdan, una niña casada de 16 años, desnutrida, desplazada y a punto de dar a luz. «Era apenas una niña», se lamentó la Sra. Hadi. «Estaba muy asustada».

«No pensé que sobreviviría», admitió Wijdan al UNFPA, después de su angustioso parto, «pero gracias a la partera, lo logré». 

La partera Elena Estela Santiago Raimundo afirmó sentirse inspirada al ayudar a las más necesitadas, incluidas las mujeres y niñas que luchan contra las normas patriarcales. «Es el hombre quien decide si la mujer va o no a una consulta [prenatal]», se lamentó. «La desigualdad de género implica que las mujeres no tienen derecho a buscar atención médica».

Muchas se las arreglan con recursos limitados. Goitom Assefa, partera en Etiopía, describió cómo son los partos en medio del reciente conflicto del país: «Ayudamos a 115 mujeres a dar a luz de forma segura en condiciones difíciles, a menudo usando bolsas de plástico en lugar de guantes y sin oxitocina para evitar el sangrado excesivo». 

Una mujer con un pañuelo morado en la cabeza sostiene a su niño pequeño con vestimenta estampada en blanco y negro. Ambos sonríen
Mariama, en Togo, temía no sobrevivir al parto, pero gracias al apoyo de la partera Boame Mone, ella y su hijo están sanos y salvos. © UNFPA/Miléquêm Diarassouba 

Sin embargo, todas las parteras se mostraron convencidas de que, con el apoyo adecuado, se puede salvar la vida de las madres. 

«Podemos revertir la tendencia», aseguró Boame Mone, partera en el norte de Togo. El UNFPA y Takeda Pharmaceuticals apoyan su centro de salud con capacitación a través de la asociación mundial “2 horas para la vida”. «Manejamos embarazos de alto riesgo, actuamos rápidamente y salvamos vidas aquí mismo», manifestó.

Un mundo posible

«Recuerdo a mujeres que tenían sueños que iban mucho más allá de la sala de partos», comentó la Sra. Ngoh. «Mujeres que cuidaban a familias enteras, madres que dirigían pequeños negocios, jóvenes estudiantes, niñas adolescentes que querían regresar a la escuela y madres que simplemente querían cargar a sus bebés y volver a casa de forma segura». 

Al igual que las filósofas, las defensoras y las dirigentes anteriores a ellas, estas mujeres y niñas tienen mucho que ofrecer. «Si ninguna madre muriera durante el embarazo o el parto, el mundo sería más humano, más fuerte y más igualitario», enfatizó la Sra. Ngoh. 

«Más niños crecerían con sus madres dándoles amor. Más familias permanecerían unidas. Más mujeres vivirían para cumplir sus sueños, criar a sus hijos, dirigir sus comunidades y contribuir a la sociedad».

«El mundo sería más completo, más estable”, agregó la Sra. Phuka, «y reinaría una felicidad más profunda».

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