DISTRITO DE BANDARBAN, Bangladesh – «Cuando el agua de las inundaciones entró en nuestra casa, nos quedamos aislados durante dos días. Ya no podíamos aguantar más, por lo que llegamos a este refugio en bote», explicó Laila Begum, una mujer embarazada de 23 años y madre de dos hijos de Shador, en el distrito de Bandarban, en Bangladesh. «Ya llevamos casi una semana viviendo aquí».
Para aquellas personas obligadas a huir de la emergencia por las crecientes inundaciones en el sureste de Bangladesh, una escuela local se ha convertido rápidamente en un refugio. «No pudimos traer nada con nosotros. Nos fuimos solo con la ropa que llevábamos puesta», le contó Laila al UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva.
«Hasta mis hijos han estado estos días con la ropa mojada».
Semanas de fuertes lluvias han causado inundaciones y deslizamientos de tierra y provocado una grave emergencia de monzones en las divisiones de Chittagong, Mymensingh y Sylhet. Más de 1,1 millones de personas se han visto afectadas hasta la fecha y casi 40.000 han sido desplazadas de sus hogares.
«Estoy embarazada; es extremadamente difícil vivir en estas condiciones en un refugio» – Laila Begum
Se ha informado de daños significativos en los sistemas de abastecimiento de agua y en las infraestructuras públicas, incluyendo carreteras y puentes clave, lo que ha cortado el acceso a la atención esencial en materia de salud reproductiva y materna para muchas comunidades.
Además de la incertidumbre que conlleva la vida en el refugio, la salud de Laila ha hecho que la situación sea aún más difícil.
«Estoy embarazada. Tengo dolores muy fuertes en el abdomen, las caderas y la parte baja de la espalda», declaró. «Y también tengo un tumor. Aunque aquí se realizan controles básicos, necesito tratamiento por parte de un especialista; es extremadamente difícil vivir en estas condiciones en un refugio».
El refugio no proporciona desayuno y el almuerzo y la cena suelen consistir en khichuri, un plato de arroz y lentejas. Aunque esto ayuda a las familias a sobrevivir, no es suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales de casi 14.000 mujeres embarazadas afectadas por la crisis.
Las mujeres y niñas corren un mayor riesgo
Los distritos más afectados son Chattogram y Cox’s Bazar que, además, alberga el asentamiento de refugiados más grande y densamente poblado del mundo. En los campamentos de Cox’s Bazar, las fuertes lluvias han saturado las frágiles laderas y las inundaciones repentinas y los deslizamientos de tierra han dañado más de 5.000 refugios.
«A veces nosotros mismos pasamos hambre, pero aún así alimentamos a nuestras hijas y las criamos bien» – Laila Begum
Mantener el acceso a los servicios esenciales, incluyendo la atención sanitaria y la educación, puede ser casi imposible para las personas atrapadas en una crisis humanitaria.
La hija mayor de Laila tiene siete años, mientras que la más pequeña tiene apenas un año y medio. Antes de las inundaciones, Laila cuidaba del hogar mientras su esposo trabajaba como jornalero y albañil. A pesar de las graves dificultades económicas, inscribieron a su hija mayor en una madrasa porque Laila sueña con darle a sus hijas una educación y, por lo tanto, un futuro mejor.
«Estamos pasando por tiempos muy difíciles», confesó. «A veces nosotros mismos pasamos hambre, pero aún así alimentamos a nuestras hijas y las criamos bien».
Pero ahora su hija está faltando a la escuela debido a las inundaciones. La familia no posee tierras, lo que les impide cultivar y les priva de su única fuente de ingresos.
Condiciones de aislamiento y hacinamiento
Las inundaciones también han aumentado el riesgo de sufrir violencia de género para las mujeres y niñas, incluyendo la explotación sexual, la coacción y el abuso. También se ha informado de que las continuas interrupciones en los medios de subsistencia están agravando el estrés en los hogares, lo que provoca más casos de violencia de pareja.
Los refugios de emergencia tienden a estar ubicados lejos de las comunidades en las laderas y carecen de la privacidad adecuada. Laila explicó que los baños compartidos, que a menudo cuentan con condiciones insalubres y carecen de agua corriente, no tienen inodoros separados para mujeres y hombres y que la iluminación es muy pobre.
«En cuanto cae la noche, mi miedo aumenta porque no hay electricidad», confesó. «Todo se vuelve oscuro. Hay muchas personas aquí, es un espacio abierto, y hay muchos hombres desconocidos alrededor».
«Me preocupo constantemente por mis hijas, y también temo por mi propia seguridad».
Una respuesta integral
El UNFPA presta apoyo a 14 centros de salud en los distritos de Bandarban y Kagrachari mediante el despliegue de parteras, la derivación a servicios especializados y la distribución de suministros esenciales de higiene, sanitarios y para bebés. En un centro de atención integral ante crisis apoyado por el UNFPA, trabajadores sociales capacitados brindan primeros auxilios psicosociales a sobrevivientes de violencia de género a pesar de las difíciles condiciones operativas.
«Me preocupo constantemente por mis hijas, y también temo por mi propia seguridad» – Laila Begum
En el caso de Laila, el UNFPA le está proporcionando atención materna y derivaciones para que se pueda someter a la cirugía que necesita para tratar su tumor. Se siente aliviada de no tener que preocuparse más por acceder a estos servicios de salud esenciales y también recibirá un kit para bebés que la ayudará a prepararse para la llegada segura y el cuidado de su recién nacido.
«Somos afortunados de tener un techo sobre nuestras cabezas.Pero, como mujer embarazada, necesito poder descansar bien», le comentó al UNFPA. «Una cama cómoda marcaría una gran diferencia. Si hubiera suficiente comida, me sentiría más tranquila. Y si hubiera electricidad por la noche, no tendría tanto miedo por mis hijas en la oscuridad».
Gracias a la financiación de los Gobiernos de Australia y Japón, el UNFPA y sus asociados están movilizando suministros de higiene menstrual y kits sanitarios y para bebés, desplegando parteras y apoyando unidades móviles para mantener el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva para las mujeres y niñas en respuesta a la emergencia.