La igualdad de género es el principio según el cual todas las personas son libres de desarrollar sus capacidades y tomar decisiones sobre su vida sin las limitaciones que imponen las normas de género, los estereotipos o los prejuicios. Refleja una sociedad que valora por igual los diversos roles y contribuciones de las mujeres y los hombres, garantizando que los derechos y las oportunidades no se vean influenciados por el género.
La igualdad de género es un derecho humano, además de un requisito para impulsar el desarrollo sostenible y reducir la pobreza, creando un mundo en el que todas y todos puedan prosperar.
Esto es especialmente importante en un mundo que se enfrenta al cambio climático y a conflictos y crisis humanitarias cada vez más graves que afectan de manera desproporcionada a las mujeres y las niñas.
Durante décadas, el UNFPA ha trabajado para promover la igualdad de género defendiendo los derechos de las mujeres y las niñas, impulsando reformas legislativas y políticas y la recopilación de datos con perspectiva de género, así como apoyando iniciativas destinadas a mejorar la salud de las mujeres y niñas y a ampliar sus opciones en la vida.
Haz clic en una sección para obtener más información
Haz clic en una sección para obtener más información
Empoderamiento de las mujeres y las niñas
Las mujeres empoderadas contribuyen a la salud y la productividad de familias y comunidades enteras y mejoran las perspectivas para la siguiente generación. Sin embargo, a pesar de que las pruebas no dejan lugar a dudas sobre el papel fundamental del empoderamiento de las mujeres a la hora de hacer realidad los derechos humanos, reducir la pobreza, promover el desarrollo y abordar los desafíos más apremiantes del planeta, la igualdad de género se ve cada vez más amenazada por un retroceso concertado y su consecución sigue siendo una promesa incumplida.
Si bien la realidad de la desigualdad de género varía significativamente según el país y el contexto, a nivel mundial las mujeres y las niñas siguen teniendo muchas más probabilidades que los hombres y los niños de ser pobres y analfabetas. Se enfrentan a barreras sistémicas que les impiden participar plenamente en la sociedad, a pesar de que varios acuerdos internacionales reconocen su igualdad de derechos. Sin embargo, estas desigualdades no se viven de manera uniforme: las desventajas suelen agravarse para quienes sufren otras formas de discriminación, por ejemplo, por motivos de raza, etnicidad, discapacidad, orientación sexual o condición de refugiado. Las mujeres y las niñas tienen menos acceso a la propiedad, al crédito financiero, a la capacitación y a las oportunidades de empleo. Además, tienen muchas menos probabilidades que los hombres de tener una vida política activa y muchísimas más de ser víctimas de violencia de género.
La igualdad de género solo se logrará cuando las mujeres y los hombres gocen de las mismas oportunidades, derechos y obligaciones en todas las esferas de la vida. Eso significa compartir a partes iguales la distribución del poder y la influencia, la independencia económica, la educación, el acceso a la sanidad y la realización de sus aspiraciones personales. Cuando las mujeres están empoderadas, toda su familia y las generaciones futuras se benefician.

Adopción de medidas
Décadas de trabajo en materia de igualdad de género han demostrado cómo la transformación de las normas y estructuras discriminatorias arraigadas desde hace mucho tiempo y aparentemente insuperables puede empoderar a las mujeres y las niñas y permitirles ejercer sus derechos humanos sin miedo a la violencia o las represalias. Pero, para lograrlo, el cambio debe producirse a todos los niveles, desde el estructural hasta el individual.
Las mujeres y las adolescentes requieren de más capacidad de actuación, elección y acceso para tener más autonomía corporal y poder tomar decisiones sobre su salud y sus derechos sexuales y reproductivos. Cuando pueden vivir sin discriminación ni violencia y perseguir sus objetivos, ejercen su capacidad de actuación. Cuando tienen el poder de elegir, pueden tomar sus propias decisiones sobre su vida y su cuerpo. Cuando tienen acceso a servicios adecuados, asequibles y de calidad, sobreviven y prosperan.
El UNFPA apoya estos esfuerzos mediante la identificación de vías hacia la igualdad de género que mejoren y aceleren la capacidad de actuación, elección y acceso, tal y como se describe en su estrategia de género. Asimismo, el UNFPA emplea los Enfoques Transformadores de Género y un Enfoque Basado en los Derechos Humanos como la base de todos sus programas, los cuales son fundamentales para alcanzar los resultados previstos en el Plan Estratégico del UNFPA 2026-2029.
Temas principales
Para abordar la desigualdad de género es necesario contar con intervenciones estratégicas en todos los niveles de programación y formulación de políticas. Entre los temas principales se incluyen los siguientes:
Salud y derechos sexuales y reproductivos: La capacidad de las mujeres de controlar su propia fecundidad es fundamental para su empoderamiento e igualdad. Cuando una mujer es capaz de planificar su familia, también podrá planificar el resto de su vida. La protección y promoción de sus derechos reproductivos, incluido el derecho a decidir la cantidad de hijos que desea tener, cuándo tenerlos y con qué espaciamiento, es fundamental a fin de garantizar su libertad para participar de forma más plena y equitativa en la sociedad. Cada dos minutos muere una mujer durante el embarazo o el parto. La falta de información, servicios y condiciones que ayuden a las mujeres a proteger su salud reproductiva constituye una discriminación por razón de género y una violación de los derechos humanos a la salud y a la vida.
Violencia de género: Se trata de una de las violaciones de los derechos humanos más generalizadas a nivel mundial que se manifiesta en todos los sectores y sistemas y se intensifica durante las crisis. Su eliminación es fundamental para lograr la igualdad de género. El UNFPA da prioridad a poner fin a todas las formas de violencia de género, incluidas las prácticas nocivas de la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil. La única manera de garantizar que las mujeres y las niñas puedan vivir con dignidad y ejercer su plena capacidad de actuación es asegurar que vivan libres de violencia y coacción.
Abordar las normas sociales y de género: Adoptar un enfoque transformador en materia de género en la programación del UNFPA implica desafiar la desigualdad de género transformando las normas, roles y relaciones de género nocivas, al tiempo que se trabaja para redistribuir los recursos de forma más equitativa. Para comprender mejor las prácticas y actitudes de hombres y mujeres en relación con la igualdad de género, el UNFPA y Equimondo publicaron el mayor estudio mundial jamás realizado sobre hombres, masculinidades e igualdad de género, con el objetivo de informar, impulsar y supervisar los avances, en particular a nivel de las políticas gubernamentales.
Empoderamiento económico: En gran parte, sigue sin reconocerse el vínculo entre el desarrollo económico y el respeto a la autonomía corporal, la ambición, el tiempo y la contribución de las mujeres; para las mujeres y las niñas que enfrentan formas entrecruzadas de discriminación y marginación, la discriminación no hace más que intensificarse. La participación de las mujeres en la economía formal sigue siendo limitada y a menudo cobran menos que los hombres. Su trabajo de cuidados también está infravalorado: no hay ningún país en el mundo en el que la contribución de los hombres al trabajo de cuidados no remunerado o al trabajo reproductivo sea igual a la de las mujeres; una carga que se refleja en la brecha de género de la participación en la fuerza laboral y que se acentúa con la maternidad y paternidad.
Cuando la salud de las mujeres, el tamaño de la familia, el espaciamiento de los hijos y las circunstancias económicas están equilibradas y planificadas, las mujeres pueden gestionar mejor la prestación de cuidados y el empleo. El resultado es una mayor capacidad de actuación, bienestar y capital humano disponible. Este equilibrio puede facilitarse mediante una serie de intervenciones públicas y privadas, como un mayor reparto del trabajo reproductivo y de cuidados en el hogar y unas políticas sanitarias y de protección social con mayor perspectiva de género.
Empoderamiento educativo: Aproximadamente dos tercios de la población adulta analfabeta en todo el mundo son mujeres. Las carencias educativas limitan gravemente el acceso de las mujeres a la información y a las oportunidades. Por el contrario, mejorar la educación de las mujeres y las niñas beneficia tanto a ellas mismas a nivel individual como a las generaciones futuras. Niveles más altos de formación en mujeres se asocian estrechamente a una menor tasa de mortalidad infantil y a mejores resultados para sus hijos.
Empoderamiento político: No se puede lograr la igualdad de género sin el apoyo y la exigencia de cumplimiento por parte de las instituciones. No obstante, todavía son muchas las instituciones sociales y judiciales que no garantizan la igualdad de las mujeres en materia de derechos jurídicos básicos y derechos humanos, de acceso a los recursos o de control de estos, de empleo o ingresos, o de participación social o política. Los hombres siguen ocupando la mayoría de los cargos con responsabilidad política o judicial; en todo el mundo, solo el 27,5 % de los parlamentarios son mujeres. Además, las leyes contra la violencia doméstica a menudo no se aplican a favor de las mujeres.
Inversión en las y los jóvenes y las adolescentes: La generación de jóvenes más numerosa de la historia representa una oportunidad sin precedentes para el progreso, siempre y cuando se les empodere para que alcancen su potencial. El UNFPA se compromete a invertir en las adolescentes y las y los jóvenes para garantizar que tengan acceso a información precisa y a servicios de calidad. Esto incluye una educación sexual integral y oportunidades para una participación y un liderazgo significativos. Guiado por los Principios Fundamentales de las Naciones Unidas para la Participación Significativa de las Personas Jóvenes, el UNFPA integra a las personas jóvenes como coarquitectos activos de su propio futuro, asegurando que las soluciones impulsadas por las y los jóvenes en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos sean los motores centrales del camino hacia 2030.
Datos con perspectiva de género, rendición de cuentas y financiación: Para lograr unos avances sostenidos en materia de igualdad de género se necesita algo más que políticas; se requiere rendición de cuentas. El UNFPA promueve la recopilación y el uso de datos desglosados por edad, sexo y situación de discapacidad para dar seguimiento preciso de los avances, poner de manifiesto las desigualdades y orientar la asignación de recursos. El UNFPA trabaja para garantizar que los presupuestos nacionales y los flujos de ayuda tengan una perspectiva de género, maximizando así el impacto y la sostenibilidad de todos los esfuerzos humanitarios y de desarrollo.
Actualizado el 17 de junio de 2026