Si bien la población mundial seguirá creciendo durante los próximos decenios, la tendencia mundial oculta una diversidad demográfica significativa entre los distintos países.
Por un lado, hay países con una fecundidad y un crecimiento demográfico relativamente elevados, mientras que, por el otro, hay cada vez más países con un crecimiento lento, sin crecimiento o con un crecimiento demográfico negativo. Aunque algunos de los primeros países están preocupados por su capacidad para garantizar la educación universal y el empleo formal para una gran cohorte de jóvenes, a estos últimos les preocupa a menudo la posible escasez de mano de obra, la insostenibilidad de las pensiones y el aumento de los costos de la atención sanitaria asociados al envejecimiento de la población.
En resumen, los cambios demográficos tienen implicaciones de gran alcance para muchos objetivos de desarrollo: el crecimiento económico, las políticas fiscales, la deuda pública, la pobreza, la desigualdad, el trabajo, la protección social, la educación, la salud, el agua, el saneamiento, el transporte, la vivienda, el medio ambiente y el clima, entre otros. Es imperativo que los países integren sistemáticamente las estimaciones y proyecciones demográficas en su planificación estratégica, a fin de garantizar la resiliencia demográfica y el desarrollo sostenible.
Al mismo tiempo, el mundo se encuentra en medio de una emergencia mundial de datos en la que la sostenibilidad del propio sistema mundial de datos está amenazada, ya que muchas encuestas que carecen de financiación fiable, a lo que se suman sistemas administrativos (como los sistemas de registro civil) que evolucionan en muchos países. Los sistemas de datos integrados y centrados en las personas desempeñan un papel fundamental en el avance de las políticas y programas de población capaces de ampliar los derechos y las opciones de las personas en un mundo cambiante.
El UNFPA y sus asociados están organizando un acto paralelo al 59º período de sesiones de la Comisión de Población y Desarrollo, en el que se examinan estos cambios demográficos junto con la actual emergencia mundial de datos, y se pone de relieve la necesidad de que los países se preparen para las realidades demográficas futuras y aumenten la resiliencia.