En las zonas de conflicto de todo el mundo se está librando una guerra contra los trabajadores humanitarios, los centros de salud y el personal médico, y todo ello con total impunidad. Desde parteras y médicos hasta conductores de ambulancias y equipos de respuesta inicial, los vitales trabajadores humanitarios y sanitarios están siendo asesinados, heridos y detenidos mientras cumplen con su deber. Unos 1.000 trabajadores de la salud han sido asesinados en los últimos tres años, mientras que 350 trabajadores humanitarios fueron asesinados solo en 2025, la segunda cifra más alta jamás registrada.
Las zonas de conflicto ya son de por sí entornos de alto riesgo para las mujeres y las niñas, ya que la violencia sexual se utiliza con suma frecuencia como arma de guerra. Los ataques contra los servicios e infraestructuras humanitarios y de protección privan a las y los sobrevivientes incluso de la atención sanitaria más básica, incluido el tratamiento y el apoyo psicosocial posteriores a una violación . La violencia contra el personal y los centros de salud, incluidas las salas de maternidad, deja a las mujeres embarazadas sin acceso a atención obstétrica especializada, lo que aumenta el riesgo de que el parto se convierta en una emergencia potencialmente mortal.
Los ataques deliberados contra la atención sanitaria constituyen una violación del derecho internacional humanitario. Los líderes mundiales deben dar prioridad a la protección de los trabajadores humanitarios, los centros de salud, los trabajadores sanitarios y las personas a las que atienden, tomar medidas para detener los ataques contra la asistencia humanitaria y la atención médica, y poner fin a la impunidad de los perpetradores.
Al conmemorar el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, el UNFPA trabaja para brindar a las mujeres y niñas atención vital en materia de salud sexual y reproductiva, así como servicios de prevención frente a la violencia de género en todo el mundo. Puedes obtener más información aquí.