Crisis en Oriente Medio

A medida que se agrava la crisis humanitaria en todo Oriente Medio, decenas de miles de personas han fallecido, han resultado heridas o se han visto desplazadas, siendo la población civil la más afectada. En medio de la destrucción generalizada, las instalaciones sanitarias y los trabajadores de la salud han sido objeto de ataques repetidos, lo cual pone aún más en peligro vidas humanas al tiempo que limita el acceso a servicios cruciales cuando más se necesitan.  

Se están produciendo desplazamientos masivos y repentinos en toda la región: los múltiples ataques contra Irán han desarraigado a millones de personas y más de 1,2 millones se han visto obligadas a abandonar sus hogares debido a la escalada de violencia en el Líbano, lo que se suma a las decenas de miles de personas ya desplazadas desde 2024. Muchas familias se guarecen en refugios superpoblados e improvisados con escasos servicios de salud, higiene o protección, mientras que otras acampan en las calles.

Decenas de miles de personas han huido a través de las fronteras de Irán a Afganistán y del Líbano a Siria, un país que todavía se está recuperando de 15 años de conflicto. En Jordania, que ya acoge a más de 400.000 personas refugiadas, solicitantes de asilo y apátridas, la guerra está intensificando la presión socioeconómica que sufre el país. Los países del Golfo también han sufrido ataques que han dañado las infraestructuras y han generado preocupación por las repercusiones inmediatas y a largo plazo sobre la población civil.  

En todos los países, las mujeres y niñas enfrentan consecuencias devastadoras para su salud, su seguridad y su futuro, ya que cientos de miles de ellas pierden el acceso a los servicios de respuesta a la violencia de género y a la atención médica. Las mujeres embarazadas y las nuevas madres son particularmente vulnerables, ya que las rutas marítimas y aéreas interrumpidas han retrasado el envío de suministros médicos y humanitarios cruciales dirigidos a las zonas afectadas por la crisis.

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El UNFPA está ampliando su capacidad operativa para cubrir las necesidades urgentes de las mujeres y las niñas, adaptando su enfoque a cada contexto. En los refugios superpoblados y en los asentamientos informales, el riesgo de violencia de género aumenta peligrosamente, incluyendo la explotación sexual, la coacción y el matrimonio infantil. El UNFPA está estableciendo espacios seguros, desplegando trabajadoras sociales y garantizando que las sobrevivientes tengan acceso a apoyo confidencial y vías de derivación. Como único organismo dedicado a garantizar la continuidad de los servicios de salud reproductiva, el UNFPA está desplegando equipos médicos móviles y parteras para atender a las mujeres que no reciben atención médica. Estos servicios son esenciales para prevenir las muertes maternas y neonatales en situaciones de crisis.

Ante el riesgo de desplazamientos transfronterizos a gran escala hacia Iraq, el UNFPA está colaborando estrechamente con el Gobierno y sus asociados para preparar una respuesta humanitaria oportuna, coordinada y con perspectiva de género. En Jordania, el UNFPA está trabajando para mitigar el riesgo de que se agraven las vulnerabilidades entre las grandes poblaciones de refugiados sirios y las comunidades de acogida, en un momento en que la financiación humanitaria se ha reducido considerablemente. En el Líbano, el UNFPA presta servicios de salud sexual y reproductiva y de respuesta a la violencia de género en refugios colectivos, así como mediante equipos móviles de salud y derivaciones a centros de atención primaria de salud. Y en Siria, el UNFPA está trabajando con asociados para ofrecer servicios de salud y protección a las comunidades desplazadas y de acogida.  

Actualizado el 1º de abril de 2026

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