Crisis en Oriente Medio
A medida que continúa la crisis humanitaria en todo el Oriente Medio, decenas de miles de personas han perdido la vida, han resultado heridas o se han visto desplazadas, siendo la población civil la más afectada. La destrucción de los centros de salud ha puesto aún más en peligro la vida de las personas al limitar el acceso a servicios cruciales cuando más se necesitan.
En el Líbano, a pesar de la reducción de las hostilidades tras los acuerdos de alto el fuego en abril, cientos de miles de personas siguen desplazadas, lo que se suma a las decenas de miles que ya se vieron obligadas a abandonar sus hogares debido al conflicto de 2024. Las familias siguen instaladas en refugios improvisados y hacinados, con escasos servicios de salud, higiene y protección. Si bien casi 650.000 personas han comenzado a regresar a sus zonas de origen, estas enfrentan grandes daños en las viviendas, la infraestructura y los servicios esenciales. Más de 450.000 personas han huido a Siria, la mayoría de ellas repatriadas a un país que aún se recupera de 15 años de conflicto.
Los ataques contra Irán han causado una destrucción devastadora y desplazamientos masivos en toda la región, lo que ha obligado a cientos de miles de personas a huir a otros países. En Jordania, que acoge a más de 400.000 personas refugiadas, solicitantes de asilo y apátridas, la guerra ha intensificado la presión socioeconómica. Los países del Golfo Pérsico también han sufrido ataques que han dañado la infraestructura y han suscitado preocupación por los impactos inmediatos y a largo plazo sobre la población civil.
En todos los países, las mujeres y las niñas enfrentan consecuencias devastadoras para su salud, su seguridad y su futuro. Las mujeres embarazadas y las nuevas madres son particularmente vulnerables, ya que la interrupción de las rutas marítimas y aéreas retrasan las entregas de suministros médicos y humanitarios cruciales en las zonas afectadas por la crisis. Solo en el Líbano, más de 390.000 mujeres en edad reproductiva se encuentran desplazadas actualmente, incluidas 16.000 mujeres embarazadas, muchas de ellas sin acceso a asistencia especializada en el parto ni atención obstétrica de emergencia. Más de 18 millones de mujeres y niñas en toda la región corren un mayor riesgo de sufrir violencia de género, ya que muchas pierden el acceso a servicios de respuesta a la violencia de género y a la atención médica.
El UNFPA está ampliando su capacidad operativa para cubrir las necesidades urgentes de las mujeres y las niñas, adaptando su enfoque a cada contexto. Como ejemplo, en los refugios superpoblados y en los asentamientos informales, el riesgo de sufrir violencia de género aumenta drásticamente, incluyendo la explotación sexual, la coacción y el matrimonio infantil. El UNFPA está creando espacios seguros, desplegando trabajadoras sociales y garantizando que las sobrevivientes tengan acceso a apoyo confidencial y vías de derivación. Como único organismo dedicado a garantizar la continuidad de los servicios de salud reproductiva, el UNFPA está desplegando equipos sanitarios móviles y parteras para atender a las mujeres que no reciben atención médica. Estos servicios son esenciales para prevenir las muertes maternas y neonatales en situaciones de crisis.
Actualizado el 21 de julio de 2026