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Demasiado asustada para confrontarlo
Megara


Tenía alrededor de veintiún años en ese momento, y viajaba en autobús con una amiga mía y su novio. Vi a un hombre grande con una camisa divertida que viajaba con nosotros, y mi mirada se fijó en él durante unos minutos mientras trataba de averiguar a qué personaje de dibujos animados me recordaba. Supongo que él interpretó que, de alguna manera, estaba interesada en él.


Cuando bajé del autobús en una estación abarrotada y traté de esquivar al gentío, sentí que alguien sujetaba firmemente mi muñeca desde atrás. Al darme la vuelta, vi que era el hombre del autobús y que estaba metiendo un pedazo de papel en mi mano apretada.

Logré liberar mi muñeca, soltar el papel y correr hacia mis amigos. Ellos también tenían miedo de enfrentarse a él, así que caminamos, pero notamos que él y un amigo suyo nos seguían. Continuamos caminando por la carretera, incluso pasamos la casa de mi amiga. Cuando decidieron dejar de acecharnos, habíamos caminado tan lejos de la casa de mi amiga que tuvimos que tomar un tuk-tuk de vuelta.


Fue una experiencia muy escalofriante para mí y, desde entonces, nunca establezco contacto visual con extraños en la calle y no me siento segura viajando en autobús.

Fotos © Eliza Hatch/Cheer Up Luv por UNFPA y Videos © Studio Zoo