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Lo estaba haciendo a propósito
Abhiramie


Normalmente no uso el transporte público por la noche, pero un día tuve que ir a Trincomalee con urgencia. En los autobuses públicos, no podemos evitar que los hombres se sienten a nuestro lado.

Ese día, un hombre se sentó a mi lado y comenzó a hacerme preguntas. Después de un tiempo, vi que estaba tratando de acercarse para tocarme. No reaccioné al instante porque quería estar segura de que me estaba acosando, y que no se acercaba a causa de la multitud.

Un rato después, supe que lo estaba haciendo a propósito. Le dije que dejara de tocarme, cosa que hizo. Luego, comenzó a dormir y se apoyó en mis hombros. Yo sabía que estaba fingiendo. Le dije que se moviera, pero él no cambió de posición.


Cuando el autobús se detuvo por un descanso, informé del problema al revisor. Como era un viaje de nueve horas, le pedí al revisor que cambiara a este hombre a otro asiento. La respuesta que obtuve del revisor del autobús fue: “Este es un autobús público. Si quiere viajar cómodamente, utilice su propio transporte”.

Cuando viajamos en autobús, especialmente de noche, las únicas personas en las que podemos confiar son el revisor y el conductor del autobús. Pero no estaban dispuestos a hacer nada.

Después de eso, dejé de usar el transporte público por la noche. El revisor no cumplió con su deber ese día. Debe saber que es responsable de la seguridad de sus pasajeros.


Somos reacias a hablar por temor de ser juzgadas por la sociedad. Sin embargo, al callar, estamos fomentando el acoso. Creo que deberíamos hablar sobre estos problemas. Nuestras voces deben ser escuchadas. Solo así será posible tomar medidas contra el acoso sexual.

Fotos © Eliza Hatch/Cheer Up Luv por UNFPA y Videos © Studio Zoo