LA CIUDAD POTENCIA A LAS MUJERES JÓVENES
bing potrait

Las niñas y mujeres jóvenes enfrentan muchos desafíos
en los entornos rurales, donde tienen menores recursos, posesiones y oportunidades de ingresos que los varones. Algunos de estos factores han impulsado a mujeres jóvenes como Shimu a migrar a zonas urbanas. Encuentran que la vida urbana ofrece mejores oportunidades económicas, les puede ayudar a escapar
de las normas de género restrictivas y las prácticas tradicionales, y a aumentar su sentimiento de autonomía
y control sobre sus vidas.

Las diferencias entre lo urbano y lo rural empiezan temprano en la vida. Una de las disparidades más visibles aparece en el acceso de las niñas a la educación. En los países en desarrollo, la asistencia a la escuela de las niñas rurales de 10 a 14 años es un 18,4 por ciento inferior a la de las niñas urbanas del mismo grupo de edad. Para las chicas de 15 a 19 años, la brecha es del 37,5 por ciento.(1) En el acceso a la educación de los varones también existe disparidad urbano-rural, pero es menos pronunciada. Las mayores desigualdades urbano-rurales en el acceso de las niñas a la escuela se encuentran en el Medio Oriente y en �frica Occidental y Central, con tasas de asistencia para chicas de 15 a 19 años que son, respectivamente, 54,6 y 46,9 por ciento menores.(2) En medios rurales, muchas niñas comienzan a trabajar desde muy jóvenes para ayudar al sostén de sus familias y, a menudo, esto provoca la interrupción de su educación.(3)

El matrimonio infantil está todavía muy extendido en muchas áreas rurales. Como Shimu comprobó, el matrimonio infantil pone en peligro las oportunidades de las niñas. Interrumpe su educación, viola sus derechos humanos y tiene graves consecuencias para su salud –especialmente su salud sexual y reproductiva.

En �frica sub-Sahariana y en Asia meridional alrededor de la mitad de las niñas campesinas de 18 años ya están casadas, casi el doble de la tasa de sus contrapartes urbanas.(4) En algunas regiones y países puede haber mayores disparidades según la edad. Por ejemplo, en la zona rural de la región de Amhara en Etiopía, una encuesta reveló que la mitad de las niñas se casaban antes de cumplir los 15 años, habitualmente con hombres bastante mayores. Una amplia mayoría de estas niñas no conocía previamente a sus maridos. Eran iniciadas sexualmente por la fuerza, a menudo
antes de su primera menstruación.(5)

Con frecuencia, las niñas huyen a las áreas urbanas para escapar de su destino. Una encuesta paralela en barrios precarios de Addis Abeba encontró que una de cada cuatro adolescentes mujeres migrantes de 10 a 19 años llegó a la ciudad para escapar al matrimonio precoz.(6) Este estudio encontró además que las niñas tienen otras razones para migrar a la ciudad, que incluyen la búsqueda de educación y trabajo. Con mucha frecuencia, estas niñas terminan atrapadas en las redes de pobreza de los barrios precarios. Aún en esas condiciones, muchas, como Shimu, ganan su propio dinero, lo que les da un grado de autonomía que no hubieran tenido en su aldea.

En Bangladesh, un estudio sobre chicas adolescentes que migraron de áreas rurales a urbanas buscando trabajo ha mostrado que el 31 por ciento estaba casada a la edad de 18 años, comparado con el 78 por ciento de sus pares rurales.(7) Hay varias razones por las que las mujeres jóvenes de áreas urbanas se casan más tarde. Las más importantes son la educación y la participación en la fuerza de trabajo, que les proporcionan una mejor posición social. Las mujeres jóvenes con autonomía sobre sus ingresos tienen más libertad para decidir cuándo y con quién se casan, y el momento, número e intervalo de sus hijos.

Sin embargo, las niñas y mujeres jóvenes de áreas urbanas todavía enfrentan muchos desafíos debido a su género. En muchas ciudades en desarrollo las mujeres jóvenes tienen más probabilidades de estar desempleadas que los jóvenes varones, lo que evidencia la discriminación de género en el acceso a la educación y las oportunidades de empleo.(8) Más mujeres jóvenes que varones se ven forzadas a buscar trabajo en el sector informal y a actividades de supervivencia por falta de educación y capacitación.(9) Muchas adolescentes llegan a ver sus cuerpos como una de sus escasas posesiones comercializables. Niñas empobrecidas que están solas o a cargo de familias afectadas por el VIH se ven frecuentemente presionadas a intercambiar sexo por regalos, dinero o refugio.

Biruh Tesfa –Futuro Brillante– es un programa para adolescentes pobres urbanas en riesgo de explotación y abuso en Addis Abeba, desarrollado por el Ministerio etíope de Juventud y Deportes y la Comisión de Juventud y Deportes de Addis Abeba, con asistencia técnica del Consejo de Población y apoyo de DFID, las Naciones Unidas y UNFPA. Implementado en un barrio precario de Addis Abeba, el proyecto se dirige a niñas de 10 a 19 años no escolarizadas, muchas de las cuales son migrantes que viven sin sus padres y otros familiares, que difícilmente puedan beneficiarse de otros programas. Biruh Tesfa provee a las adolescentes un espacio seguro para construir redes de apoyo con otras chicas y mujeres, y promueve la alfabetización funcional, conocimientos para la vida, aptitudes para desempeñar un oficio y educación sobre salud reproductiva.(10) El programa, actualmente con más de 600 participantes, la mitad de las cuales nunca había tenido ninguna escolaridad, ha sido bien recibido por la
comunidad.(11)

La educación es crucial para cambiar las actitudes y las conductas que perpetúan las desigualdades de género. La educación formal e informal, así como el apoyo y la orientación, pueden hacer contribuciones fundamentales para mejorar la salud, el bienestar y las oportunidades económicas de las niñas y mujeres jóvenes. Para las adolescentes, las intervenciones también deberían incluir la salud sexual y reproductiva y usar mecanismos que las capaciten para aplicar esos conocimientos en la práctica. Se necesitan acciones destinadas a los padres y las comunidades para elevar la conciencia de las necesidades y derechos de sus hijas, subrayando la importancia de retrasar el matrimonio y de mantener a las niñas en la escuela.