INTRODUCCIÓN

El mundo está experimentando la mayor ola de crecimiento urbano de su historia. Los 3.000 millones de habitantes de pueblos y ciudades de 2005 serán 1.800 millones más en 2030(1).

El crecimiento más rápido se dará en las áreas urbanas más pobres. Por ejemplo, la población de los barrios precarios de Dacca aumentó más de dos veces en una década,
pasando de 1,5 millones en 1996 a 3,4 millones en 2006.(2)

El grueso del crecimiento urbano proviene del incremento natural –más nacimientos que
muertes. Los pobres urbanos tienen tasas de fecundidad mayores que los demás residentes: las mujeres tienen menos educación y menos autonomía; saben poco sobre servicios de salud sexual y reproductiva y tienen escaso acceso a ellos.(3) La migración rural-urbana también contribuye al crecimiento urbano.

Los jóvenes menores de 25 años ya constituyen la mitad de la población urbana, y los jóvenes de familias pobres serán una parte importante de la ola urbanizadora. El futuro de las ciudades depende de lo que las ciudades hagan para ayudarlos, en particular a
ejercitar su derecho a la educación, la salud, el empleo y la participación ciudadana. Invertir en los jóvenes es crucial para terminar con generaciones de pobreza. Yes, especialmente, la clave para cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y reducir la pobreza a la mitad en 2015.

Los jóvenes en las ciudades hoy

La mayoría de los jóvenes urbanos nacieron en las ciudades. Otros llegan a las ciudades en buses atestados o trenes ruidosos, trayendo pocas pertenencias, grandes expectativas y las ansias de iniciar una vida mejor. Llegan con la esperanza de conseguir una buena educación, servicios de salud adecuados y empleos para elegir: un plan para escapar de las pobres condiciones de vida en que están atrapados sus padres.

Los centros urbanos atraen inversiones económicas y ofrecen alta concentración de empleos y servicios públicos. El poder político de los países está localizado en las capitales de distritos o de estados y la mayoría de las escuelas secundarias, instituciones de educación superior y centros de salud son mejores y más accesibles en las áreas urbanas. La gran disparidad en tasas de escolaridad entre los jóvenes urbanos y rurales ilustra la “ventaja urbana�: los chicos y las chicas rurales tienen, respectivamente, una tasa de escolaridad 26 y 38 por ciento menor que sus contrapartes urbanas.(4)

¿Una ilusión perdida?

A principios del siglo XXI, crecer en las ciudades sigue siendo la mejor receta para una vida sin pobreza, pero la ilusión delos jóvenes de dejar atrás la pobreza de sus padres se está perdiendo rápidamente. La ciudad ofrece mejores empleos, pero la vivienda, la educación, los servicios de salud y las oportunidades están distribuidos de forma desigual. La mayoría de los habitantes de los países más pobres, incluidos los jóvenes, tiene poco acceso a las comodidades de la vida urbana.

Aunque la escolarización es mayor en las ciudades que en las áreas rurales, muchos
jóvenes en áreas pobres, especialmente niñas, nunca empiezan la escuela o la abandonan antes de terminar el nivel secundario.

En los centros urbanos, los jóvenes se enfrentan con tasas de desempleo mayores que las de los adultos; sus trabajos suelen estar en el “sector informal�, donde son frecuentes víctimas de abuso y explotación.

La vivienda de los pobres urbanos tiene grandes posibilidades de encontrarse en barrios precarios – casas atestadas, zonas pobremente construidas con poca o ninguna infraestructura de calles asfaltadas, electricidad, gas, agua corriente o servicios sanitarios. En algunas ciudades, éste es la situación de más de la mitad de la población.(5) En la mayor parte de las ciudades africanas, por ejemplo, sólo el 10 por ciento de la población está conectada a una red cloacal. Muchos hombres y mujeres jóvenes crecen sintiendo su exclusión de las promesas de la vida en las ciudades.

La pobreza extrema, los conflictos familiares, la violencia y la desatención, el alcoholismo o el abuso de drogas en el hogar, la enfermedad o muerte de los padres, pueden llevar a los jóvenes a vivir solos. En algunos países una proporción importante de adolescentes urbanos no vive con sus padres, como por ejemplo el 30 por ciento de las jóvenes etíopes entre 10 y 14 años.(6) En Benín, el 14,3 por ciento de una muestra de niños de hasta 14 años en áreas urbanas vivía sin sus padres, aunque ambos estaban vivos, frente a un 8,9 por ciento de los niños rurales. Algunos niños viven en las calles.

Para los jóvenes criados en la pobreza, con educación, salud y vivienda de baja calidad y escasas perspectivas de un empleo fijo, todo puede terminar muy mal. Los jóvenes suelen ser los que toman riesgos, los que experimentan; constantemente se confrontan con la evidencia de su desigualdad y falta de oportunidades: autos de lujo en las calles,
casas bonitas en barrios seguros, estilos de vida opulentos retratados en los medios de comunicación de masase Internet. La exclusión puede conducir al crímen y la violencia.

Muchas mujeres jóvenes dejan sus aldeas para evitar los matrimonios demasiado tempranos o el abandono escolar precoz. Pero la vida en los barrios precarios puede ser particularmente peligrosa para las chicas jóvenes. Una extendida discriminación de género las pone en riesgo de explotación sexual y de violencia. La pobreza puede forzarlas a largas horas de trabajo en lugares inseguros de los que deben regresar solas en la oscuridad de calles peligrosas. Como no tienen los conocimientos o el poder para
protegerse, y los servicios de salud con que cuentan son escasos, corren gran riesgo de sufrir embarazos no deseados y partos sin cuidados apropiados. Muchas madres
solteras adolescentes no tienen apoyo de sus familias o de los padres de sus hijos.
Algunas deben recurrir al trabajo sexual para sobrevivir.

Signos positivos

La creación de casas de acogida para mujeres jóvenes y adolescentes puede ayudar a
convertir la vida urbana en una experiencia positiva donde pueden encontrar autonomía, acceso a recursos y control de sí mismas.

Por su diseño, la ciudad acerca más a la gente. La cultura urbana joven agrega música, baile y deportes, inspirados en temas globales y locales. Las tecnologías de la información y la comunicación, como Internet y los teléfonos celulares, generan conexiones entre gente joven, un fenómeno principalmente urbano. Estas tecnologías
han cambiado el modo en que la gente joven se relaciona, han difundido pautas globales de consumo y han creado nuevos niveles de comunicación, incluyendo nuevas relaciones intercontinentales, entre los jóvenes.

El futuro de los jóvenes en las ciudades

El futuro de las ciudades depende del futuro de los jóvenes. En particular, depende de lo que los responsables de las politicas públicas puedan hacer para ayudar a los jóvenes a que rompan el ciclo de pobreza. Esto a su vez depende de la capacidad para comprometer a los jóvenes en la toma de las decisiones que los afectan. Este informe llama la atención sobre algunos desafíos y posibilidades, y sugiere acciones que los ayudarán a vivir a la altura de sus potencialidades.

La ola de crecimiento urbano y el consecuente incremento en la oferta de fuerza de trabajo tienen el potencial de estimular el crecimiento económico – si los gobiernos nacionales y municipales de los países en vías de desarrollo pueden mejorar la gobernabilidad y desarrollar la capacidad institucional de proveer infraestructuras
y servicios. Los servicios incluyen acceso universal a la educación y el cuidado de la
salud, elementos esenciales en la formación del capital humano.

Los gobiernos deben llevar adelante cuatro acciones clave en los próximos 25 años para adecuarse al cambio, reducir la pobreza y crear un entorno estable para la participación
activa de los jóvenes en la transformación urbana:

• apoyar la permanencia de los jóvenes en la escuela, para que estén mejor educados y tengan acceso a las innovaciones tecnológicas, la información y las habilidades necesarias para insertarse en los cambiantes mercados laborales;

• apoyar la capacidad de los jóvenes para ejercer sus derechos a la salud, incluida la salud sexual y reproductiva, así pueden mantenerse saludables y libres de enfermedades transmitidas sexualmente y de infecciones por VIH, prevenir el embarazo temprano, aplazar la formación de sus familias hasta estar preparados, y tener a sus hijos con suficientes garantías de atención.

• atraer nuevas inversiones hacia las ciudades para que se creen empleos y se ofrezca a los jóvenes cierta seguridad económica antes de formar sus familias.

• alentar las organizaciones de jóvenes para facilitar su liderazgo y participación en la toma de decisiones locales y su actuación como una fuerza positiva para una mejor gobernabilidad.

Como dice el informe sobre el Estado de la Población Mundial del UNFPA, las batallas por los Objetivos de Desarrollo del Milenio se están librando en las ciudades de los países en desarrollo. Los jóvenes estarán en primera línea. El éxito depende de la medida en que las ciudades, los países y la comunidad internacional puedan darles apoyo y fortaleza.