Compromiso cívico de la juventud y participación comunitaria
bing potrait

Las convenciones y acuerdos internacionales han consagrado un conjunto de derechos humanos, responsabilidades del estado y principios de gobernabilidad democrática. Algunos -como la Convención de los Derechos del Niño; el Progarma de Acción de la Conferencia internacional de Población y Desarrollo; el Programa Mundial de Acción para la Juventud y la Declaración de Vancouver sobre los Asentamientos Humanos- han buscado establecer los derechos de los jóvenes y crear las condiciones en que puedan ser ejercidos. Estos derechos incluyen el derecho a una vivienda adecuada, el derecho a un medio ambiente sano, el derecho a la educación y la atención de la salud y el derecho a servicios básicos, como saneamiento y agua potable. La libertad de expresión y asociación y la participación en las decisiones que afectan su vida también son parte de los derechos humanos de los jóvenes.

A pesar de las convenciones y acuerdos internacionales, en muchos países, los derechos de los jóvenes no han pasado del papel a la práctica. Gran cantidad de jóvenes sigue viviendo en malas condiciones, sin acceso a servicios sociales básicos, subsistiendo. La pobreza excluye a muchos jóvenes de la participación cívica. No tienen acceso a los foros de toma de decisiones ni son reconocidos como asociados en los procesos en los que se llega a tomarlas.

Las oportunidades de participación son importantes, tanto para el desarrollo y socialización de los individuos, como para la estabilidad política y económica de la sociedad en su conjunto. La participación asegura la sustentabilidad y la fuerza de la democracia.(1) La experiencia ciudadana y la participación comunitaria de los jóvenes influyen en el alcance y la calidad de su participación cívica durante toda su vida.(2)

Algunas investigaciones sugieren que hoy es más probable que participe en organizaciones comunitarias la gente joven que los adultos mayores.(3) En algunos
países de bajos ingresos, como China, India y Nigeria, hay evidencia del mayor interés cívico y político de los jóvenes(4), aunque las oportunidades para el compromiso público son generalmente mayores para la juventud urbana que para sus contrapartes rurales, y para los educados y los que cuentan con más recursos. Con la expansión mundial de las tecnologías de la información y la comunicación, nuevas formas de ocupación llegan más allá de las fronteras locales y nacionales. Muchos jóvenes tienen acceso a Internet
a través de las escuelas, cibercafés o computadoras personales y se conectan con sus pares de todo el mundo en foros comunitarios online, donde pueden encontrar información e inspiración e involucrarse en sus comunidades locales y globales.

La ciudadanía activa estimula la acción colectiva, que a su vez genera servicios públicos mejor enfocados hacia sus destinatarios y más efectivos. En el nivel local, la participación comunitaria ha sido particularmente efectiva en administrar bienes públicos como el suministro de agua, sanidad, caminos, escuelas y servicios de salud.(5)

La historia de Geeta muestra que la ciudadanía activa y la participación comunitaria pueden potenciar a grupos previamente excluidos y ofrecer oportunidades de bienestar personal y mejores condiciones de vida. En un número creciente de países, federaciones como Mahila Milan, formadas por los mismos pobres urbanos, están demostrando nuevos programas costo-efectivos, que transforman las vidas de miles de sus miembros.(6)
Muchas de sus iniciativas recuperan sus costos, y los beneficios se transfieren a nuevos programas.(7) En muchos asentamientos urbanos los jóvenes están jugando un papel clave en la conducción de estas iniciativas. Los jóvenes tienden también a liderar las protestas cuando burócratas o empresarios tratan de eliminar los barrios precarios sin dar alojamiento alternativo a los residentes.

Las disparidades de género en los niveles de participación pública existen todavía en muchos países. Las jóvenes tienen con frecuencia menos oportunidades de participar y ejercer sus derechos cívicos que los varones. Entre los habitantes de favelas en Rio de Janeiro, los varones aventajan significativamente a las chicas en todas las dimensiones de ciudadanía: participación política, membresía en organizaciones cívicas o comunitarias (excepto iglesias), relación con las agencias gubernamentales, posesión de documentos legales oficiales.(8) En muchas sociedades hay diferencias de género significativas y persistentes en la capacidad de poseer, heredar o adquirir propiedades, un atributo decisivo no sólo para la seguridad y prosperidad económica, sino también para las relaciones de poder doméstico, el status social y la sensación individual de ser un agente activo.(9)

Iniciativas municipales exitosas en toda Latinoamérica han demostrado que la consulta activa con los jóvenes ayuda a desarrollar soluciones para sus problemas.(10) Karachi en Pakistán, Ciudad del Cabo en Sudáfrica y otras ciudades han implicado a los jóvenes habitantes de barrios precarios en el estudio, documentación y mapeo de sus comunidades urbanas, generando datos esenciales e información para las autoridades
de la ciudad. Estas iniciativas han ayudado a construir asociaciones con agencias oficiales, que refuerzan y sostienen la participación de los jóvenes, y han influido en el planeamiento, financiación y administración de la infraestructura urbana.(11)

Para mejorar las vidas de los jóvenes urbanos, los países necesitan una mejor gobernabilidad, especialmente a nivel urbano y local; las políticas deberían promover la descentralización de los recursos y responsabilidades a los niveles administrativos más bajos posibles; mejorar y asegurar la permanencia y los derechos de propiedad para los pobres; y reforzar la participación de la juventud en el diseño de políticas.

La identidad legal debería ser accesible para los millones de jóvenes cuyos nacimientos no fueron registrados y que carecen de papeles formales.(12) Este paso básico, al mismo tiempo que aumenta su sentido de pertenencia a la sociedad, mejora su acceso a las instituciones sociales y a los servicios. La responsabilidad de los gobiernos, el amplio acceso a la justicia, la incidencia y la participación de la sociedad civil, pueden ayudar a la gente joven a elegir en base a la percepción de la propia competencia personal y les permite contribuir al bienestar colectivo como ciudadanos y miembros de sus comunidades.