Joven, masculino, urbano y violento
bing potrait

El crimen está aumentando en la mayoría de las ciudades del mundo en desarrollo. Con el rápido incremento de la población joven, ha aumentado, en particular, la delincuencia juvenil y se ha hecho cada vez más violenta.(2) Las tasas de delito también han aumentado dramáticamente en los países en transición, donde, en muchos casos, los niveles de criminalidad juvenil crecieron más del 30 por ciento desde1995.(3)

La delincuencia juvenil es en gran parte un fenómeno de grupo(4) y la violencia de las bandas juveniles se ha extendido en muchas ciudades, particularmente en Latinoamérica y �frica del Sur.(5) La mayoría de estas
bandas está dominada por jóvenes varones, pero también las mujeres jóvenes han aumentado su participación en ellas.(6)

Los largos períodos de desempleo, la deserción escolar o la marginalización son causas recurrentes de delincuencia en la juventud urbana. La pobreza y la desigualdad también están ligadas con la violencia y el delito. La violencia urbana está conectada con frecuencia con el abuso de drogas y alcohol.(8)

Existen estudios que también han encontrado que el crecimiento rápido de las ciudades, en combinación con las crisis económicas y la debilidad de las instituciones, contribuyen al delito y la violencia juvenil.(9) La escalada de las demandas y la disminución de los
recursos para los servicios urbanos, el cumplimiento de la ley y los programas de prevención de la violencia han desbordado a la administración urbana.(10)

Excluidos y marginalizados, jóvenes como Freddy se unen a bandas como las Maras para conseguir un sentimiento de identidad, inclusión, protección y solidaridad. La pertenencia a la banda provee status y prestigio frente a los pares y ofrece a los varones jóvenes una manera de hacerse económica y socialmente autosuficientes.
(11) Jóvenes que se sienten marginalizados y estigmatizados, y que han sido excluidos social, política o económicamente, pueden recurrir a la violencia como forma de rebelarse contra la autoridad. Las bandas pueden coaccionar a los jóvenes que viven en las zonas donde despliegan su actividad a participar en ellas activa o pasivamente.(12)

El aumento del delito y la violencia ha contribuido a un sentimento general de inseguridad, especialmente entre los pobres urbanos.(13) Se sienten abandonados
e impotentes frente al crimen y el aumento de actos menores de delincuencia y vandalismo. Este sentimiento general de miedo e incomprensión permite crear un clima que puede amenazar los fundamentos democráticos de una comunidad o sociedad.(14) La percepción de inseguridad ha contribuido al abandono de ciertos barrios, la estigmatización de distritos o comunidades, y la retirada o el rechazo a invertir en algunas ciudades.(15) Pero, más positivamente, también ha llevado al desarrollo de formas de autodefensa y protección vecinal y comunitaria, y a nuevas prácticas sociales. El delito y la inseguridad afectan a todas las clases sociales, pero particularmente los pobres carecen de medios para defenderse. La vulnerabilidad a la
violencia urbana erosiona el capital social de los pobres y trastorna sus lazos socio-culturales, impidiendo la movilidad social, especialmente de los jóvenes.(16)

En la década pasada, UN-HABITAT ha estado trabajando para detener la violencia urbana en �frica a través de su programa Ciudades Más Seguras, lanzado a pedido de los alcaldes africanos. El programa se centra en construir, a nivel de la ciudad, capacidades para enfrentar la inseguridad urbana y crear una cultura de prevención.(17) Por ejemplo, en colaboración con la ciudad de Dar es Salaam, Tanzania, UN-HABITAT ha
desarrollado una estrategia local de prevención del delito; promovido una cultura de respeto a la ley; reducido el desempleo entre los jóvenes en riesgo; ayudado a los residentes urbanos a desarrollar sus estrategias propias para combatir el delito; y restablecido tribunales de área para acelerar la aplicación de la ley y los reglamentos y el juzgamiento de delitos menores. Para movilizar a los aliados locales y animar a la sociedad civil a participar en la reducción de la violencia, se pusieron en marcha campañas de sensibilización y concientización.(18)

Para prevenir, reducir y eliminar la violencia y la delincuencia juvenil urbana, los gobiernos, incluidas las autoridades locales, deberían promover la prevención a través del desarrollo social. Pueden ayudar a las comunidades a ocuparse de los factores subyacentes, como la marginalización, las desigualdades sociales, la discriminación, las falta de oportunidades y la desesperanza que afligen a los jóvenes. El sistema de justicia debería ofrecer a los jóvenes infractores la posibilidad de una justicia restaurativa, la rehabilitación y la reintegración social.

Las inversiones sociales en los jóvenes, particularmente en educación, empleo y salud, así como en habilidades de liderazgo y resolución de conflictos, pueden ayudar a los más vulnerables a desarrollar identidades positivas y un sentido de pertenencia a sus comunidades. Así se puede lograr un gran avance en el abordaje de la problemática de la violencia juvenil.