Cultura juvenil urbana: Forjar una
nueva identidad
bing potrait

En todos los países en desarrollo, las certidumbres de las tradiciones rurales están dejando su lugar a la vida urbana con sus riesgos y oportunidades, sus libertades individuales, sus demandas sociales y sus marcos de apoyo más complejos. Mientras en las comunidades rurales tradicionales la familia extensa y las costumbres establecidas guían la transición a la adultez, en el medio urbano rápidamente cambiante, los jóvenes aprenden qué esperar y cómo comportarse de sus pares y, cada vez más, de los medios masivos de comunicación. Esto ha llevado a la creación de una cultura juvenil de naturaleza urbana, que sirve como punto de referencia para los jóvenes que están desarrollando sus identidades, muchas veces desafiando los roles que les atribuyen en el hogar, la escuela y el trabajo.

Los jóvenes en contextos urbanos desarrollan un sentido de sí mismos y de identidad a partir de sus entornos.(1) Estos entornos ofrecen habitualmente mucha mayor diversidad social, cultural y étnica que los ambientes rurales. La gran proximidad y las frecuentes interacciones de los jóvenes en áreas urbanas facilitan la creación, adaptación y diseminación de una cultura juvenil urbana.(2) Como queda claro en la historia de Angelo, las interacciones con el entorno urbano pueden tener un impacto intenso en la socialización de los jóvenes, exponiéndolos a una multitud de influencias a medida que se desarrollan, experimentan, cuestionan y asumen roles en sus sociedades.

Las identidades colectivas de la juventud urbana son modeladas por –y expresadas a través de– la música, el baile, la moda, el arte y otras formas culturales. Los géneros musicales como el hip-hop, que se originó en los barrios pobres afro-americanos de Estados Unidos y representa el estilo de vida de la juventud empobrecida, proporciona a los jóvenes una nueva forma de expresión e influye en su vestimenta, su lenguaje y su visión de la vida.(3) Otros aspectos de la cultura juvenil se reflejan en ciertas conductas de riesgo especialmente prevalentes entre los jóvenes varones urbanos, entre ellos el consumo de alcohol y drogas y la implicación en la violencia.

La globalización ha posibilitado que la cultura juvenil se convierta en un fenómeno mundial. Los jóvenes están creciendo en un mundo en el que los bienes, el capital, la tecnología, la información, las ideas y la gente se mueven velozmente a través de las fronteras. Con la rápida expansión de los restaurantes de comida rápida, los homogéneos centros comerciales y los jóvenes que se visten igual y escuchan la misma música, los centros urbanos de todo el mundo son cada vez más uniformes. Los medios de comunicación son especialmente influyentes en la difusión de conocimiento a los jóvenes y en su socialización en torno a aspiraciones, valores y actitudes particulares,
a menudo en contradicción con las tradiciones de su cultura.(5) Mirar televisión, escuchar radio o navegar en Internet son importantes, no sólo porque modelan las actitudes y conductas de los jóvenes, sino también porque significan inclusión y acceso al conocimiento en un mundo crecientemente interconectado.(6)

El acceso a los medios y las tecnologías de información y comunicación (TICs) varían significativamente por regiones geográficas, clase social y lugar de residencia. Los jóvenes que viven en las ciudades tienen más probabilidades de tener acceso a televisión, radio y prensa que los que viven en zonas rurales. De 2000 a 2003, más de la mitad de los 269 millones de nuevos usuarios de Internet tenían entre 15 y 24 años(7)
y la mayor parte vivía en áreas urbanas. El uso de nuevas tecnologías es, con frecuencia, una experiencia comunitaria, pues muchos jóvenes no tienen computadoras en sus casas y acceden a Internet en la escuela o en cibercafés. Aunque el uso de Internet y de teléfonos celulares es más alto en zonas urbanas, muchos jóvenes urbanos no tienen acceso a estas nuevas TICs. La educación y el status ocioeconómico
son factores clave que limitan el acceso. En Indonesia, por ejemplo, sólo el 16 por ciento de los jóvenes urbanos ha usado Internet y sólo el 27 por ciento usa teléfonos celulares para enviar mensajes (SMS), mientras que el 59 por ciento de los estudiantes
universitarios ha usado Internet, y el 95 por ciento usa SMS.(8) Además, en algunos países, el acceso a Internet de las mujeres jóvenes es mucho más limitado que el de los varones.(9)

Se considera a la juventud urbana como una nueva generación de consumidores que pueden ser fuertemente influidos por los íconos culturales populares y los mensajes de los medios. Pero los mensajes mediáticos no son transmitidos y recibidos en el vacío: los jóvenes tienen recursos que les permiten interpretarlos y reformularlos sin abandonar completamente sus identidades.10 Las semejanzas superficiales en la cultura juvenil pueden oscurecer las enormes diferencias en las estructuras familiares, expectativas de conducta y pautas de sexualidad, matrimonio y reproducción.(11) El impacto de la mayor exposición a los medios depende ampliamente de la cultura local y su repuesta a las influencias externas. En muchos lugares del mundo, el resurgimiento de movimientos religiosos ha actuado como un factor de contrapeso de las actitudes más permisivas que a veces proponen los medios.(12)

Un proyecto que incorpora positivamente la cultura juvenil es Dance4Life (Danza para la Vida). Esta asociación internacional usa la danza como manera de aumentar la conciencia y comprometer activamente a la juventud en la lucha contra el VIH/SIDA. El proyecto, que todavía está en expansión, funciona actualmente en escuelas secundarias de diez países. Utiliza el enfoque de la educación para la vida y consiste en numerosas actividades a lo largo del año escolar, culminando con el evento mundial Dance4Life el sábado anterior al Día Mundial del SIDA. En 2006, cerca de 100.000 jóvenes de diez países tomaron parte en el proyecto. El evento Dance4Life involucró a artistas locales y bandas y conectó por satélite a la juventud de los países articipantes. El proyecto busca tener por lo menos un millón de jóvenes bailando en todo el mundo en el Día Mundial del SIDA de 2014, como una poderosa afirmación de esperanza. Dance4Life incluye todos los aspectos de la cultura juvenil: sus íconos, sus medios de comunicación y su música y bailes favoritos.(13)

La comprensión cultural de los jóvenes, sus necesidades y valores tiene un impacto importante en el capital social de los vecindarios y comunidades urbanos. Los espacios públicos específicamente juveniles deberían alentar la integración social con otros sectores de la comunidad y promover el reconocimiento y valoración de la cultura juvenil.(14)

También se debería dar prioridad a la disminución de la brecha digital y proveer a la juventud de un mayor acceso a los medios y TICs. Además, deberían promocionarse las actividades deportivas, la instrucción para la música y el arte y las actividades recreativas, para contribuir a que la juventud desarrolle una imagen de sí misma positiva y unas aptitudes sociales participativas. Cuando los jóvenes marginales como Angelo son capaces de desarrollar una esfera pública propia, mejoran su autoestima, aumentan su competencia personal y consiguen una red de pares; son logros que pueden convertirse en fuentes de capital social para una transición segura y exitosa hacia la adultez.