Introduction Introducción Chapter 5 Capítulo 5
Chapter 1 Capítulo 1 Chapter 6 Capítulo 6
Chapter 2 Capítulo 2 Notes for Indicators Notas
Chapter 3 Capítulo 3 Notes for boxes Notas de los recuadros
Chapter 4 Capítulo 4 Indicators Indicadores
Capítulo 6 Printer Friendly imprimir artículo
Chapter 1 Un futuro urbano sostenible: políticas, información y gobernabilidad

¿Qué podemos hacer?

Una visión de futuro para las ciudades

Beneficios recíprocos: desarrollo social y crecimiento urbano

Mejor información para la adopción de decisiones

Preparativos para la transición urbana: una última palabra

“La gestión del crecimiento urbano se ha convertido en uno de los desafíos más importantes del siglo XXI1”(1)

La urbanización ofrece notables oportunidades para reducir la pobreza y la desigualdad entre hombres y mujeres, así como para promover un desarrollo sostenible. No obstante, si no se adoptan enfoques eficaces para hacer frente al masivo aumento de la población pobre, se multiplicarán los tugurios y seguirán deteriorándose las condiciones de vida. Si las ciudades persisten en la expansión incontrolada de los perímetros urbanos, el uso indiscriminado de los recursos y el consumo ilimitado, sin prestar la debida atención a los daños ecológicos, seguirán empeorando los problemas medioambientales asociados al crecimiento urbano.

¿Cómo pueden las ciudades evitar estas adversidades y aprovechar de manera más eficiente sus oportunidades? Previsiblemente, la respuesta adecuada será, cada vez más, una mejor gobernabilidad urbana.

La expresión “gobernabilidad urbana”, anteriormente equiparada a “gestión urbana”, se ha llegado a interpretar como la conjunción de la responsabilidad gubernamental con la participación ciudadana(2). En general, se refiere a los procesos de alianza y concertación entre los gobiernos urbanos locales y otros organismos públicos con diferentes sectores de la sociedad civil para dar una respuesta eficaz a las necesidades locales de manera participativa, transparente y con rendición de cuentas.

Sin duda, la buena gobernabilidad será indispensable en nuestro futuro urbano, pero es preciso ampliar las prioridades y el horizonte de la planificación más allá de las necesidades actuales. En muchos países en desarrollo, los problemas urbanos actuales son sólo el comienzo. A medida que avanza la globalización, el masivo crecimiento urbano futuro es a la vez inevitale y necesario, pero la manera en que se produzca ese crecimiento puede representar una enorme diferencia. Las ciudades necesitan una estrategia a más largo plazo para el cambio previsto.

Este informe ha señalado reiteradamente que las respuestas eficaces a los desafíos urbanos también deben incluir una dimensión espacial en sus previsiones a más largo plazo. En consecuencia, la integración de las cuestiones sociales y medioambientales con el crecimiento urbano, dentro de una visión futura más amplia del tiempo y del espacio, tiene una importancia crítica para la sostenibilidad.

El ejercicio de la gobernabilidad urbana se verá afectado por varios procesos de diversa índole. Pero todos ellos acentúan la responsabilidad de los gobiernos locales, que son tradicionalmente el eslabón débil del sector público(3).

En primer lugar, debido a la naturaleza cada vez más globalizada de las relaciones económicas, algunas actividades comerciales y productivas, y, por ende, el crecimiento económico se alejan de las ciudades más grandes. Los gobiernos locales dotados de iniciativa tienen la oportunidad de sacar partido a sus ventajas comparativas y de localización, y ayudar así a las firmas locales a atraer inversiones extranjeras directas hacia sus ciudades.

En segundo lugar, en la mayoría de los países en desarrollo los gobiernos nacionales están delegando parcialmente su autoridad y competencias para recaudar impuestos sobre la renta a los gobiernos locales, abriendo así nuevas oportunidades para que estos últimos asuman un papel más activo en el desarrollo social y económico.

En tercer lugar, la mayor atención prestada a los derechos humanos y el creciente protagonismo de la sociedad civil, junto con los avances hacia la democratización y el pluralismo político, están otorgando mayor responsabilidad a las instituciones locales de muchos países(4). Esta tendencia a la democratización contribuye a fortalecer la gobernabilidad urbana, al ampliar la participación ciudadana y afianzar la obligación de rendir cuentas por parte de las administraciones locales.

Finalmente, estas tendencias a la localización y la descentralización se tornan más importantes porque la mitad de todo el crecimiento demográfico urbano está ocurriendo en localidades de menor tamaño, que cuentan con la ventaja de ser más flexibles para adoptar decisiones sobre cuestiones cruciales, como el uso del suelo, la provisión de infraestructura y servicios, y se prestan más a la participación popular y al seguimiento político. Pero suelen tener recursos y financiación insuficientes; y además, carecen de información crítica y de la capacidad técnica para utilizarla.

La escala del desafío generado por estas tendencias convergentes es clara: falta mucho por hacer para que el potencial de la urbanización se plasme en la realidad. Necesitamos sobre todo contar con una más amplia visión de futuro y las ciudades más pequeñas, en particular, necesitan ayuda. Estas cuestiones serán el tema de la próxima sección.

¿Qué podemos hacer?

La agencias internacionales, entre ellas el UNFPA y ONU-Hábitat, pueden adoptar al menos tres tipos de medidas para ayudar a los gobiernos nacionales y locales del mundo en desarrollo, así como a los movimientos de la sociedad civil, a promover un mejor futuro para las ciudades y sus ciudadanos.

En primer lugar, pueden promover los cambios necesarios en las políticas públicas, influyendo en los planificadores y los encargados de formular políticas de los países en desarrollo para que acepten que el crecimiento urbano es inevitable y adopten enfoques más proactivos y creativos. Esos enfoques deberían aprovechar, en lugar de desalentar, las actividades de los pobres, tanto las iniciativas individuales como las de sus organizaciones, para obtener viviendas y medios de vida más seguros, saludables y beneficiosos en los centros urbanos.

En segundo lugar, pueden indicar una mejor manera de reducir las tasas de crecimiento urbano, que dé a los encargados de formular políticas más tiempo para poder abordar los problemas urbanos. Actualmente, en los países en desarrollo el principal componente del crecimiento demográfico—el crecimiento natural de la población—puede abordarse mejor mediante la reducción de la pobreza, la promoción de los derechos de la mujer y la provisión de mejores servicios de salud reproductiva.

En tercer lugar, las organizaciones internacionales pueden ayudar a los encargados de formular políticas y a los diferentes actores de la sociedad civil a adoptar mejores decisiones con respecto al futuro urbano, alentándolos a generar y utilizar información sociodemográfica de buena calidad.

 

 

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