Introduction Introducción Chapter 5 Capítulo 5
Chapter 1 Capítulo 1 Chapter 6 Capítulo 6
Chapter 2 Capítulo 2 Notes for Indicators Notas
Chapter 3 Capítulo 3 Notes for boxes Notas de los recuadros
Chapter 4 Capítulo 4 Indicators Indicadores
Capítulo 5 Printer Friendly imprimir artículo
Chapter 1 Urbanización y sostenibilidad en el siglo XXI

Las ciudades: ¿carga o beneficio?

Un enfoque más amplio

Una mirada más allá del ámbito local

Cambios en la cubierta del suelo

Las ciudades y el cambio climático

Pobreza y vulnerabilidad a los desastres naturales

Elevación del nivel del mar: la cuestión no es si ocurrirá o no sino ¿cuándo y en qué medida?

Adaptación al cambio climático

Acciones locales y consecuencias mundiales: cambios mundiales y efectos locales

Cambios en la cubierta del suelo

La rápida expansión de las zonas urbanas altera la cubierta del suelo y causa pérdidas en el hábitat de las especies vegetales y animales. En el Capítulo 4 se señaló de que forma la combinación de crecimiento de la población urbana, menores densidades y periurbanización podría conducir, en los próximos decenios, a la conversión de grandes superficies de valiosas tierras a usos urbanos.

Los problemas del medio ambiente ocasionados por la conversión de ecosistemas naturales y agrícolas a usos urbanos tienen importantes repercusiones para el funcionamiento de los ecosistemas a escala mundial. Y el grado de gravedad de esas repercusiones depende de dónde y cómo se ampliarán los asentamientos urbanos; y dependen aun más de las pautas de consumo que adopte la población urbana.

Las “huellas urbanas” se extienden mucho más allá del entorno inmediato de las ciudades, particularmente en los países desarrollados. Los crecientes niveles de ingreso y de consumo en zonas urbanas generan crecientes presiones sobre los recursos naturales, desencadenando cambios en la cubierta y en los usos del suelo dentro de las zonas de influencia de las ciudades, que a veces cubren grandes superficies. Esto suele causar pérdidas mucho más grandes en el hábitat y en los servicios prestados por los ecosistemas que la propia expansión urbana.

Por ejemplo, los bosques tropicales de Tabasco han sufrido una tala desmesurada para proporcionar tierras de pastoreo, en respuesta a la creciente demanda de carne vacuna del distrito federal de Mëxico, a 400 kilómetros de distancia. La creciente demanda de frijol de soya y carne en las zonas urbanas de China, sumada a la demanda del Japón, los Estados Unidos y Europa, está acelerando la deforestación de las zonas amazónicas del Brasil.(6)

El concepto de “huella urbana”, que se ha utilizado para describir esta expansión perimetral del consumo urbano, es hoy muy familiar(7). Pero muchos interpretan que el problema es la propia concentración urbana, en lugar de las pautas de consumo de un grán número de residentes urbanos en situación económica más o menos holgada. Evidentemente, la “huella urbana” de los centros urbanos de los países pobres no es igual a la de las ciudades de los países desarrollados.

El concepto de transición medioambiental pone de manifiesto las diferencias entre las ciudades de países de altos y bajos ingresos(8). En las ciudades de los países más pobres, los problemas del medio ambiente son locales y afectan sobre todo a la salud, entre ellos el abastecimiento inadecuado de agua y el deficiente saneamiento, la mala calidad del aire (dentro y fuera de las viviendas) y los limitados o inexistentes medios de eliminación de residuos. A medida que aumenta el ingreso medio, esos problemas inmediatos no son tan acuciantes, pero los cambios en las actividades productivas y en las pautas de consumo incrementan los efectos sobre las zonas rurales circundantes. En las ciudades más ricas, suelen amortiguarse los efectos locales y regionales gracias a estrictas regulaciones del medio ambiente, a inversiones en la depuración de residuos y a la lucha contra la contaminación, asi como a la transición de la base económica, de la industria a los servicios. Pero la riqueza amplía los efectos acumulativos sobre el medio ambiente mundial, especialmente sobre el cambio climático8.

La cuestión del agua es particularmente pertinente en este debate. La gran dependencia de las ciudades respecto de un abastecimiento garantizado impone grandes demandas a las existencias mundiales de agua dulce. En algunas regiones, entre ellas la zona sudoccidental de los Estados Unidos, el Oriente Medio, el África meridional, partes de Asia central y el Sahel, las ciudades ya están compitiendo con las demandas mucho mayores de la agricultura, que pesan sobre los escasos recursos de agua. En casos extremos—por ejemplo, el sistema Cutzmala que abastece al distrito federal de México —se inundan los terrenos que ocupan comunidades enteras, o se las reubica, para instalar la infaestructura de abastecimiento de agua. Este fenómeno tendrá una escala monumental si China lleva a término la desviación de cursos de agua Sur-Norte(9). En última instancia, las ciudades prevalecen sobre los usuarios rurales agrícolas cuando se compite por los suministros de agua disponibles.(10)

Las zonas urbanas pueden afectar los recursos hídricos y el ciclo hidrológico de otras dos maneras: en primer lugar, debido a la expansión de la red vial, las áreas de estacionamiento y otras superficies impermeables que contaminan la escorrentía y reducen la absorción de agua de lluvia y la reposición de los acuíferos; y, en segundo lugar, mediante instalaciones hidroeléctricas en gran escala que contribuyen a satisfacer las necesidades energéticas de las ciudades.(11)

Estos ejemplos ilustran las complejidades existentes para dar respuesta a los efectos de las ciudades sobre el sistema biofísico y destacan la necesidad de una perspectiva amplia e integral.


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