Introduction Introducción Chapter 5 Capítulo 5
Chapter 1 Capítulo 1 Chapter 6 Capítulo 6
Chapter 2 Capítulo 2 Notes for Indicators Notas
Chapter 3 Capítulo 3 Notes for boxes Notas de los recuadros
Chapter 4 Capítulo 4 Indicators Indicadores
Capítulo 4 Printer Friendly imprimir artículo
Chapter 1 Uso social y sostenible del espacio

Crecimiento urbano y uso sostenible del espacio

Densidad, dispersión urbana y uso del suelo

El discreto encanto de las urbanizaciones

Dispersión y periurbanización

Dispersar o no dispersar

Políticas realistas para la expansión urbana

El discreto encanto de las urbanizaciones

La tendencia contemporánea a la dispersión urbana comenzó en Estados Unidos después de la segunda guerra mundial, cuando el crecimiento de las zonas residenciales o urbanizaciones a las afueras de la ciudad pasó a simbolizar “el modo de vida americano”(11). La actitud vital de retorno al campo y la restauración de la cercanía a la naturaleza fue una parte importante de esta búsqueda de una mejor calidad de vida, aun cuando en realidad sobrecargó el uso recreativo del “medio ambiente natural”. Posteriormente, las normas regulatorias y los factores económicos fortalecieron el impulso cultural hacia bajas densidades y el desarrollo de zonas urbanas de uso único(12).

En los Estados Unidos, el uso intensivo del automóvil para los desplazamientos cotidianos de ida y vuelta fue tanto la causa como la consecuencia de la dispersión urbana(13). Este patrón de asentamiento urbano dio lugar a nuevas localizaciones del comercio y los servicios, lo cual, a su vez, promovió aun más el uso del automóvil y el crecimiento centrífugo de las ciudades.

El modelo suburbano originario de dispersión urbana estaba estrechamente asociado con preferencias en cuanto al estilo de vida y con la amplia disponibilidad del automóvil en un determinado ámbito cultural. Las políticas de vivienda, la construcción de carreteras y la zonificación, inspiradas también por ideales suburbanos, se combinaron para promover las zonas residenciales de baja densidad.

Actualmente, las zonas residenciales suburbanas de las ciudades de los Estados Unidos están más diversificadas. Al responder a las necesidades de las poblaciones suburbanas se estimuló la descentralización de las actividades económicas y la diversificación de las zonas circundantes. No obstante, la urbanización típica, con dispersión y viviendas individuales, perdura a la manera de modelo ideal.

Aparentemente, los estilos de vida y los valores asociados a las pautas de consumo estadounidenses han estimulado en otras regiones la preferencia por residir lejos del centro de la ciudad. Estos cambios en los valores, y la mayor disponibilidad de transporte personal, especialmente el automóvil, están impulsando el crecimiento centrífugo de las ciudades. De esta manera, el “sueño americano” se está reproduciendo en los contextos sociales y económicos más diversos(14).

Incluso en Europa, donde las ciudades han sido tradicionalmente compactas, hay signos de que están aumentando la dispersión y la suburbanización(15). Entre 1969 y 1999, por ejemplo, la superficie urbanizada de Francia se quintuplicó, mientras que la población urbana sólo aumentó en un 50%(16). Esa tendencia es aun más reciente en los países europeos mediterráneos, pero también en ellos se está reemplazado el modelo de las ciudades densas y compactas por un modelo similar al estadounidense(17). En Barcelona, se puede observar un aumento significativo de los asentamientos periféricos respecto al centro consolidado(18).

Al parecer, la suburbanización es más compleja en los países en desarrollo. Dada la pobreza y desigualdad generalizadas, la cultura del automóvil y sus efectos de gran alcance sobre la civilización urbana llegaron más tarde y siguen limitados a una minoría. Al mismo tiempo, las condiciones relativamente precarias de los transportes y la infraestructura públicos han impedido que las personas en mejor situación económica se muden a las zonas residenciales períféricas en grandes cantidades y desde allí se trasladen cotidianamente con facilidad, siguiendo pautas similares a las de numerosas ciudades de los Estados Unidos.

En América Latina, por ejemplo, que estuvo marcada por una rápida y precoz urbanización, durante su período de más acelerado crecimiento urbano, las ciudades crecieron en altura y no en extensión. En el momento culminante del proceso de urbanización, durante el decenio de 1970, las clases altas y la clase media se apropiaron del espacio en los centros urbanos y expulsaron a las poblaciones más pobres hacia la periferia u otras ubicaciones inaccesibles(19). Dado que los residentes urbanos pobres ocupan pequeñas viviendas y poco espacio, la densidad general siguió siendo alta.

Recientemente, en la mayoría de los países de ingresos bajos y medianos se ha observado la aparición de un patrón similar al estadounidense, de asentamientos residenciales en zonas periféricas de las ciudades(20). En la mayoría de esas ciudades se construyen cada vez con mayor frecuencia urbanizaciones de mayor nivel económico. En síntesis, la globalización de los mercados y de las pautas de consumo está conduciendo a la reproducción de patrones de asentamiento urbano que se ajustan al modelo estadounidense.

No obstante, la suburbanización de los ricos es insuficiente para explicar la creciente tendencia a la dispersión urbana, especialmente en los países en desarrollo. Es preciso encontrar más explicaciones.

 

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