Introduction Introducción Chapter 5 Capítulo 5
Chapter 1 Capítulo 1 Chapter 6 Capítulo 6
Chapter 2 Capítulo 2 Notes for Indicators Notas
Chapter 3 Capítulo 3 Notes for boxes Notas de los recuadros
Chapter 4 Capítulo 4 Indicators Indicadores
Capítulo 4 Printer Friendly imprimir artículo
Chapter 1 Uso social y sostenible del espacio

Crecimiento urbano y uso sostenible del espacio

Densidad, dispersión urbana y uso del suelo

El discreto encanto de las urbanizaciones

Dispersión y periurbanización

Dispersar o no dispersar

Políticas realistas para la expansión urbana

Dispersar o no dispersar

Los expertos están debatiendo a fondo las ventajas de las ciudades compactas en comparación con las ciudades descentralizadas, pero no han llegado a un consenso. Hay desacuerdo con respecto a las diversas causas de la dispersión, y también con respecto a cuestiones metodológicas, además de conflictos en los valores.

La suburbanización residencial tiene sus raíces en aspiraciones culturales y ha sido promovida por políticas oficiales, pero se han puesto en tela de juicio tanto las aspiraciones como las políticas. En cambio, el crecimiento urbano debido a la periurbanización es, en gran medida, no planificado y discurre a la deriva. Es preciso pasar revista a esas diferentes contribuciones a la dispersión urbana, en lo que respecta a sus implicaciones más generales.

En general, los especialistas en medio ambiente deploran la disminución de la densidad urbana asociada a la suburbanización. Consideran que las ciudades compactas son más sostenibles, debido a que minimizan los desplazamientos cotidianos de ida y vuelta, y por consiguiente utilizan menos energía y reducen la contaminación atmosférica. Además, la dispersión aumenta el consumo de agua e invade los espacios verdes.

Son pocos los planificadores urbanos que defienden la dispersión, pero algunos cuestionan si un más intenso uso del suelo puede redundar en un futuro urbano más sostenible. Asimismo, cuestionan que la ocupación densa sea aceptable para la mayoría de la gente(38). Al parecer, lo que la mayoría prefiere es una gran casa en un terreno grande y con buen acceso por automóvil a instalaciones y servicios(39).

Gran parte del debate, ya sea que se este a favor o en contra de la dispersión urbana, parte del supuesto de que una ciudad dispersa es lo que la gente prefiere para vivir; pero tal vez esto refleje simplemente el prejuicio de los participantes en el debate, quienes proceden, en su mayoría, de países desarrollados. Los asentamientos suburbanos dispersos simplemente parecen poco realistas para las masas urbanas de los países en desarrollo. El intercambio de ideas también refleja diferencias en los valores éticos y estéticos, con lo cual se enardece el debate acerca de la equidad y la sostenibilidad de las ciudades compactas.

Hay problemas conceptuales y metodológicos que tienden a contaminar el debate, debido a la gran diversidad de definiciones de lo que se entiende por “urbano”. En función de los criterios utilizados para definir una aglomeración urbana, evidentemente diferirán las conclusiones acerca de la densidad y otros criterios relativos a la dispersión.

Sean cuales fueren las dificultades conceptuales, en este debate debería considerarse a fondo “la dimensión verde”. El concepto de desarrollo sostenible entraña solidaridad con las futuras generaciones. Muchos beneficios medioambientales son difíciles de obtener en el corto plazo. Preservar las zonas naturales, reducir el consumo de energía, propiciar la diversidad biológica, proteger las cuencas fluviales y contrarrestar el cambio climático, son todas cuestiones valiosas en si mismas, pero también son imprescindibles para la calidad de vida de las futuras generaciones.

En el debate se suele dejar de lado la constatación de que la dispersión puede atribuirse cada vez más a la periurbanización y a la movilidad de las actividades económicas, especialmente en los países en desarrollo. En vista de que se avecina un crecimiento urbano masivo e inevitable, la periurbanización y su estilo de crecimiento a saltos tienen importantes implicaciones de índole social y medioambiental.

Ni los gobiernos ni las organizaciones internacionales de desarrollo han respondido eficazmente a este desafío. Pero estas cuestiones no se resolverán espontáneamente, en ausencia de toda intervención. No existe “una mano invisible” que encauce el crecimiento urbano de acuerdo a las necesidades de la sociedad, las responsabilidades intergeneracionales o las cuestiones específicas de género(40).

En los países en desarrollo, donde la periurbanización es un importante impulsor de la dispersión urbana, se necesita algún tipo de planificación y regulación a fin de minimizar ciertos aspectos negativos y maximizar los factores positivos de la expansión urbana. La planificación urbana y regional, que muchos países relegaron a un segundo plano en respuesta a las políticas de ajuste estructural y a las demandas de una vertiginosa globalización, deberán ser resucitadas para responder a este problema. La dispersión, al menos en sus modalidades actuales, no conduce a un desarrollo sostenible. Los asentamientos compactos tal vez no sean los únicos, o los mejores, o, en algunos casos, ni siquiera una solución viable. No obstante, es preciso negociar de manera más eficiente, más equitativa y más respetuosa del medio ambiente, la forma espacial que tendrá la expansión urbana.

 

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