Introduction Introducción Chapter 5 Capítulo 5
Chapter 1 Capítulo 1 Chapter 6 Capítulo 6
Chapter 2 Capítulo 2 Notes for Indicators Notas
Chapter 3 Capítulo 3 Notes for boxes Notas de los recuadros
Chapter 4 Capítulo 4 Indicators Indicadores
Capítulo 4 Printer Friendly imprimir artículo
Chapter 1 Uso social y sostenible del espacio

Crecimiento urbano y uso sostenible del espacio

Densidad, dispersión urbana y uso del suelo

El discreto encanto de las urbanizaciones

Dispersión y periurbanización

Dispersar o no dispersar

Políticas realistas para la expansión urbana

“La humanidad tiene una segunda oportunidad: ahora necesitamos desarrollar zonas urbanas que sean equivalentes en tamaño al menos a las ciudades que ya hemos edificado; pero necesitamos hacerlo mejor y en un lapso muy breve”(1)

Crecimiento urbano y uso sostenible del espacio

El espacio que ocupan los asentamientos urbanos está aumentando más rápidamente que la propia población urbana. Se prevé que entre 2000 y 2030, la población urbana del mundo aumentará un 72%, mientras que la superficie de las zonas edificadas donde viven 100.000 o más personas podría aumentar en un 175%(2).

El territorio ocupado por las ciudades no es, en sí mismo, de gran magnitud, si se considera que alberga la mitad de la población mundial. Según estimaciones recientes, basadas en imágenes obtenidas por satélite, todos los asentamientos urbanos (incluidos parques y zonas edificadas) cubren sólo un 2,8% de la superficie terrestre del planeta(3). Esto significa que aproximadamente 3.300 millones de personas ocupan una superficie inferior a la mitad de la de Australia.

embargo, los asentamientos urbanos, en su mayoría, constituyen un territorio de importancia crítica. Su creciente tasa de expansión, así como la localización y la manera |en que se incorporan tierras adicionales al perímetro urbano, tienen considerables implicaciones para la población futura, tanto de orden social como ambiental.

Desde un punto de vista social, como se indicó en el Capítulo 3, la satisfacción de las necesidades de suelo urbano y vivienda de los hombres y mujeres pobres promueve los derechos humanos; esto además tiene suma importancia para la mitigación de la pobreza, los medios de vida sostenibles y la reducción de las desigualdades de género. El crecimiento de las ciudades ocurrirá, en su mayor parte, en los países en desarrollo y muchos de los nuevos residentes urbanos serán pobres. La forma y la dirección del futuro crecimiento de la ciudad, así como la manera en que se distribuye, se utiliza y se organiza el espacio, son todos aspectos cruciales para el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Los planificadores y los encargados de formular políticas deben adoptar posiciones proactivas, basadas en una visión más amplia y a más largo plazo, a fin de garantizar el derecho a la ciudad de un gran número de personas pobres, en rápido crecimiento.

La expansión territorial de las ciudades también afectará las condiciones del medio ambiente. La creencia generalizada ha sido que la expansión del espacio urbano es, en sí misma, perjudicial. Dado que muchas ciudades están ubicadas en el corazón de fértiles tierras agrícolas u otras tierras dotadas de gran diversidad biológica, es evidente que la ampliación del perímetro urbano invadirá una mayor superficie de tierras productivas e irrumpirá en importantes ecosistemas.

Por otra parte, y simultáneamente, se está adquiriendo mayor conciencia de que los asentamientos urbanos son realmente necesarios para la sostenibilidad. El tamaño de la superficie asignada a usos urbanos es menos importante que la manera en que se amplían las ciudades: en todo el mundo, la expansión urbana ocupa mucho menos tierra que las actividades productivas de bienes de consumo, entre ellas, alimentos, materiales de construcción o extracción de minerales. También es inferior a la magnitud de los espacios naturales que se pierden cada año para destinarlos a actividades agrícolas, silvícolas o de pastoreo, o que quedan degradados a causa de la erosión o el aumento de la salinidad(4).

Formulemos algunas preguntas definitorias. Si la población mundial estuviera más dispersa, ¿ocuparía más o menos superficie de tierras valiosas? La dispersión, ¿liberaría tierras agrícolas de primera calidad? ¿ayudaría a evitar la invasión de ecosistemas frágiles?”. En la mayoría de los países las respuestas serían “¡no!”. La mayor densidad es potencialmente útil. Dado que la población mundial es en 2007 de 6.700 millones de personas, y que va aumentando a razón de más de 75 millones por año, la concentración demográfica da lugar a una mayor sostenibilidad. En última instancia, la protección de los ecosistemas rurales requiere que la población esté concentrada en actividades distintas del sector primario y en zonas densamente pobladas(5).

Así pues, la conclusión de que el uso del espacio disponible para las ciudades es potencialmente más eficiente sólo acentúa la necesidad de adoptar cuidadosas políticas de previsión del futuro, habida cuenta de la rápida duplicación de la población urbana en los países en desarrollo. En este capítulo se consideran las actuales pautas de expansión territorial urbana y sus implicaciones. Se propone que se preste más atención a orientar el crecimiento urbano, con el fin de posibilitar que las ciudades contribuyan al desarrollo social y a la sostenibilidad.

Esta propuesta invita a adoptar una visión del futuro basada en sólidos análisis, que adopte una noción de “espacio” más amplia que la impuesta por los límites urbanos políticos y administrativos. También exige un mayor horizonte a largo plazo que la duración del mandato de políticos o administradores

 

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